La felicidad ha derivado en un dilema casi irresoluble y el afán por conseguirla supone un verdadero obstáculo para una vida buena. «La gente que solo busca el provecho material, arriesga su vida a la ligera. ¿No es esto un error de nuestra generación?», se preguntaba Chuang-Tzu nada menos que a mediados del siglo IV a. C. Han pasado más de dos mil años. En la actualidad, el conocimiento científico y el progreso tecnológico han puesto a nuestro alcance infinitas oportunidades, sobreabundante información e innumerables objetos de consumo. Sin embargo, la insatisfacción, el desasosiego, la aceleración y el cansancio acampan por doquier.
Disfrutar del momento, estar plenamente en el presente se ha convertido en una aspiración cuasi heroica. Tan es así que cada vez más aparecen en el «mercado emocional» terapias variopintas y ofertas prodigiosas encaminadas a paliar este malestar. Frente al mandato «sed felices» que proclama nuestra sociedad del exceso, tal vez lo más sensato sea intentar vivir bien y de la forma más dichosa posible.
De la mano de Aristóteles, Séneca, Horacio, Montaigne, Voltaire y también de escritores contemporáneos, Rubén D. Gualtero reflexiona aquí sobre el sentido que le damos a nuestra temporalidad, la relación con nosotros mismos, los demás, la naturaleza, las cosas y hasta Dios, para reformular una ética de la alegría y la mesura que nos ayude a lograr una existencia más plena.
Retornar a las raíces permite entender la historia e iluminar los problemas actuales.
En Occidente, Sócrates constituye una de estas raíces. A su escuela de sabiduría era posible asistir desde niño para ejercitarse en la práctica de las virtudes con vistas a vivir en la excelencia. Hoy basta con revisitar los diálogos de Platón para hacerse discípulo de Sócrates y progresar, a través de los variados tipos de verdades, hacia la verdad.
En esta edición bilingüe griego-español se recogen y comentan dos diálogos que versan sobre las poco atendidas virtudes de la templanza (sophrosyne) y la prudencia (phrónesis).
En Hipias menor, Sócrates recuerda que la filosofía ha nacido para distinguir cuidadosamente lo único necesario si el discípulo desea no apartarse del modo auténtico de vivir. Para ello, nada mejor que ejercitar sin descanso la prudencia o sabiduría práctica.
En Cármides se vuelve la mirada a la infancia, a esa etapa prelógica en la que la práctica de la templanza guía con seguridad hacia la propia plenitud y la del grupo social.
Nada, pues, tan importante como aprender hoy a pasar de la templanza a la prudencia si se desea habitar en la justicia, la sabiduría y la verdad.
Star Wars ya pertenece al selecto grupo de los mitos universales, de las grandes historias de la humanidad: la importancia de la saga imaginada por George Lucas solo puede medirse con la misma vara que utilizaríamos para calibrar la importancia de la Ilíada, de ciertas obras de Shakespeare, de la Biblia o incluso de personajes como Santa Claus o Mickey Mouse, a los que Darth Vader no envidia nada en cuanto a conocimiento universal. Star Wars es mucho más que una serie de películas y una engrasada máquina de merchandising: también es un complejo producto de cultura popular cuyas interpretaciones nos pueden explicar la historia y el mundo actual, y nos plantean con eficacia los grandes temas que importan al ser humano: el amor, la guerra, la familia, el poder, el sacrificio. Al menos, así lo entiende Cass R. Sunstein, una de las mayores autoridades en derecho en Estados Unidos, antiguo miembro del gabinete del presidente Obama durante su primer mandato, y secretamente fascinado por los acontecimientos que sucedieron, hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana. Para Sunstein, Star Wars es una fuente de interpretación inagotable para temas como la infancia, la paternidad, el Lado Oscuro (esto es, las tentaciones y las malas decisiones), la rebelión y la búsqueda de la paz interior. Es un obra con la que podremos entender mejor por qué el pueblo se rebela contra sus líderes, por qué prolifera el terrorismo o hacia dónde puede ir la economía. Sunstein parte de la idea de que en el mundo de Star Wars hay un bien supremo –el derecho a elegir libremente–, y que es nuestra libertad la que nos empuja a actuar de manera correcta.
Desde la antigüedad greco-egipcia y durante muchos siglos, se atribuyó a Hermes Trismegisto una revelación filosófica y un mensaje espiritual trascendental. Como un profeta pagano, algunos hombres del Renacimiento creyeron reconocer en él al padre de una sabiduría primordial e inmemorial muy anterior al cristianismo. La autora reconstruye en este libro la identidad polimorfa de Hermes, el mensajero divino, y pone de manifiesto la importancia de hermetismo en la historia de pensamiento occidental. Una pormenorizada introducción de los diferentes aspectos del pensamiento hermético, su historia y la influencia que este ha tenido en grandes mentes de la filosofía, las ciencias y la literatura.
En diálogo y contraste con pensadores como Nietzsche o Hegel, de la mano de autores como Milan Kundera, Walter Benjamin o José Ortega y Gasset, que en sus teorías de la novela han meditado sobre las relaciones entre literatura y filosofía a partir del horizonte abierto por la crisis de la modernidad, este libro traza una genealogía más matizada de ambas esferas, destacando sus afinidades electivas. Por sus páginas desfilan Don Quijote, Gargantúa, Tristam Shandy, Wilhelm Meister, Gregor Samsa y Tomás y Teresa, los personajes de La insoportable levedad del ser; pero también los metarrelatos y la risa de Dios, la teodicea y el nihilismo, el Bildungsroman y la novela picaresca, la teoría viquiana del mito y el humanismo retórico, la vanguardia y la pintura de Friedrich, el posmodernismo y la nostalgia estética, apuntando así a un sustrato hermenéutico común, motor del pensamiento contemporáneo.
Cómo el conocimiento se abre paso incluso en las circunstancias más extremas y cómo el saber puede ayudarnos y sanarnos.
Lee, el hermano de Andy West, entró y salió de prisión durante bastante tiempo, su padre tampoco fue trigo limpio y su tío también pasó al otro lado de la ley. Pero Andy decidió cruzar las rejas para enseñar filosofía. Su
experiencia nos acerca a la dureza la vida carcelaria y la rutina de los funcionarios, al mismo tiempo nos ofrece una perspectiva de cómo se ven los criminales a ellos mismos y como los contempla la sociedad.
Una obra intima que entrelaza con fuerza un relato sobre la importancia de la filosofía y el pensamiento crítico en los centros penitenciarios con la historia de su propia familia, creando unas memorias intelectualmente
apasionantes sobre la libertad y la coacción.