Como una de las humanas que acabaron en este planeta helado y, tras todo lo que han vivido, Kira debería contentarse con estar a salvo y tener un nuevo hogar. No solo ha visto que en este planeta las mujeres son respetadas y hasta atesoradas, sino que incluso un alien en particular, Aehako, ha dejado claro que está interesado en ella. De hecho, por más que Kira lo intenta, le resulta difícil mantenerlo alejado, aunque lo que en realidad quiere es agarrarlo por los cuernos e insistir en que la lleve a sus pieles.
Pero Kira tiene un terrible secreto, varios, en realidad. Y está convencida de que si Aehako supiera toda la verdad, no podría amarla. Sin embargo, hay algo si cabe más preocupante: los extraterrestres que las secuestraron están de regreso y, gracias al traductor de su oído, pueden encontrarla. Su presencia aquí pone a todos en peligro, pero ¿puede Kira renunciar a su nueva vida y al hombre que más desea? ¿Seguirá queriéndola si le cuenta sus secretos?
Bartleby, el escribiente es un magnífico y conmovedor relato, cuya lectura resulta inquietante, divertida y perturbadora. Su protagonista, un peculiar copista judicial que trabaja en un despacho de abogados en Nueva York, decide un buen día, para sorpresa de su jefe, negarse a seguir copiando con la famosa frase «preferiría no hacerlo». Aún hoy, la motivación de Bartleby sigue siendo un exquisito misterio literario, pero la determinación y la sosegada delicadeza con la que se atreve a decir «no» hará que pase a la posteridad como un hombre que eligió la libertad. Herman Melville creó así un personaje paradigmático que influyó notablemente en autores posteriores y que se ha convertido en referente en la historia de la literatura.
Conmemoramos el bicentenario del nacimiento de Melville con la edición de una de sus obras más célebres que incluye, además, una introducción de Enrique Vila-Matas.
«Preferiría no hacerlo -repetí yo como si fuera su eco, levantándome muy alterado y cruzando la habitación de una zancada-. ¿Qué quiere decir?»
Considerada una obra maestra de la narración corta, Bartleby, el escribiente constituye una pieza anticipatoria de la literatura existencialista y del absurdo. A través del protagonista, un escribiente que se enfrenta a las demandas de la realidad con una inquietante respuesta, «preferiría no hacerlo», el estoicismo, la ironía, el humor y el sordo desasosiego alegórico presente en la obra del Melville se aúnan para expresar la obstinación del ser humano en su afán de obtener respuesta a las grandes preguntas o, al menos, seguir buscándolas.
Esta edición presenta una traducción de María José Chulia y una brillante introducción de Enrique Vila-Matas, que reflexiona sobre esta historia que tiene un claro paralelismo con Kafka y ha influenciado a autores como Beckett, Camus, Gombrowicz o el mismo Vila-Matas.
La última entrega de la serie que ha conquistado a millones de lectores en todo el mundo.
Caná. Caballo de Troya 9 fue publicado en 2011, pero estaba incompleto. Por razones técnicas, algunas de las páginas del diario del mayor de la USAF fueron retiradas por la editorial. Ahora son publicadas en su absoluta totalidad.
Durante seis meses ―entre abril y octubre del año 27 de nuestra era― Jesús se vio obligado a huir para no ser capturado por el Sanedrín. Belén es un libro que descubre por qué Jesús no pudo ser un esenio, así como un repaso por las principales sectas judías: fariseos, saduceos, escribas, cenotas, esenios, nazirs… Los prodigios de Jesús que nunca fueron relatados. ¿Qué sucedió durante ese tiempo? No se lo pierda… Le sorprenderá y emocionará.
Con Belén, J. J. Benítez termina la serie Caballo de Troya. Una aventura literaria que empezó en 1984 con la publicación del primer volumen.
Fondeado en el puerto de Santa María, una pequeña isla frente a la costa de Chile, el capitán Amasa Delano, al mando del buque mercante estadounidense Bachelor’s Delight, divisa un barco que parece estar en apuros. Al acercarse, ve que se trata de un mercante español, el Santo Domingo, «dedicado al transporte de negros», y comprueba que, en efecto, ha pasado muchas calamidades: después de una serie de tormentas al pasar el cabo de Hornos, ha estado a punto de naufragar, el escorbuto y la fiebre han acabado con un gran número de oficiales, y apenas tiene comida y agua. Así se lo cuenta el capitán, don Benito Cereno, pálido, enfermo y con ciertos indicios de «trastorno mental». Hay, sin embargo, otros indicios de que la situación es aún más anómala de lo que parece.