Es probable que la Segunda Guerra Mundial sea el conflicto más estudiado de la historia de la humanidad. Sin embargo, la gran mayoría de las obras ofrecen de ella una interpretación sorprendentemente unidimensional. La presentan como una guerra buena, una cruzada contra el fascismo y una batalla del mundo libre y democrático contra quienes querían acabar con él: una parábola de los males del totalitarismo y el triunfo del orden democrático liderado por los Estados Unidos. Este libro intenta retirar las capas de mitología que cubren la Segunda Guerra Mundial y poner en cuestión las interpretaciones predominantes de la contienda. Rompe con las explicaciones estándares de la guerra y argumenta que las dimensiones centrales del conflicto fueron la raza y el imperio. Aborda la Segunda Guerra Mundial como un enfrentamiento profundamente enraizado en el contexto más amplio de la historia mundial.
Hacia el final del Ochocientos los países del oeste de Europa y del sur del continente americano pasaron por una importante reconformación geopolítica. Las potencias del norte, especialmente Gran Bretaña, Alemania y Estados Unidos, afianzaron su poderío económico-industrial y militar, en detrimento de las naciones de los distintos sures, y provocaron un auténtico replanteamiento de fuerzas a uno y otro lado del Atlántico. El fin de aquel siglo fue un momento álgido en la contraposición simbólica entre razas latinas y anglo-sajonas, supuestamente decadentes las primeras y pujantes las segundas.
Aquellos años constituyeron un periodo clave en los intentos para culminar, en cada uno de los nuevos Estados-nación recientemente surgidos, los procesos de establecimiento de límites fronterizos y para afianzar el control territorial interno. Se trata de un momento singularmente euroamericano, de intensos lazos entre América Latina y Europa occidental. A este tiempo y a ese vasto espacio está dedicado el libro. Entre las temáticas abordadas destacan las vinculadas con la búsqueda de la modernidad, la construcción del concepto de lo nacional, las fronteras, la vida política, el liberalismo y el conservadurismo, las guerras internas e internacionales, el caudillismo, el catolicismo, las migraciones, la historia y la memoria, el colonialismo, la influencia de los intelectuales, la cuestión racial y papel de productos de comercio masivo como el café y hasta de los cafés como escenarios de dinamización cultural. Es la apasionante historia de unos tiempos difíciles.
Alemania, 1945. El país está en ruinas. Muchas ciudades han sido reducidas a escombros, más de la mitad de la población está desplazada, lejos de sus hogares, viviendo entre ruinas. Haber escapado de la muerte deja a algunos en un estado de apatía, mientras que a otros les proporciona una alegría de vivir sin precedentes. Los sobrevivientes del III Reich necesitan justificar su silencio o su colaboración, olvidar su pasado reciente, empezar de cero, crearse una nueva identidad, y para ello recurren a cualquier coartada: el ocio alocado, las drogas, el sexo, el trabajo a destajo, también el robo y el saqueo, hay que continuar sobreviviendo... ¿Cómo pudo surgir de este caos, en apenas una década, una sociedad exultante y una economía eficiente? Harald Jähner explica este milagro mientras compone una historia de los hábitos y las mentalidades a una escala colosal.
«Los romanos reciben el nombre de dueños del mundo, pero no tienen ni un terrón suyo». Una década después de haber participado en la destrucción de Cartago y de haber disfrutado de las mieles del triunfo, Tiberio Sempronio Graco deberá enfrentarse a un enemigo aún más duro y correoso que los púnicos. Numancia, cabeza de los belicosos celtíberos, lleva años plantando cara a Roma y Tiberio marchará a Hispania para combatir como cuestor junto con el cónsul Mancino. Solo su actuación decisiva evitará la aniquilación de las legiones, humilladas una vez más por los numantinos. Recibido como un héroe por el pueblo romano, será, sin embargo, víctima de las rencillas que emponzoñan el Senado, a menudo más acerbas que la propia guerra. Tiberio, cada vez más consciente de los problemas que azotan a su patria, atormentado por la degradación de la vida de sus conciudadanos, obligados a luchar en lejanas campañas mientras sus tierras son usurpadas por la oligarquía senatorial, pugnará como tribuno de la plebe por cambiar una Roma podrida. Una tarea para la que tendrá que maniobrar en la intrincada política romana y enfrentarse a poderosos enemigos en el Senado, dispuestos a todo para conservar sus privilegios.
