Considerada una obra maestra de la historia militar, El día más largo es el insuperable relato de Cornelius Ryan sobre el Día D que recrea las fatídicas horas que precedieron y siguieron al desembarco de Normandía. Publicada por primera vez en 1959, narra con minucioso detalle los años de planificación que llevaron a la invasión, su desenlace épico y cada golpe de suerte y acto de heroísmo que marcarían la decisiva batalla que libró Europa de las garras del fascismo.
En 1785, cuando el gran poeta alemán Friedrich Schiller escribió su inmortal Himno a la alegría, cristalizó las esperanzas y los sueños más profundos de la Ilustración europea para una nueva era de paz y libertad, una época en la que millones de personas se considerarían como iguales. La Novena Sinfonía de Beethoven dio entonces alas a las palabras de Schiller, pero apenas un siglo después esas mismas palabras fueron reivindicadas por los propagandistas nazis y tergiversadas por la barbarie.
Cuando se trata de cómo las sociedades recuerdan estos sueños y catástrofes cada vez más lejanos, solemos pensar en libros de historia, archivos, documentales o memoriales tallados en piedra. Sin embargo, en El eco del tiempo, el galardonado crítico e historiador cultural Jeremy Eichler defiende de forma apasionada y reveladora el poder de la música como memoria de la cultura, una forma de arte singularmente capaz de transmitir el significado del pasado.
La cuestión del conocimiento –de su alcance, de sus fuentes, de sus consecuencias– es capital en la constitución de la polis ateniense, tanto que las controversias teóricas que suscita apenas son comprensibles si no se atiende a su dimensión política. La búsqueda de la verdad –o la pretensión de haberla alcanzado– nunca queda circunscrita a un topos subjetivo, ni siquiera en los planteamientos escépticos o relativistas, sino que tiene un componente colectivo de tal intensidad que no cabe disociarla del momento de la transmisión. Incluso las corrientes esotéricas, con sus prácticas de ocultación y sus precisas jerarquías, participan de este mismo lugar común que considera decisiva la transmisión del conocimiento. Este libro reúne a consagrados especialistas que tratan de dilucidar el carácter capital de la transmisión del conocimiento en la Atenas democrática.
A mediados del siglo XVI, Europa sufrió la mayor amenaza de su historia: el avance del imperio turco islámico. Entre las principales naciones católicas europeas hubo una que, ante tal acontecimiento, decidió dar la espalda: Francia. Jean Dumont se atreve a arrojar luz sobre esta inquietante realidad y a plantear las preguntas que se derivan de ella. El 7 de octubre de 1571 fue la fecha de la victoria de Lepanto, cuando la Europa cristiana impuso un freno decisivo al expansionismo islámico que amenazaba las puertas de Roma, Venecia y Viena. Pero más allá de este trascendental acontecimiento, cuya dramática historia se relata íntegramente, Dumont revela que la complicidad de Francia con el Islam no dejaría de desplegar sus efectos a lo largo de los siglos siguientes, hasta nuestros días, culminando en los problemas a los que nos enfrentamos actualmente. Con la precisión y la novedad de su documentación internacional, a menudo inédita, Dumont nos ofrece una gran y fascinante saga histórica, profundamente reveladora.
Mi pequeña guerra puede ser considerada la novela europea más importante sobre la Segunda Guerra Mundial, como Viaje al fin de la noche de Céline lo fue sobre la Primera. Un clásico europeo que por fin podemos leer en España. Traducido a 11 lenguas. ¿Qué pasa cuando un hombre de clase obrera tiene talento para escribir y no quiere ser poeta? Que puede contar aquello que nunca se nos cuenta: la calle. No de una forma poética, no de manera reivindicativa, sino mostrando el ser humano en toda su imperfección y provocando sentimientos contradictorios.Hemos visto muchas películas y hemos leído muchos libros sobre la guerra, pero nunca nos han colocado en el punto de vista de esta novela. Mi pequeña guerra nos mete en una dimensión moral a la que no estamos acostumbrados. Necesitamos esta voz que no inventa y que no tiene reparos a la hora de contar. Ahí está la existencia, depravada y a la vez buscando la salvación a través de la música, el baile o la risa. Louis Paul Boon es el narrador, el que vive la guerra desde su lugar de siempre, el que quiere escribir sobre ella y no ser un poeta, el que está dispuesto a que también se vean sus miserias. La rabia le lleva a escribir sin limitaciones. Nunca hemos tenido una visión tan general de la guerra, el testimonio de la participación de cada ciudadano, la supervivencia vinculada a la depravación. Mi pequeña guerra: “Hay gente que se deja la vida blasfemando y otra que se da cabezazos contra las paredes. Tú escribes tu pequeña guerra”. Louis Paul Boon es el narrador de pequeñas secuencias de la vida cotidiana en Bélgica en plena Segunda Guerra Mundial. Él es testigo y actor muchas veces de momentos que solo se puede dar en situaciones límites para la condición humana. No quiere ser poeta, su punto de vista es diferente: «estas son las blasfemias y las oraciones del hombre pequeño frente a la gran guerra, son cantos, es LA BIBLIA DE LA GUERRA»
Un relato épico del humanismo y sus representantes, y una encendida reivindicación de la libertad de pensamiento.
«Hombre soy, y nada humano me es ajeno», sentenció Terencio. Sarah Bakewell se inspira en la famosa máxima del comediógrafo latino, para trazar una deslumbrante historia del pensamiento humanista, que al final se convierte casi en toda la historia de la humanidad: desde los griegos pasando por el Renacimiento italiano, la Ilustración francesa, los pensadores de la Segunda Guerra Mundial, hasta llegar a nuestros días, la desalentadora época del transhumanismo y la IA. Con un tono ágil, un sinfín de anécdotas, mucho ritmo y enorme erudición, nuestra autora reivindica el pensamiento basado en la cultura, la avidez por la sabiduría que late en los libros, el vínculo entre iguales, pero también en la felicidad, lo secular, la educación y la convivencia. Un extraordinario compendio de las virtudes humanistas al alcance de todo el mundo.