En Hibernia, los sidhe, seres dotados de magia, son perseguidos hasta la muerte por la Corte humana. Alanna lo sabe bien. Lleva veinte años huyendo y escondiéndose por culpa de lo que su familia lleva en la sangre, y lo único que le importa en la vida es pasar desapercibida y proteger a su hermana pequeña, Caeli. No tiene tiempo para nada más:ni las políticas abusivas del reino ni las desgracias ajenas. Al menos hasta que la mismísima Cacería Salvaje, los asesinos de sidhe por excelencia, entra en la panadería en la que las hermanas trabajan.
Todo da un giro espantoso cuando la diosa de la guerra, Morrigan, se lleva a su hermana y Alanna se ve obligada a tomar una difícil decisión: asociarse con la Hermandad, la organización rebelde que trabaja contra la Corte y rescata a sidhe a lo largo y ancho del reino. Se jura que solo los utilizará el tiempo necesario para recuperar a Caeli y regresar a su vida, pero algo imprevisto sucede cuando ella y uno de los cazadores se miran a los ojos por primera vez.
Algo de lo que tal vez no pueda huir tan fácilmente.
Maddox es un problema andante. Está metido en asuntos de los que Alanna no quiere oír ni hablar, escarba constantemente en sus secretos más oscuros. Es demasiado alto, demasiado atractivo, y tiene dos cosas que sabe que solo atraerán más desgracias: alas.
Dos enormes e imponentes alas de dragón.
Una saga de fantasía épica imprescindible.
En un mundo tan extenso y real como el nuestro, Richard Rahl y Kahlan Amnell se enfrentan a las fuerzas ancestrales que asaltan el Nuevo Mundo, unas fuerzas tan terribles que, cuando se asomaron por última vez, solo se las pudo derrotar al sellar el Viejo Mundo del lugar del que procedían. Sin embargo, han logrado atravesar la barrera, y el Nuevo Mundo vuelve a verse asediado por su poder maligno.
La guerra y la traición plagan el mundo, y solo Richard y Kahlan pueden salvarlo de un apocalipsis de una brutalidad y destrucción inconmensurables.
La saga de fantasía épica que ha vendido 25 millones de ejemplares Cuando tan solo era un bebé, Shea fue abandonado en la puerta de los Ohmsford y, desde entonces, ha sido uno más de la familia y ha llevado una vida pacífica en Valle Sombrío. Todo cambia con la llegada de un misterioso visitante, el druida Allanon, que trae noticias estremecedoras: el tenebroso hechicero que ya asoló el mundo en una ocasión ha despertado. La única arma capaz de derrotar al hechicero es la espada de Shannara, pero solo el verdadero heredero del elfo Shannara podrá empuñarla y salvar el mundo que conocen. ¿Será Shea el elegido?
La detective del Departamento de Policía de Los Ángeles Renée Ballard sigue los pasos de un aterrador violador múltiple cuyo rastro se ha perdido. Cuenta con la ayuda de la voluntaria más nueva de la Unidad de Casos Abiertos: la patrullera Maddie Bosch, hija de Harry.
Renée Ballard y la Unidad de Casos Abiertos de la policía de Los Ángeles encuentran una relación de ADN entre un hombre recientemente detenido y un violador y asesino en serie del que no se había tenido noticia en los últimos veinte años. El detenido solo tiene veintitrés años, por lo que el vínculo genético tiene que ser familiar. En efecto, es hijo del Violador de la Almohada, responsable de aterrorizar la ciudad de Los Ángeles durante cinco años. Sin embargo, cuando Ballard y su equipo van a por el sospechoso, se encuentran con una desconcertante trama de secretos y obstáculos legales.
Entretanto, a Ballard le roban la placa, el arma y la identificación, y ella no puede denunciar ese robo sin dar a sus enemigos del departamento la munición que necesitan para acabar con su carrera como detective. Ballard investiga el robo por su cuenta, pero su misión en solitario la lleva a un peligro mayor del que esperaba. No le queda más remedio que buscar ayuda fuera del departamento, y eso la lleva a la puerta de Harry Bosch.
Finalmente, Ballard acepta a una nueva voluntaria para la Unidad de Casos Abiertos. Maddie, la hija de Bosch, quiere complementar su trabajo como patrullera en el turno de noche investigando casos con Ballard, pero esta pronto se entera de que la joven tiene un segundo motivo para conseguir acceso a la biblioteca de las almas perdidas.
Ya nadie disputa a Stephen King el primer puesto en la literatura de terror: sus muchos millones de lectores son prueba fehaciente de ello. Su brillante imaginación revela las sombras que subyacen en lo evidente y hace que todos nos sintamos menos seguros de la realidad. La expedición, que da título a este volumen de escalofriantes cuentos, advierte angustiosamente contra los riesgos de la curiosidad; la anciana de la Abuela quizá no sea la compañía adecuada para un niño cuando este queda aislado en una casa distante; el protagonista de Superviviente no tiene nada que comer, excepto... La locura está agazapada en la máquina de escribir del redactor de La balada del proyectil flexible.. Una vez más, Stephen King nos ofrece atmósferas sobrecogedoras y emociones incontrolables.