Este nuevo ensayo de Byung-Chul Han es un llamamiento a la salvaguarda de las fuentes de adhesión social y de familiaridad y, al mismo tiempo, se reflexiona sobre estilos de vida alternativos que serían capaces de liberar la sociedad de su narcisismo colectivo.
Los rituales, como acciones simbólicas, crean una comunidad sin comunicación, pues se asientan como significantes que, sin transmitir nada, permiten que una colectividad reconozca en ellos sus señas de identidad. Sin embargo, lo que predomina hoy es una comunicación sin comunidad, pues se ha producido una pérdida de los rituales sociales. En el mundo contemporáneo, donde la fluidez de la comunicación es un imperativo, los ritos se perciben como una obsolescencia y un estorbo prescindible. Para Byung-Chul Han, su progresiva desaparición acarrea el desgaste de la comunidad y la desorientación del individuo.
En este libro, los rituales constituyen un fondo de contraste que sirve para perfilar los contornos de nuestras sociedades. Se esboza, así, una genealogía de su desaparición mientras se da cuenta de las patologías del presente y, sobre todo, de la erosión que ello comporta.
La globalización, acelerada por las nuevas tecnologías, acerca los espacios culturales entre sí y genera un cúmulo de prácticas sociales y formas de expresión. Esto tiene un efecto aglutinante en el campo cultural: los contenidos culturales heterogéneos se superponen y se atraviesan.
Justicia, razón, responsabilidad, virtud, gloria. Son palabras que han perdido vigencia en el moderno discurso político. A través de ocho ejercicios sobre la reflexión política Hannah Arendt muestra cómo podemos volver a destilar la esencia vital de esos conceptos tradicionales y emplearlos para valorar nuestra posición actual y recuperar un marco de referencia para el futuro. Su único objetivo al redactarlos es «adquirir experiencia en cuanto a cómo pensar» y no «inventar novedosos sucedáneos con los que se pueda cerrar la brecha entre pasado y futuro». En estos ejercicios «lo que importa sólo es cómo moverse en esta brecha, la única región en la que, quizá, al fin aparezca la verdad». Participar en ellos constituye una forma activa de asociarse con una de las mentes más originales y fecundas de nuestro siglo.