Durante miles de años, los seres humanos ignoraron gran parte de los territorios, paisajes y pobladores del planeta, y en los mapas las regiones desconocidas recibían el nombre de Terra incognita. Todavía en el año 1840, el fondo marino era un completo misterio, treinta años después los científicos seguían defendiendo que el mar cubría los polos y en 1900 nadie había logrado alcanzar aún la estratosfera. Y, sin embargo, todas estas lagunas se convirtieron en el estímulo que nuestros antepasados necesitaban para desentrañar los secretos de la Tierra que los maravillaban y aterrorizaban a partes iguales. En pos del conocimiento cometieron innumerables errores, a veces brillantes, a menudo extraños, pero siempre fascinantes. En este magnífico ensayo, Alan Corbin nos ofrece una reveladora historia de la ignorancia como motor de la curiosidad humana que despierta nuestra sed de conocimiento y transforma nuestra visión del mundo.
Swimming Underground: Mis años en la Fábrica Warhol es el relato de Mary Woronov, superviviente del período de la Fábrica de Andy Warhol a finales de los años sesenta. Seducida por el glamour decadente de la escena que giraba en torno al artista, Woronov dejó la universidad, apareció en numerosas películas de serie B, actuó en varias ocasiones con The Velvet Underground y se sumergió en la cultura de la droga que imperaba en el Nueva York más marginal.
En este libro la protagonista arrastra al lector a un viaje surrealista en el que refleja de primera mano su fascinación por este círculo de artistas (Lou Reed, Nico, Gerard Malanga, Ondine), por las drag queens de la Fábrica, las fiestas y los excesos. Viajamos con ella desde el entusiasmo inicial por pertenecer a esta contracultura hipster hasta la absoluta pérdida del control debido a su adicción a las anfetaminas: estas memorias frenéticas son un retrato veraz de una época desde el punto de vista de alguien que lo vivió intensamente y desde dentro.
Obra de culto y de referencia que ha adquirido el estatus de clásico, 'Sueños de ácido' es una monumental historia social del LSD, un cautivador relato no solo de la contracultura y la psiquedelia, sino de la historia general contemporánea. Los autores nos ofrecen una crónica llena de sorpresas sobre la experimentación con alucinógenos por parte de la CIA y el Ejército de los EE UU y sobre la contracultura de los 60, y narran de manera muy convincente la historia de los protagonistas del ácido: Hofmann, Huxley, Leary, Ginsberg, Kesey y muchos más. Nos sumergen en el vibrante halo colectivo de unos tiempos que, a pesar de la CIA y la inteligencia militar, cambiaron Occidente para siempre, pues impregnan hoy casi cada faceta de nuestra cultura.
Convoyes de mercantes atacados en mitad de la noche, aviones que salen de las nubes para sorprender a los submarinos en superficie, ataques con cargas de profundidad, naufragios, largos viajes por el Ártico o el Caribe, submarinos que aparecen donde menos se les esperaba tras la guerra, héroes, comandantes crueles, banderas piratas, tiempos felices y tiempos duros… todo esto y mucho más formó parte de la guerra submarina en la Segunda Guerra Mundial.
Nada puede restar valor al hecho de que incluso en medio de la brutalidad sin precedentes de la guerra ruso-alemana en el frente oriental, Stalingrado ocupa un lugar especial de horror en la imaginación humana. No fue una batalla librada en mitad de la estepa, el desierto o la selva, sino en las casas, fábricas y calles que tantos de nosotros reconocemos hoy en día en nuestra propia existencia urbana. El mismo nombre de Stalingrado evoca imágenes de humo, fuego y escombros, con vigas retorcidas sobre montones de ladrillos destrozados; no hay nada glorioso ni romántico en ella. Esta es la destrucción total y absoluta de todo un ejército de hombres y sus máquinas. Esta es la batalla tal como la vieron los alemanes que la libraron y sus aliados. Esto es Stalingrado».