Todo empezó por querer leer un buen libro…
¿Era mucho pedir? En 1935, de camino a Londres, Allen Lane se detuvo en un andén del ferrocarril para buscar algo interesante que leer durante el viaje. La oferta se limitaba a revistas populares y libros en tapa blanda de mala calidad. La desilusión y el posterior disgusto de Lane ante los títulos disponibles lo llevaron a inventar el libro de bolsillo, a fundar una empresa -y a cambiar el mundo.
Desde el principio de este volumen señala Schopenhauer que cierta filosofía se ha centrado demasiado en la lógica (el arte de dar con la verdad) y ha dejado de lado la dialéctica (el arte de tener razón, aunque estemos equivocados). Y así, con un tono acre y mordaz, el rey de la controversia nos orienta aquí sobre cómo salir siempre victoriosos de una discusión. Para ello expondrá 38 estratagemas entre las que tal vez reconozca el lector más de un argumento de los que usan los políticos
y publicistas de hoy.
Una guía práctica a través de las enseñanzas del filósofo estoico Séneca para una vida buena.
El estoicismo, la filosofía más influyente del imperio romano, ofrece formas refrescantemente modernas de fortalecer nuestro carácter interior frente a un mundo impredecible. Ampliamente reconocido como el escritor más talentoso y humanista de la tradición estoica, Séneca nos enseña a vivir con libertad y propósito. Sus más de cien «Cartas de un estoico» escritas a un amigo cercano explican cómo manejar la adversidad; superar el dolor, la ansiedad y la ira; transformar los retrocesos en oportunidades de crecimiento; y reconocer la verdadera naturaleza de la amistad.
En El arte de vivir como un estoico, el filósofo David Fideler extrae las obras clásicas de Séneca en una serie de capítulos y explica claramente las ideas de Séneca sin simplificarlas demasiado. Disfrutado mejor como un ritual diario, como una taza de café energizante, la sabiduría de Séneca nos proporciona un flujo constante de consejos probados en el tiempo sobre la condición humana, que no ha cambiado mucho en los últimos dos mil años.
Una guía práctica a través de las enseñanzas del filósofo estoico séneca para una vida buena.
El estoicismo, la filosofía más influyente del Imperio romano, ofrece formas refrescantemente modernas de fortalecer nuestro carácter interior frente a un mundo impredecible. Ampliamente reconocido como el escritor más talentoso y humanista de la tradición estoica, Séneca nos enseña a vivir con libertad y propósito.
En El arte de vivir como un estoico, el académico David Fideler extrae las obras clásicas de Séneca en una serie de capítulos y explica con claridad sus ideas sin simplificarlas demasiado. Disfrutado mejor como un ritual diario, como una taza de café energizante, la sabiduría de Séneca nos proporciona un flujo constante de consejos probados en el tiempo sobre la condición humana, que no ha cambiado mucho en los últimos dos mil años.
El Banquete es uno de los más reconocidos y admirados diálogos de Platón. El tema principal de esta obra es el Amor. El ateniense Apolodoro cuenta a varias personas la historia de una comida dada por Agatón a Sócrates, Fedro, al médico Eriximaco, al poeta cómico Aristófanes y a otros, cuando consiguió el premio por su primera tragedia. ¿De qué se hablará en la velada? Del Amor. He aquí a Platón en su máximo esplendor. ¡Con qué arte prepara al espíritu para oír la teoría que va a desarrollar de forma tan natural y sencilla, al tiempo que lo envuelve todo con rigor lógico en el discurso que cada uno de los convidados debe pronunciar sobre la materia amorosa!
El Amor es el más dichoso de los dioses; es de naturaleza divina. ¿Y por qué el más dichoso? Porque es el más bello, tierno, justo y escapa siempre a la ancianidad siendo compañero eterno de la extraordinaria juventud.
Enciclopedia de la ignominia, álbum de personajes innobles, animalario de tipos indignos, como una manada de seres solo medio humanos y, por ello mismo, demasiado humanos, El bestiario de Michel Foucault es todo lo contrario a una leyenda dorada que exaltara los nombres propios de santos. El filósofo deja el protagonismo a sus criaturas extrañas, a sus muchos vástagos monstruosos: el delincuente y la histérica, el pederasta y la bruja, el pastor, el miserable, el perverso y el bárbaro, la puta y el estoico, y, así, hasta treinta y dos semblantes sombríos, insignificantes algunos, turbios otros, grises y nocturnos todos.