Un hombre contra un imperio. Una leyenda escrita con sangre.
Huyendo de un destino impuesto ―el de verdugo al servicio de su padre―, Hadrian Marlowe acabará varado en un mundo perdido en los márgenes del Imperio. Allí, obligado a luchar como gladiador y a sobrevivir entre las intrigas de una corte alienígena, se verá arrastrado a una guerra que no empezó, en nombre de un Imperio que no respeta, contra un enemigo que quizá jamás llegue a comprender.
En el planeta equivocado, en el momento justo y por las razones más nobles, Hadrian emprende un camino que terminará en sangre. La galaxia lo recuerda como un héroe: el hombre que borró del cielo al último de los cielcin. Otros lo recuerdan como un monstruo: el demonio que destruyó un sol y aniquiló sin pestañear cuatro mil millones de almas, entre ellas al propio emperador. Pero Hadrian no es un héroe. Tampoco un monstruo. Ni siquiera un soldado.
Durante mil años han caído las cenizas y nada florece. Durante mil años los skaa han sido esclavizados y viven sumidos en un miedo inevitable. Durante mil años el Lord Legislador reina con un poder absoluto gracias al terror, a sus poderes y a su inmortalidad. Le ayudan »obligadores« e »inquisidores«, junto a la poderosa magia de la »alomancia«. Pero los nobles han tenido a menudo trato sexual con jóvenes skaa y, aunque la ley lo prohíbe, algunos de sus bastardos han sobrevivido y heredado los poderes alománticos: son los »nacidos de la bruma« (mistborns). Ahora, Kelsier, el »superviviente«, el único que ha logrado huir de los Pozos de Hathsin, ha encontrado a Vin, una pobre chica skaa con mucha suerte... Tal vez los dos unidos a la rebelión que los skaa intentan desde hace mil años puedan cambiar el mundo y la atroz dominación del Lord Legislador.
Al comienzo, Jonathan Pine es simplemente el director nocturno de un lujoso hotel. Pero, cuando un intento de pasar información acerca de un hombre de negocios internacionales con tratos sospechosos alojado en el establecimiento se vuelve en su contra de una manera terrible y empiezan a morir personas cercanas a Pine, él se compromete a luchar contra unas fuerzas tan poderosas que no podría ni imaginar.
En un relato escalofriante sobre corruptas agencias de inteligencia, sumas millonarias y la verdad tras el brutal comercio de armas, John le Carré crea un mundo claustrofóbico en el que no se puede confiar en nadie.
El juez liberal del Tribunal Supremo Abe Rosenberg es asesinado de un balazo en la cabeza. Más tarde, Glenn Jensen, el juez conservador del tribunal, muere estrangulado en un cine, posiblemente por el mismo asesino. Una estudiante de derecho llamado Darby Shaw cree tener la respuesta a estos asesinatos.
En mitad de la noche en un barrio tranquilo de Minneapolis raptan a Luke Ellis, de doce años, tras haber asesinado a sus padres. Una operación que dura menos de dos minutos. Luke se despierta en la siniestra institución conocida como el Instituto, en un cuarto que se asemeja al suyo pero sin ventanas. En habitaciones parecidas hay más niños: Kalisha, Nick, George, Iris y Avery Dixon, entre otros, que comparten capacidades especiales como la telequinesia o la telepatía. Todos ellos se alojan en la Mitad Delantera de la institución. Los mayores, en cambio, se encuentran en la Mitad Trasera. Como dice Kalisha: «El que entra no sale».
La señora Sigsby, la directora, y el resto del personal se dedican a aprovecharse sin compasión del talento paranormal de los chicos. Si te portas bien te premian. Si no, el castigo es brutal. Luke se da cuenta de que las víctimas van desapareciendo y son trasladadas a la Mitad Trasera, así que se obsesiona con huir y pedir ayuda. Pero nunca nadie ha escapado del Instituto...
Deudora de Ojos de fuego y con un elenco de personajes juveniles (como en It y en Stand By Me) con los que podemos empatizar, El Instituto nos recuerda de inmediato al mejor King, incluso aunque trate temas tan oscuros como los que copan los titulares hoy en día y que nos hacen temer por nuestro futuro.