En 1971 se publicaba Teoría de la justicia, una obra destinada a convertirse en el gran clásico contemporáneo de la filosofía política y que convertiría a su autor, el filósofo norteamericano John Rawls en uno de los pensadores más influyentes del último medio siglo. En la obra, en la que aparecía formulado el famoso experimento del “velo de ignorancia”, Rawls desafiaba los planteamientos tradicionales de la filosofía política al proponer un modelo de justicia basado en la igualdad, la equidad y los intereses racionales de los individuos.En este ensayo, abundantemente documentado y accesible, el filósofo Ángel Puyol presenta y analiza las ideas centrales de la teoría política de Rawls, sus principios de justicia y el impacto de su obra en los debates contemporáneos.
«El gozo que van a pregonar estas páginas no es el que se experimenta porque las cosas vayan bien, sino el que no cesa de brotar ‘a pesar de que’ las cosas vayan cuesta arriba (no quiero decir mal). Este es, me parece, el sentido de la bienaventuranza cristiana: no se promete en ella la felicidad a los pobres porque vayan a dejar de serlo, ni a los que tienen hambre porque ya está llegando alguien con el bocadillo. El gozo que allí se promete es aquel en el que las razones para la alegría son más fuertes que las razones para la tristeza, no el gozo que proporcionan la morfina o la siesta.
A esa alegría –os lo juro– no estoy dispuesto a renunciar. Este libro prolonga mi testimonio de fe en la vida con minúsculas y en la gran Vida con mayúscula».
El químico Vladimir Sánchez, más conocido en redes como Breaking Vlad, nos invita a disfrutar de la química a través de múltiples curiosidades, ejemplos prácticos y un lenguaje cercano que redimen esa materia que tanto nos hizo sufrir en nuestra adolescencia.
Todos hemos estudiado los átomos y las moléculas en algún momento de nuestras vidas, pero ¿realmente entendemos lo que nos rodea? Breaking Vlad nos enseña lo que él aprendió siendo niño: todo, absolutamente todo, es química. Lamentablemente, es una materia que cae mal y tiene muy mala fama, pero es porque no hemos entendido ni lo que significa ni lo que representa. Vlad nos trasmite su pasión por la química para que podamos ilusionarnos y despertar nuestra curiosidad por todo aquello que está presente a pesar de que no lo podamos ver.