Divisiones raciales, luchas políticas, futuros inciertos, tiempos difíciles: ¿es esta la historia de Ester o la historia de hoy? Afortunadamente, la promesa del pasado y del presente es esta: nuestro Dios triunfa en los tiempos difíciles y estamos invitados a participar en la victoria.
En Fuiste creado para un momento como este, el pastor y autor de best sellers Max Lucado echa un vistazo fresco y profundo a la historia de Ester y descubre esperanza para mañana y valor para hoy.
En este libro, Max te ayudará a atreverte a vivir con fidelidad al:
Recuperar tu identidad eterna
Descubrir tu papel en la historia de Dios
Poner tu esperanza en Aquel que ya es victorioso
No tienes que ser deshecho por los tiempos turbulentos; puedes ser liberado. Fuiste creado para este momento.
«No deberíamos subestimar estos movimientos por su ínfimo nivel intelectual ni por su falta de teorización. Sería una enorme falta de visión política pensar por eso que no van a tener éxito.»
Veinte años después del final de la Segunda Guerra Mundial, el NPD, un partido neonazi alemán, obtuvo un éxito sorprendente en las urnas. En ese contexto, Theodor W. Adorno dio una conferencia en la Universidad de Viena, invitado por la Asociación de Estudiantes Socialistas de Austria. Desde nuestra encrucijada actual, el interés de esta charla es mucho más que histórico.
En ella analizó los objetivos, recursos y tácticas del nuevo radicalismo de derechas de su época. Contrastándolo con el "viejo" fascismo nazi, analizó las razones para semejante recepción positiva. Este libro de Adorno es como un mensaje en una botella lanzado cincuenta años atrás cuya lectura tiene un inestimable valor en nuestro presente.
Para ayudarnos a comprender nuestros dilemas contemporáneos más urgentes, William Shakespeare no tiene igual.
Mientras Isabel I, cada vez más envejecida y obstinada, se aferraba al poder con uñas y dientes, un brillante dramaturgo exploraba las causas sociales, las raíces psicológicas y los retorcidos efectos de la tiranía. Al analizar la psique (y las psicosis) de personajes de la catadura de Ricardo III, Macbeth, Lear, Coriolano y de las sociedades sobre las que gobernaban, Stephen Greenblatt desvela las formas en las que Shakespeare ahonda en el ansia de poder absoluto y las catastróficas consecuencias que su ejercicio conlleva.
Instituciones de fuerte arraigo parecen frágiles, la política y sus representantes sucumben al caos, la miseria económica alimenta la cólera populista, la población acepta que le mientan, el rencor partidista se impone, la indecencia más desvergonzada impera: aspectos como estos de una sociedad en crisis fascinaban a Shakespeare y están presentes en algunas de sus obras más memorables. Con asombrosa perspicacia, supo mostrar la psicología infantil y los apetitos insaciablemente narcisistas de los demagogos —así como el cinismo y el oportunismo de los diversos cómplices y parásitos que los rodeaban—, e imaginó la manera de frenarlos. Por eso y por otras muchas razones, la obra de Shakespeare, como pone magistralmente de manifiesto Stephen Greenblatt en este libro, sigue teniendo una importancia esencial hoy en día.
Todos nosotros somos, en esencia, aquello que leemos. Ese es el presupuesto del que parte Luis García Montero en este libro. Un principio difícilmente rebatible desde cualquier rincón de la cultura. Las lecturas a las que Federico García Lorca se acercó en su juventud le convirtieron en la persona que fue -hasta sus últimas consecuencias- y en símbolo de toda una época. Como uno de los escritores españoles más populares del siglo XX, sus obras son objeto continuo de estudio, su poesía resuena más allá de los libros y sus piezas teatrales han conocido multitud de puestas en escena a lo largo de los años. Lejos del mito del autor de genio innato y profundas raíces populares, su escritor, desde los más tempranos, reflejan un profundo conocimiento de la literatura clásica, de las obras de sus contemporáneos, además de un acercamiento intelectual a la cultura popular, tanto literaria, como musical o teatral. Como todo lector, el joven Lorca buscó en sus lecturas la manera de forjarse una identidad, no solo como escritor, sino también como individuo y como ser social. Este es, sin duda, uno de los más hermosos y fecundos ejercicios de la libertad que puede acometer el ser humano.
En Justicia, el prestigioso autor y profesor Michael Sandel examina el papel de la justicia en nuestras vidas y en la sociedad, y explica cómo la filosofía puede ayudar a entender la política, la religión o la moral, e incluso nuestras propias convicciones. Deteniéndose en cuestiones tan polémicas como el aborto, la eutanasia, el matrimonio homosexual, el patriotismo o la disidencia, Sandel muestra que las cuestiones más importantes que afrontamos como ciudadanos pueden someterse a un debate racional. Justicia garantiza a los lectores de todas las edades e ideas políticas un viaje fascinante a través de los conceptos que subyacen en las controversias políticas y morales de la actualidad. Un libro fundamental para nuestra vida en sociedad.«Un manual repleto de aplicaciones para el día a día.
Ningún otro lema domina hoy el discurso público tanto como la transparencia. Según Han, quien la refiere solamente a la corrupción y a la libertad de información, desconoce su envergadura. Esta se manifiesta cuando ha desaparecido la confianza y la sociedad apuesta por la vigilancia y el control. Se trata de una coacción sistémica, de un imperativo económico, no moral o biopolítico. Las cosas se hacen transparentes cuando se expresan en la dimensión del precio y se despojan de su singularidad. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual.
Google y las redes sociales, que se presentan como espacios de libertad, se han convertido en un gran panóptico, el centro penitenciario imaginado por Bentham en el siglo XVII, donde el vigilante puede observar ocultamente a todos los prisioneros. El cliente transparente es el nuevo morador de este panóptico digital, donde no existe ninguna comunidad sino acumulaciones de Egos incapaces de una acción común, política, de un nosotros Los consumidores ya no constituyen ningún fuera que cuestionara el interior sistémico. La vigilancia no se realiza como ataque a la libertad. Más bien, cada uno se entrega voluntariamente, desnudándose y exponiéndose, a la mirada panóptica. El morador del panóptico digital es víctima y actor a la vez.