Epicteto, uno de los más insignes representantes del estoicismo romano, nos dejó un legado breve y directo, pero también brillante, rotundo e imperecedero. Este manual, de una asombrosa modernidad, se compone de una serie de sentencias y pensamientos que condensan su filosofía para alcanzar la sabiduría y una vida tranquila y feliz.
Epicteto es uno de los filósofos más célebres de la corriente filosófica conocida como estoicismo, de gran popularidad en la Grecia helenística y en la antigua Roma. Vivió muchos años como esclavo, sin embargo, tras quedar en libertad, se convirtió en uno de los filósofos más famosos del mundo. Su doctrina se centra sobre todo en la ética, en el mejor modo de vivir la vida, y sus enseñanzas han pasado a la historia como unas de las mejores maneras de alcanzar la paz interior. Tanto es así que cuando hablamos de «tomarnos las cosas con filosofía», por lo general nos referimos a las ideas estoicas, y, por tanto, a las de Epicteto. Completa este tomo el pequeño tratado conocido como Tabla de Cebes, una obrita que presenta una alegoría de la vida humana, siempre en la encrucijada entre elegir el bien y el mal.
Un apasionante ensayo literario sobre la gran epidemia del siglo XXI: la soledad.
Se puede estar solo por muchos motivos. Hay solitarios forzosos y solitarios por elección; hay soledades pasajeras y eternas; soledades que desembocan en la locura y otras que nos llevan al placer y la creación. Se puede estar solo en una isla, como el capitán Pedro Serrano, que inspiró la figura de Robinson Crusoe tras un naufragio en 1526, y también está sola el ama de casa que plancha mientras espera, la estrella del pop que se refugia en su habitación de hotel y la llamada «ballena de 52 hercios», que lleva treinta y cinco años cantando en una frecuencia que ninguna otra ballena puede oír.
Durante su vida, Roland Barthes publicó poco sobre Proust —cinco textos o artículos— aunque él mismo confiesa que sin duda fue el autor que más leyó, ya desde la adolescencia pero especialmente en sus últimos años, durante el duelo por su madre, de la que constantemente hizo eco con la de la madre de Proust.
Este volumen reúne los textos de Barthes publicados en vida, la transcripción de tres emisiones que efectuó en France Culture, algunas obras inéditas, algunos fragmentos de un curso que llevó a cabo en el Collège de France y una importante selección de sus conocidos archivos personales.
Barthes abre caminos, toma atajos, adopta, descarta y ofrece una visión perfectamente moderna de un autor extraordinariamente moderno. Básicamente llena un vacío: faltaba el «Proust de Barthes» y aquí lo tenemos centelleante, vibrante, seminal.
El nombre de Derrida está estrechamente vinculado al término deconstrucción, idea que propugna la disolución de fronteras estrictas entre filosofía y literatura. Se convierte así en una estrategia de lectura, en un mecanismo textual por encima del autor y del texto.
En los márgenes de los folios de los manuscritos medievales los artistas daban rienda suelta a sus fantasías e imaginación, liberándose de las normas iconográficas imperantes para las miniaturas centrales. En este espacio de libertad se sitúan los textos aquí reunidos; por eso el libro se titula Marginalia. Escritos desde 2012 hasta la actualidad, algunos inéditos y otros por encargo para periódicos, revistas, o conferencias, sus temas son los habituales en mis libros de estudio (literatura, mística, arte) aunque tratados de modo diverso, junto a otros que se refieren a lecturas, experiencias, recuerdos, o situaciones vitales. Trabajo y vida se encuentran así imbricados, pues la intención que los orienta no es otra que la comprensión. Son reflexiones acerca de un verso, una escena fílmica, un acontecimiento, a la espera siempre de que la escritura desvele su significado. Se trata así de un conjunto de textos heterogéneos que el azar ha hecho que se encuentren, con la aspiración de que formen una unidad.