De nuestros ancestros no solo recibimos el color de los ojos o rasgos físicos: también heredamos sus duelos inconclusos, sus secretos y sus miedos. Esa herencia invisible puede manifestarse en nuestro cuerpo, en nuestras emociones o en los caminos que elegimos sin saber por qué. Con un tono claro y una mirada profundamente humana, Evelyne Bissone Jeufroy nos guía hacia el reconocimiento de esas marcas del pasado para liberarnos de ellas. A través de historias reales, nos muestra cómo los traumas familiares no resueltos pueden transformarse en fuerza vital cuando se hacen conscientes. Siguiendo los pasos de su maestra Anne Ancelin Schützenberger, la autora nos enseña a utilizar la psicogenealogía para iluminar los vínculos transgeneracionales, sanar las lealtades invisibles y reconciliarnos con nuestra propia biografía. He aquí un libro revelador y práctico: una invitación a mirar atrás sin miedo, a comprender el peso de nuestra historia y a construir, desde esa verdad, una vida más libre, serena y luminosa.
Un hombre, de espaldas, ahoga su mirada en un mar de niebla del que emergen cimas montañosas: es el cuadro más representativo del Romanticismo. Todo el mundo recuerda bien la imagen, pero ¿quiénes conocen la vida aventurera y fascinante de su autor, el pintor Caspar David Friedrich? Con su estilo evocador y refinado, lleno de detalles insólitos e íntimos, Florian Illies nos ofrece un asombroso recorrido por la experiencia humana y artística de Friedrich, desde la relación con su esposa Line, mucho más joven y pragmática que él, hasta las raíces de la profunda nostalgia que emana de cada una de sus célebres pinturas.
Nacido en Greifswald hace doscientos cincuenta años, Caspar David Friedrich inspiró a Samuel Beckett en Esperando a Godot y a Walt Disney para crear Bambi; sin embargo, Goethe no soportaba la enigmática melancolía de sus pinturas. En un viaje a gran escala a lo largo del tiempo, Florian Illies cuenta por primera vez los avatares secretos de las obras de Friedrich: desde cuadros quemados hasta otros que emergen de las brumas de la historia muchos años más tarde. Tan venerado por Adolf Hitler como por Rainer Maria Rilke, tan odiado por Iósif Stalin como por los movimientos contraculturales del sesenta y ocho, tan codiciado por la mafia como por Leni Riefenstahl, el pintor Caspar David Friedrich se convierte en el hilo conductor de este libro deslumbrante que cuenta, desde una perspectiva original y cautivadora, los últimos dos siglos y medio de la historia alemana y europea.
Hay más historia en un plato de pasta que en el Coliseo». Así, a partir del menú de un clásico restaurante de la capital italiana, Andreas Viestad nos adentra en un fascinante ejercicio de arqueología culinaria, un entretenido y sabroso viaje a través de la mesa y del tiempo, una exploración que va desde la Ciudad Eterna hasta el mundo globalizado.
Desde el pan de los entrantes que le sirve para rastrear los orígenes del trigo y su papel en el ascenso y la caída de Roma, pasando por el aceite, la sal, la pimienta, la carne o el vino, hasta el sorbete de limón del postre que explica cómo el hambre de azúcar incentivó el comercio de esclavos en el mundo antiguo, la cena de Viestad no puede ser más romana. Su relato, en cambio, resulta absolutamente universal.
La Roma imperial fue un estado guerrero. El Coliseo (inaugurado en el año 80 d.C.) fue el monumento de Roma a la guerra. Como una catedral de la muerte, se alzaba sobre la ciudad e invitaba a sus ciudadanos, 50,000 a la vez, a presenciar juegos gladiatorios asesinos. Ahora es visitado por dos millones de personas al año (Hitler estuvo entre ellos). Dos destacados historiadores clásicos cuentan la historia del mayor anfiteatro de Roma: cómo se construyó; los juegos gladiatorios y otros eventos que se celebraron allí; el entrenamiento de los gladiadores; los espectadores que disfrutaban de los juegos, los emperadores que los organizaban y los críticos; y la extraña historia posterior: el Coliseo ha sido fortaleza, almacén, iglesia y fábrica de pegamento.
La guerra ha terminado. España está en ruinas. En el cementerio de Alicante exhuman los restos de José Antonio Primo de Rivera. Sus camaradas falangistas van a llevarlo a hombros hasta enterrarlo en El Escorial, morada de reyes, sepulcro imperial. Durante once días y diez noches, el cortejo fantasmagórico avanzará por pueblos y ciudades entre hogueras, escarcha, brazos enhiestos y propaganda: una epopeya fascista de 467 kilómetros para demostrar quién manda en la nueva España.
Sin embargo, la guerra no ha terminado. Una memoria se está construyendo y otra memoria se quiere borrar. En esos días crudos del otoño de 1939, miles de vidas humildes sufren la zarpa de la represión. Presos, fusilados, exiliados, trabajadores forzados, internos en campos de concentración, maestros depurados, vencedores desgraciados para siempre. El régimen trata de esconderlos. Pero ahí están: presentes.
Paco Cerdà, que trazó el rostro humano del 14 de abril, compone una vibrante sinfonía de posguerra. Con un coro de voces olvidadas por la Historia. Con el delirio megalómano de un mito –José Antonio– al servicio de su amo: Franco. Presentes es un viaje al corazón de nuestras tinieblas. El conmovedor relato de quienes soñaron unos ideales jamás enterrados.
Este libro es un recorrido multidisciplinar por la historia apasionante del crecimiento tendencialmente inevitable de la información. La información tejerá con las primeras tecnologías basadas en piedra y fuego nuestro proceso de hominización hasta irrumpir en la primera de las grandes revoluciones de la información que jalonan la historia humana: la revolución del lenguaje nos fraguará como especie, nos hará triunfar sobre el resto de homínidos y provocará la Revolución Neolítica. Tras ella, la revolución de la escritura dará origen a las civilizaciones de la Antigüedad, acelerando el crecimiento de la información con medios como el alfabeto de fenicios y griegos, el papiro egipcio que articuló Roma o el papel chino que impulsó su innovación o la ciencia islámica. EN el final de la Edad Media Europea veremos germinar la tercera de ellas, la revolución de la imprenta, auténtica generatriz de la Revolución Científica y la Revolución Industrial que darán lugar a la Gran Divergencia.