Le robó la corona, así que él le robó a su hija.
Desde hace años, Erik, el rey del Reino Eterno, vive consumido por una sola obsesión: vengarse del hombre que asesinó a su padre y lo mantiene prisionero bajo las olas.
Pero todo cambia cuando Livia, la hija de su enemigo, rompe sin saberlo los sellos que lo mantenían prisionero…
Erik la secuestra y planea utilizarla para reconquistar su reino, aunque Livia no es tan fácil de dominar como Erik esperaba.
Con cada día que pasa, su luz perturba las tinieblas que él ha cultivado durante años. La furia da paso al deseo. La venganza, a la duda. Y el corazón de un rey implacable empieza a rendirse ante aquello que juró destruir.
¿Puede el amor saciar la sed de venganza?
UNA TRAGEDIA INTENSA, PROFUNDA Y TAN HUMANA COMO EL AMOR Y EL DESENGAÑO.
Cuando el anciano rey Lear decide repartir su reino entre sus tres hijas, plantea una prueba que parece inocente: que cada una le diga cuánto le quiere. Pero ese gesto, tan sencillo y familiar, desencadena un derrumbe emocional y político que lo cambiará todo. Traicionado por las hijas en las que confía y ciego ante quienes de verdad lo aman, Lear se ve obligado a abandonar sus certezas y a enfrentarse a una tormenta exterior e interior. En su camino, descubre lo frágiles que son los vínculos más íntimos y cómo la ambición, el orgullo y el miedo pueden desgarrar a una familia.
El rey Lear es una de las grandes historias sobre padres e hijos, sobre el amor que se da por hecho y sobre aquello que perdemos cuando dejamos de escucharnos. Una obra conmovedora, lúcida y ferozmente humana que sigue interrogándonos, conmoviendo y estremeciéndonos cuatro siglos después.
Tras descubrir que Oak es el legítimo heredero de Faerie, Jude hará lo posible por mantener a su hermano pequeño a salvo. Para ello, se ha convertido en el poder a la sombra del reinado de Cardan. Sin embargo, Cardan hace todo lo posible por humillarla y menospreciarla a pesar de que su fascinación por ella sigue intacta. Cuando es más que evidente para Jude que alguien cercano a ella pretende traicionarla, tratará de averiguar de quién se trata mientras lucha por mantener a raya sus sentimientos por Cardan.
«Pues claro que quiero ser como ellos. Son tan hermosos como una espada forjada en un fuego divino. Son inmortales».
«Y Cardan es incluso más hermoso que el resto, con una cabellera negra tan iridiscente como las alas de un cuervo y unos pómulos tan afilados que podrían arrancarte el corazón de cuajo. Le odio más que a los demás. Le odio tanto que a veces, cuando le miro, me cuesta respirar».
Jude debe mantener a su hermano a salvo, y para ello se ha unido al rey malvado, Cardan, y se ha convertido en quien maneja realmente el poder de la corona. Navegar en un mar de traiciones políticas constantes ya es lo bastante complicado, pero Cardan es, encima, terriblemente difícil de controlar. Hace todo lo que puede para minar a Jude, aunque su fascinación por ella permanece intacta. Cuando es evidente que alguien cercano a Jude planea traicionarla, lo que no solo pondrá en peligro su vida sino la de aquellos a los que más quiere, Jude deberá descubrir al traidor, luchar contra sus complejos sentimientos hacia Cardan y mantener el control de Faerie pese a ser mortal.
Enfréntate a tus demonios… o aliméntalos. Nikolai Lantsov siempre ha tenido un don para conseguir lo imposible. Nadie sabe lo que tuvo que soportar durante la sangrienta guerra civil de su país, y él pretende que siga siendo así. Ahora, con sus enemigos agolpados al otro lado de sus debilitadas fronteras, Nikolai deberá dar con la manera de surtir las arcas de Ravka, forjar nuevas alianzas y frenar la amenaza que se cierne sobre el ejército Grisha. Sin embargo, la magia oscura que corre por sus venas se fortalece día a día y amenaza con destruir todo lo que ha logrado. Con la ayuda de un joven monje y una legendaria general Grisha, Nikolai viajará a los lugares de Ravka donde sobrevive una magia primigenia para dar con la manera de acabar con el terrible legado que habita en su interior. Pero algunos secretos no pueden permanecer ocultos mucho tiempo, y algunas heridas jamás se podrán curar.