La división, la crispación y la polarización han dado un vuelco al escenario político internacional. El murmullo de descontento que comenzó en los años noventa ha llevado a ciertos sectores de la sociedad a manifestar una clara animadversión hacia el proyecto globalizador de las élites. Gobernantes y ciudadanía parecen preferir el libre mercado en lugar de una democracia saludable. Conceptos como «libertad» o «civismo» han dejado de generar consenso y se han convertido más que nunca en armas arrojadizas entre adversarios electorales. Mientras, aumentan las desigualdades sociales, la injusticia racial y el hiperpartidismo, y las fronteras nacionales pierden su relevancia económica e identitaria.
En esta nueva edición de El descontento democrático, publicado por primera vez en 1996 y actualizado a los nuevos tiempos, Michael J. Sandel explora de un modo certero e iluminador las causas de la profunda decepción que se ha apoderado de la vida pública en las democracias occidentales. A través del caso de Estados Unidos, nos proporciona herramientas para comprender cómo en tiempos de guerras culturales, donde cada vez es más difícil que surjan movimientos reformistas de amplia base social, nuestra tradición cívica puede ayudarnos a imaginar una alternativa al sistema neoliberal y tecnocrático en que estamos instalados, donde la identidad y los ideales comunes están cada vez más devaluados.
El libro presenta uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes y espectaculares de la historia contemporánea, el de la civilización asiria. Hasta mediados del siglo XIX, los asirios eran un pueblo fantasma, del que sólo se tenían referencias dispersas recogidas por los autores clásicos y la Biblia. Más allá de aquellas informaciones, toda su civilización había desaparecido por completo. Sin embargo, en 1843 el diplomático francés Paul-Émile Botta descubrió la antigua ciudad de Dur-Sharrukin (actual Khorsabad, Iraq), fundada por el rey Sargón II a finales del siglo VIII a.C. Con aquel descubrimiento, Botta sacó por fin a la luz los vestigios materiales de la antigua civilización asiria, y dio lugar al nacimiento de una nueva disciplina científica: la Asiriología.
El libro se divide en dos partes bien diferenciadas. En la primera, se presenta la biografía de Botta, al tiempo que se describen con detalle sus excavaciones en Khorsabad y se analiza el impacto que dichas excavaciones tuvieron en la España de la época. En la segunda parte, se traducen por primera vez al castellano las cartas que Botta envió a Jules Mohl (presidente de la Société Asiatique) y que fueron publicadas originalmente en el "Journal Asiatique" entre 1843 y 1844. Se trata de unos documentos de enorme valor, a través de los cuales el diplomático francés dio a conocer por primera vez uno de los descubrimientos arqueológicos más sensacionales de la historia.
Esta nueva obra de Esteban Mira Caballos desmonta el viejo tópico que sostenía que la presencia de indígenas americanos en el Viejo Mundo se limitó a un puñado de ellos que trajeron algunos descubridores, como Cristóbal Colón, pero la realidad es que hubo un tráfico de indígenas con destino a los mercados esclavistas europeos. Hasta mediados del siglo XVI entraron a través del puerto de Sevilla y, en la segunda mitad de la centuria, por Lisboa.
Otros muchos llegaron voluntariamente: unos, para conocer los secretos de la tierra -como un turista del siglo XXI- y, otros, para solicitar sus derechos, acudiendo personalmente a la corte para entrevistarse con el soberano. Lo mismo reclamaban tierras de sus antepasados, que privilegios -como escudo de armas, o el derecho a portar armas o a usar caballos--.