Desde su lanzamiento en 1994, Amazon ha cambiado el mundo de la literatura. La tienda que vende de todo no solo ha transformado la manera en que compramos libros; también ha influido en qué libros compramos y leemos. En La novela en la era de Amazon, el prestigioso crítico Mark McGurl explora este nuevo mundo en el que la escritura ya no se clasifica como alta o baja cultura, literatura o ficción popular.
Trazando un recorrido que va desde Henry James hasta E. L. James, McGurl muestra que la escritura contemporánea tiene menos que ver con el acto de escribir en sí que con la forma en que se promociona y distribuye. Esta lógica consumista —si te gusta esto, también te puede gustar…— ha reorganizado el universo de la ficción, de modo que los escritores galardonados conviven con la fantasía, el romance, el fanfiction y una lista inifinita de géneros híbridos y obras autopublicadas.
Esta obra, tremendamente ambiciosa y entretenida, narra la asombrosa historia de cómo los componentes básicos de la vida recorrieron miles de millones de kilómetros y miles de millones de años hasta hacer de nosotros lo que ahora somos. Cada uno de nosotros contiene mil millones de veces más átomos que todos los granos de arena de los desiertos de la Tierra. El cuerpo de una persona de 65 kg, contiene suficiente carbono para hacer 11 kg de carbón vegetal, suficiente sal para llenar un salero, suficiente cloro para desinfectar varias piscinas y suficiente hierro para forjar un clavo de 7,5 cm. Pero, ¿cómo se combinaron estos elementos para hacernos humanos? Este libro es la historia del largo y extraño viaje de nuestros átomos desde el Big Bang hasta la creación de las estrellas, pasando por la formación de la Tierra y la vida tal y como la conocemos. También es la historia de algunos científicos que hicieron descubrimientos pioneros y de cómo sus investigaciones a veces estuvieron marcadas por fuertes rivalidades, obsesiones, angustias y casualidades. Este libro es nada más y nada menos que la historia de la vida misma.
Desde que existen, nuestros modelos económicos nos han ofrecido tan solo una visión incompleta de la realidad. Nos dicen que nuestras economías van bien porque están creciendo. Sin embargo, no tienen en cuenta que ese crecimiento descansa sobre un recurso que tomamos gratis y tratamos como si fuera infinito: la naturaleza. Así ha sido durante siglos, pero ahora sabemos que nuestra demanda del mundo natural es insostenible. Ya no basta con ver solo una parte del panorama; ha llegado el momento de que nuestros modelos económicos nos lo muestren completo.
Al cabo de sus libros dedicados a temas de teología, filosofía y ecología, Leonardo Boff nos ofrece esta pequeña cristología. Su núcleo es la experiencia originaria que tuvo Jesús de la cercanía de Dios-Abba. El bautismo es el momento culminante de esa experiencia, profundizada luego en el desierto, y que lleva a Jesús a emprender el camino del no-poder. Una intimidad con el Padre testimoniada en la proclamación de su amor incondicional y en el acontecimiento de la resurrección como irrupción del hombre nuevo. Abierta al futuro, esta cristología, inspirada en la «amorosidad» del Dios-Abba., quiere contribuir a una meditación sobre el destino de la vida en la Tierra.
¿Quién no ha oído hablar de Francisco de Asís, ese santo italiano del siglo XIII que amaba la pobreza, predicaba a los pájaros y sería el primer estigmatizado de la historia? Innumerables biografías y escritos le han sido dedicados desde la Edad Media y, en la actualidad, su reputación sobrepasa las fronteras del catolicismo, ya que creyentes de todas las confesiones y muchos no creyentes se han interesado tanto en su persona como en el franciscanismo.
A pesar de la simpatía general que rodea su figura, el Pobre de Asís continúa siendo mal conocido, pues su imagen ha sido enturbiada por interpretaciones edificantes o fantasiosas que han desnaturalizado su mensaje.
¿Qué sucede cuando recuperamos la mirada tradicional y permitimos que el islam vuelva a hablarnos desde sus propios mundos?
Durante siglos, el pensamiento islámico ha sido reducido a filología, política o arqueología, despojándolo de la vitalidad espiritual y ontológica que lo ha sostenido desde sus orígenes. Este libro propone un giro radical: reencontrarnos con un islam vivo, poblado de presencias invisibles, objetos portadores de baraka, cosmologías dinámicas y entidades que cohabitan con los seres humanos en un entramado de relaciones que desborda los límites de la mirada moderna.
