En la segunda parte de esta épica saga de fantasía romántica, la autora nos muestra cómo, tras la coronación de Bastian, una misteriosa fuerza siniestra comienza a sembrar el caos en Dellaire.El corrupto rey August ha muerto. El príncipe Bastian se ha hecho con el trono y tiene como mano derecha a Lore, una nigromante que además se había dedicado al contrabando. Juntos quieren ayudar a la gente de Dellaire y cortar de raíz la podredumbre que se había instalado en la corte. Pero los cambios no le gustan a todo el mundo. Los nobles comienzan a descontrolarse, el Imperio kyrtheano llama a sus puertas amenazante y los antiguos aliados de Lore comienzan a abandonarla.Lore deberá encontrar el modo de proteger a Bastian y a su país, además de a sí misma, antes de que todo se venga abajo y se desate el poder oscuro que acecha en las catacumbas.
«Pues claro que quiero ser como ellos. Son tan hermosos como una espada forjada en un fuego divino. Son inmortales».
«Y Cardan es incluso más hermoso que el resto, con una cabellera negra tan iridiscente como las alas de un cuervo y unos pómulos tan afilados que podrían arrancarte el corazón de cuajo. Le odio más que a los demás. Le odio tanto que a veces, cuando le miro, me cuesta respirar».
La exiliada reina mortal de Faerie, Jude, ya no tiene poder alguno y aún está recuperándose de la traición que ha sufrido. Pero está decidida a recuperar todo lo que le han arrebatado. Y su oportunidad llega cuando su hermana Taryn le pide ayuda porque su vida está en peligro. Jude deberá regresar a la traicionera corte de Faerie si quiere salvar a su hermana. Pero Elfhame no está como antes de que Jude se fuera. La guerra es inminente. Y Jude va a tener que entrar en territorio enemigo para retomar el sangriento juego de poder de los inmortales. Y, cuando una poderosa maldición se desate y cunda el pánico, Jude deberá elegir entre consumar su ambición o conservar su humanidad…
La exiliada reina mortal de Faerie, Jude, ya no tiene poder alguno y aún está recuperándose de la traición que ha sufrido. Pero está decidida a recuperar todo lo que le han arrebatado. Y su oportunidad llega cuando su hermana Taryn le pide ayuda porque su vida está en peligro. Jude deberá regresar a la traicionera corte de Faerie si quiere salvar a su hermana. Pero Elfhame no está como antes de que Jude se fuera. La guerra es inminente. Y Jude va a tener que entrar en territorio enemigo para retomar el sangriento juego de poder de los inmortales. Y, cuando una poderosa maldición se desate y cunda el pánico, Jude deberá elegir entre consumar su ambición o conservar su humanidad
La Reina de Picas narra las desventuras de un joven oficial, en principio poco aficionado a los juegos de azar, pero que no tarda en obsesionarse con descubrir los pormenores de una misteriosa forma de apostar que ofrece una ganancia asegurada. En sus pesquisas se verá involucrado en la muerte de una anciana condesa. Atormentado por el sentimiento de culpa, sufre la visita del espíritu de la anciana... En palabras de Dostoievski, "La Reina de Picas" constituye ?la obra cumbre de la fantasía?, y en efecto, Pushkin, ?padre? de la literatura rusa, ensayó en este texto pionero muchas de las formas en las que autores posteriores rusos dialogarían con los géneros literarios dentro de los cánones de la literatura ?clásica?.
Los mejores libros jamás escritos. La ironía y el talento se convirtieron, en manos de Edith Wharton, en las armas con las que apuntar y disparar sin temor contra la sociedad de su tiempo. No es fácil para una mujer de la alta burguesía soportar la crítica social. Por eso Kate vive en la Costa Azul, donde nadie la conoce. Ha pasado una eternidad desde que huyó de Nueva York con su amante, y abandonó a su marido y a su hija, entonces una niña. Ahora Anne, convertida en una hermosa muchacha, reclama a su madre, y Kate acude a la llamada. Pero la reconciliación se convierte en tragedia cuando Kate descubre que su hija se ha prometido con Chris Fenno, un hombre a quien conoce demasiado bien. Abre esta edición un texto de Louis Auchincloss, biógrafo de Wharton y cronista último del Nueva York de las grandes familias. «Siempre había tenido su orgullo, y eso era algo que la gente debería tener presente antes de decir ciertas cosas de ella.»