De Marx a Balzac, de Lenin a Shakespeare, de Zola y H. G. Wells a Conrad, Stalin reunió libros como otros acumulan batallas.
Iósif (José) Stalin, figura clave del siglo XX, es recordado como un líder férreo, arquitecto de un régimen que combinó la industrialización forzada con una represión brutal. Sin embargo, detrás del mito del tirano omnipotente se oculta un aspecto poco conocido y profundamente revelador: Stalin fue un lector apasionado, un autodidacta minucioso que reunió una biblioteca personal de más de 20.000 volúmenes.
En La biblioteca de Stalin, el historiador Geoffrey Roberts, especialista en historia soviética y autor de obras aclamadas sobre la URSS, ofrece un acceso sin precedentes a la mente del dictador a través de sus libros. A partir de subrayados, anotaciones manuscritas y selecciones temáticas, reconstruye su itinerario intelectual y muestra cómo la lectura fue una herramienta para moldear su ideología, reforzar su poder y afinar su visión del socialismo.
Una novela que revela la personalidad, compleja y siniestra, de Ilse Koch, que instauró junto a su marido un reino de terror en el campo de concentración de Buchenwald.
Durante sus años allí, Ilse Koch coincide con Helene Keller, esposa del subcomandante del campo. Entre ellas surgirá una «amistad especial» y Helene pronto descubrirá el magnetismo de frau Koch, que parece haber embaucado a hombres y mujeres con su reconocido encanto sexual, y su obsesión por los experimentos médicos con cuerpos humanos: cabezas reducidas de prisioneros o pantallas de lámparas fabricadas con piel humana, entre otras aberraciones.
La intensa relación entre Ilse Koch y Helene Keller convierte a esta última en testigo esencial de los horrores vividos en el campo. Finalizada la guerra, Helene consigue huir de Alemania y establecerse anónimamente en Estados Unidos. Sin embargo, un intrépido reportero descubre su verdadera identidad.
Basada en hechos y personajes reales, y documentada de manera minuciosa, La bruja de Buchenwald muestra la capacidad del ser humano para hacer el mal y la facilidad con que algunas personas pueden verse arrastradas como cómplices.
Una de las grandes epopeyas de la primera guerra mundial.
La Gran Guerra no fue tan sólo un conflicto europeo. Eugene Rogan, autor de Los árabes, nos relata esa otra Gran Guerra que se desarrolló en el Oriente Próximo entre el Imperio Otomano, aliado a Alemania, y las potencias coloniales europeas. Una «guerra santa» proclamada por el sultán turco con la intención de sublevar contra sus colonizadores a todos los países islámicos, desde Marruecos a la India, que pudo haber cambiado el resultado final del conflicto. Rogan revive aquí los episodios de esta otra guerra demasiado ignorada: el desastre de Galípoli, en que hubo medio millón de bajas; el genocidio de los armenios, que llevó al exterminio de un millón y medio de seres humanos; la campaña de Mesopotamia, con el dramático sitio de Kut, una de las mayores derrotas británicas, o la revuelta árabe, que precipitó la derrota de los otomanos y el fin de un imperio que durante seis siglos había sido una gran potencia mundial. Unos antecedentes que es preciso conocer para entender la naturaleza de los problemas actuales del Oriente Próximo.
Cuando el guarnicionero Thierry Hermès instaló su taller en París, por las calles de esta ciudad circulaban unos ochenta mil caballos, y los jinetes más distinguidos encargaban sus sillas de montar a este artesano. Sin embargo, tras la Primera Guerra Mundial, los caballos se vieron sustituidos de forma progresiva por automóviles, y al nieto del fundador, Émile, no le quedó más remedio que reinventarse.
Empezaría por hacer maletas, a las que añadiría un artilugio revolucionario: el cierre de cremallera. Luego llegarían los bolsos de mano, en bandolera o con correas, cabás, alforja o pochette, el mítico «carré» y tantos artículos, siempre con el afán de innovar, de cuidar la fabricación artesanal, y de no hacer nunca demasiado ruido. Estuvo a punto de irse a pique, pero hoy Hermès sigue siendo regentada por la misma familia y es la única gran empresa del lujo que ha logrado mantener su preciada independencia.
Trefan Morys es el nombre de mi casa en Gales y, a decir verdad, creo que lo más interesante es el hecho de que está en Gales.» Con sencilla elegancia, Jan Morris reflexiona sobre su hogar en Gales, su hermoso entorno y sobre el significado de ser galés. Es un relato íntimo y nítido que recorre la turbulenta historia de los galeses y su batalla para mantener vivos su idioma y su cultura a la sombra de su vecino más poderoso. Entretejiendo algo de poesía y tradición galesa, Morris nos lleva por un camino sinuoso hasta su casa, una humilde estructura del siglo XVIII construida para el ganado y posteriormente convertida en hogar. Este modesto edificio se convierte en un espejo de su vida, así como del alma del pequeño y complejo país de Gales, que ha desafiado al mundo durante siglos para preservar su propia identidad.
La Comuna de París de 1871 es mundialmente conocida, así como un episodio fundamental en la historia. La ciudadanía tomó el poder, implantó una democracia directa y, aunque con errores y contradicciones, se tomaron importantes medidas para garantizar los derechos fundamentales de los parisinos.En 1898, Louise Michel termina la redacción de su historia de la Comuna. Para ella, anuncia al lector, “escribir este libro es revivir los terribles días, en que la libertad, rozándonos con sus alas, levantó el vuelo desde el matadero. Es abrir de nuevo la fosa ensangrentada donde, bajo la trágica cúpula del incendió, se durmió La Comuna, bella para sus bodas con la muerte, las bodas rojas del martirio. En esta terrible grandeza, gracias a su valor en la hora suprema le serán perdonados los escrúpulos, las vacilaciones, dada su profunda honradez”. Han pasado casi treinta años de los acontecimientos históricos, pero esta figura de la Comuna de París no ha perdido ni un ápice de su energía.En este apasionante relato Louise Michel nos narra el día a día de uno de los procesos revolucionarios más importantes del siglo XIX, que supuso para ella la cárcel y diez años de destierro en Nueva Caledonia. La riqueza y la precisión de su relato convierten a este texto un excepcional documento sobre la Comuna de París y sus participantes.