A medio camino entre la antropología, la filosofía contemporánea y los estudios islámicos, Antonio de Diego González tras años de investigación y trabajo de campo ofrece una lectura renovadora del esoterismo islámico: no como superstición ni como un conjunto de reliquias simbólicas, sino como un sistema coherente y vivo de conocimiento, una ontología relacional en la que lo visible y lo invisible se entrelazan y se transforman mutuamente. Más que un ensayo sobre la historia de lo esotérico, esta obra es una invitación a pensar el islam como una cosmopolítica viva, donde lo simbólico, lo espiritual y lo material se articulan de forma inseparable.
Una reflexión necesaria en tiempos de crisis global, en los que el ser humano es llamado a recuperar su papel de guardián del mundo. Una obra que invita a cuestionar los límites de nuestra modernidad y a redescubrir el islam tradicional como un universo palpitante, donde conocer implica siempre participar en la transformación del mundo.
Ibn Arabi, reconocido como «maestro máximo», fue el responsable de la sistematización de la mística especulativa islámica. Además de centrarse en la purificación del alma y los estados y etapas de la vía mística como modo de acercamiento a Dios, quiso comprender la relación de Dios con su creación y el orden al que esta obedece. Su obra puede considerarse también exponente de la penetración en al-Ándalus de la tradición ismailí que reunió filosofía neoplatónica, cosmología, esoterismo y ciencia de las letras.
El tratado que aquí se presenta por primera vez en castellano traducido directamente del árabe, 'Uqlat al-mustawfiz, refleja en su título una imagen mística: la disposición del siervo expectante ante su señor y la traba que el intelecto le impone. Esta atadura tiene también un significado cosmológico: es el Intelecto Primero que liga al ser humano universal con Dios y le asegura que volverá a su creador al final de los tiempos. En el ser humano se concentran todos los elementos del universo.
¿Sabías que las crónicas del Renacimiento atribuían la fundación de España a Tubal, el nieto de Noé?, ¿que el mismo Osiris, divino rey de Egipto, habría librado aquí una guerra colosal contra el gigante Gerión?, ¿o que Hércules no combatió a un monstruo ibérico tricéfalo, sino a tres poderosos monarcas hermanos llamados Geriones Lominios? ¿Has imaginado Tarteso como escenario de gloriosas batallas entre dioses y titanes? ¿Fueron los sicanos de Sicilia un pueblo íbero expulsado del río Segre?
Nos fascina el legendario infinito de Grecia y Roma, mundialmente célebre, pero la compleja y singularísima mitología en la que hunde sus raíces Hispania ha sido infelizmente desterrada al olvido. ¿Qué fue de los pioneros cronistas que, fundiendo realidad y ficción, quisieron revelarnos el origen de la genuina identidad española? ¿Hasta qué punto los últimos hallazgos arqueológicos nos obligan a rescatar textos que se creían superados? Un cautivador universo de inmortales deidades, vetustas lenguas, misteriosas civilizaciones y portentosas criaturas cobra vida ante nosotros, con la Península como escenario, al mirar más allá del simplista paradigma vigente.
Entre las palabras y las cosas, ¿hay una correspondencia esencial, o puede haber cosas que tengan lugar en un espacio distinto del de las palabras? ¿Bajo qué orden las ciencias humanas pensaron las cosas desde el Renacimiento? ¿Era la representación el fundamento de ese orden? ¿Qué papel desempeñaron los nombres, el discurso, el lenguaje, en esa arquitectura? La publicación de esta obra en 1966 consagra a su autor como uno de los intelectuales más originales de su época. Aquí Foucault aborda estos interrogantes y concluye que entre esas dos regiones tan distantes –las palabras y las cosas– existe un quiebre, un vacío, un confuso dominio, y que es por la naturaleza de ese desencuentro que las certezas y verdades supuestamente permanentes van cambiando a lo largo de la historia. Las palabras y las cosas es una arqueología de lo contemporáneo, ya que las ciencias humanas son caracterizadas aquí fundamentalmente como prácticas e instituciones, y el conocimiento, como el resultado de un sistema de reglas que son propias de cada época y no del progreso de la razón.