Ahora Nesta y Cassian son los protagonistas.
Nesta Archeron lucha por encontrar su lugar en el extraño y letal mundo en el que habita desde que fue forzada a entrar en el Caldero y se convirtió en alta fae contra su voluntad. A su fiero temperamento se suma la dificultad para superar los horrores de la guerra con Hybern y todo lo que perdió en ella.
Cassian, miembro de la Corte Noche de Rhysand y Feyre, es designado para entrenar a la incontrolable Nesta, y entre ellos se enciende el más ardiente de los fuegos.
Mientras tanto, las traidoras reinas humanas forjan una nueva y peligrosa alianza que amenaza la frágil paz entre los reinos, y la clave para detenerlas podría depender de que Cassian y Nesta logren superar sus inquietantes pasados.
En un mundo marcado por la guerra, Nesta y Cassian deberán enfrentarse tanto a sus monstruos interiores como a las amenazas externas, y buscarán la aceptación —y la sanación— en brazos del otro.
Un cuento de hadas nunca había sido tan sexy. ¡Déjate seducir por la saga del momento! (Libro 2)
Tras haber superado más pruebas de las que un corazón humano puede soportar, Feyre regresa a la Corte Primavera con los poderes de una alta fae. Sin embargo, no consigue olvidar los crímenes que se vio obligada a cometer para salvar a Tamlin y a su pueblo, ni el perverso pacto que forjó con Rhysand, el alto lord de la temible Corte Noche.
Mientras Feyre es arrastrada hacia el interior de la oscura red política y pasional de Rhysand, una guerra inminente acecha y un mal mucho más peligroso que cualquier reina amenaza con destruir todo lo que Feyre alguna vez intentó proteger. Ella podría ser la clave para detenerlo, pero solo si consigue dominar sus nuevos dones, sanar su alma rota y decidir su futuro y, junto a él, el de todo un mundo en crisis.
Un cuento de hadas nunca había sido tan sexy. ¡Déjate seducir por la saga del momento! (Libro 1)
Cuando la cazadora Feyre mata a un lobo en el bosque, una criatura bestial irrumpe en su casa para exigir una compensación. Así, es trasladada a una tierra mágica y engañosa de la que solo había oído hablar en las leyendas, donde Feyre descubre que su captor no es un animal sino Tamlin: una divinidad inmortal y letal que alguna vez reinó en su mundo.
Mientras Feyre vive en su castillo, lo que siente por Tamlin muta de una hostilidad helada a una pasión ardiente y feroz, a pesar de todas las mentiras y advertencias a las que queda expuesta en ese mundo fantástico,
bello y peligroso. Además, una vil sombra ancestral crece sobre la tierra de las hadas día a día, y Feyre debe encontrar la forma de detenerla... o condenar a Tamlin –y a su mundo– para siempre.
Cuando la cazadora Feyre mata a un lobo en el bosque, una criatura bestial irrumpe en su casa para exigir una compensación. Así, es trasladada a una tierra mágica y engañosa de la que solo había oído hablar en las leyendas, donde Feyre descubre que su captor no es un animal sino Tamlin: una divinidad inmortal y letal que alguna vez reinó en su mundo.
Mientras Feyre vive en su castillo, lo que siente por Tamlin muta de una hostilidad helada a una pasión ardiente y feroz, a pesar de todas las mentiras y advertencias a las que queda expuesta en ese mundo fantástico,
bello y peligroso. Además, una vil sombra ancestral crece sobre la tierra de los fae día a día, y Feyre debe encontrar la forma de detenerla... o condenar a Tamlin –y a su mundo– para siempre.
Cuando la cazadora Feyre mata a un lobo en el bosque, una criatura bestial irrumpe en su casa para exigir una compensación. Así, es trasladada a una tierra mágica y engañosa de la que solo había oído hablar en las leyendas, donde descubre que su captor no es un animal sino Tamlin: una divinidad inmortal y letal que alguna vez reinó en su mundo.
Mientras Feyre vive en su castillo, lo que siente por Tamlin muta de una hostilidad helada a una pasión ardiente y feroz, a pesar de todas las mentiras y advertencias a las que queda expuesta en ese mundo fantástico, bello y peligroso. Además, una vil sombra ancestral crece sobre la tierra de los fae día a día, y Feyre debe encontrar la forma de detenerla... o condenar a Tamlin –y a su mundo– para siempre.