Entre 1885 y 1886 Nietzsche ofrecía dos títulos que condensaban su ideología principal, de manera muy distinta. Si Así habló Zaratustra expresaba su mensaje intelectual de forma poética y enigmática, Más allá del bien y del mal aparecía, en cambio, como discurso directo y perfectamente estructurado. La denuncia a la vacuidad del pensamiento general, acrítico y sujeto a la moral judeocristiana, emerge entonces en toda su crudeza, para animarnos a superarlo. Debemos situarnos por encima de él, «más allá del bien y del mal», esa debería ser nuestra «condición de vida».
UNA HISTORIA SOBRE EL MIEDO AL CAMBIO, EL VÉRTIGO DE IRSE Y LA VALENTÍA DE QUEDARSE
Más allá del mapa es un libro sobre por qué viajar sigue siendo necesario en un mundo que cree haberlo visto todo. Un relato para quienes sienten que el mundo todavía guarda misterios y que, a veces, el mejor camino es el que no aparece en ningún mapa.
A través de experiencias vividas en distintos rincones del planeta, la autora reflexiona sobre la forma en cómo hemos aprendido a clasificar, medir y controlar el mundo y cómo ese impulso también ha terminado por colonizar nuestras propias vidas.
En una época marcada por la hiperproductividad, la ansiedad y la necesidad constante de optimizarlo todo, este libro propone recuperar el valor de perderse, explorar y habitar el presente.
¿Puede la filosofía combatir los problemas y dificultades cotidianos?
Esto es precisamente lo que propone Más Platón y menos Prozac: aplicar la filosofía a nuestro sistema de vida para alcanzar un mayor equilibrio interior. Se trata de considerar la filosofía como una forma de vida más que como una disciplina, idea que existe desde Sócrates.
Más Platón y menos Prozac se inspira en los más importantes filósofos de la historia para enseñarnos a afrontar los principales y más habituales aspectos de la vida, el amor, la ética, prepararse para morir o simplemente enfrentarse a un cambio de trabajo.
¿Qué importancia tiene hoy en día el pensador ateniense?
Su figura es la primera losa de la filosofía occidental, el primero en interrogarse a fondo por la naturaleza humana y sus preguntas siguen siendo el punto de partida del autoconocimiento. En este libro, Luri recorre el eco de sus reflexiones a través de los siglos y muestra por qué continúa siendo una brújula moral en tiempos de incerteza.
Desde la década de 1930, Max Weber fue traducido al inglés, de manera parcial, por Talcott Parsons, sociólogo estadounidense, cuya interpretación del autor influyó indudablemente sobre las traducciones al castellano. Bajo este tamiz, Weber fue leído, incluso hasta hoy, como un “correcto sociólogo liberal”, contrario a Karl Marx. Esteban Vernik discute con esta lectura hegemónica perpetuada durante décadas y busca contribuir a los estudios que escapan a aquel restrictivo marco normativo, como los de José Aricó, Michael Löwy y Bolívar Echeverría a partir de los años ochenta. Plantea que el pensamiento weberiano es laberíntico, rodeado por una serie de interrogantes: ¿cuál es su unidad? ¿Existe algún hilo conductor para sus más diversas contribuciones? ¿Cuál es su “cuestión central”? ¿El destino de la humanidad, la importancia de los factores psicológicos e intelectuales en la vida económica, la acción social, el origen y desarrollo del capitalismo, la ciencia libre de valores y el pluralismo metodológico, o la racionalización y el desencantamiento del mundo moderno por la ciencia y la técnica? En esta dirección crítica, el autor propone un recorrido sobre el surgimiento y el desarrollo del pensamiento weberiano a partir de dos temas centrales: nación y alienación. Con un eje tendencialmente cronológico y analizando una muestra de sus escritos teóricos e intervenciones públicas, examina aspectos específicos del cruce de la obra y la vida de Weber.
Escritas en griego por un emperador romano e intelectual que no tenía intención alguna de publicarlas, estas píldoras de sabiduría práctica, repletas de encanto y expresividad, han sido consultadas y admiradas por estadistas, pensadores y lectores de a pie durante casi dos mil años. Aunque Marco Aurelio los compuso para comprenderse a sí mismo y dar sentido a su vida, estos ejercicios espirituales trascendieron ese fin y se consideran una de las más grandes obras de la historia de la filosofía. Pero, además, esta lectura enormemente placentera nos ayudará a consolidar nuestra fortaleza interior y a protegernos del desorden de nuestras pasiones y de los peligros de nuestros errores.