Se ha afirmado que estamos en la era posmoderna. Estallido de lo social, disolución de lo político: el individuo es el rey y maneja su existencia a la carta... Este libro ausculta esta mutación esencial e investiga los rasgos significativos de los tiempos actuales, tan alejados de la rebelión y el disentimiento característicos de los años de expansión. Nuevas actitudes: apatía, indiferencia, deserción, el principio de seducción sustituyendo al principio de convicción, generalización de la actitud humorística. Nueva organización de la personalidad: narcisismo, nuevas modalidades de la relación social, marcadas en particular por la reducción de la violencia y la transformación última de sus manifestaciones. Nuevo estado de la cultura: agotamiento y derrumbe de lo que ha significado la vanguardia durante el siglo XX.
El autor atribuye el conjunto de estos fenómenos a un mismo factor: el individualismo es el nuevo estado histórico propio de las sociedades democráticas avanzadas, que definiría precisamente la era posmoderna.
«En la serie de textos publicados recientemente sobre el tema del individualismo, el libro de Lipovetsky es, sin duda, el más importante: el que llega más lejos en las descripciones, el que profundiza mejor las explicaciones. Un lenguaje preciso y galopante: el movimiento de las zapatillas de tenis que recorren los fast food y los grandes almacenes. Un lenguaje, además, abundante que se adhiere a los objetos apilados en los grandes supermercados o a los gestos acelerados de los vídeos de música pop» (C. Vigarello).
«Con La era del vacío y El imperio de lo efímero, Gilles Lipovetsky se ha convertido en una estrella de los analistas de la contemporaneidad» (Vicente Verdú).
Este libro constituye un acto de gratitud intelectual, una muestra de deslumbramiento producto de una fervorosa lectura de sus libros, pero sobre todo es una invitación a acercarse al autor latinoamericano más universal. Escribió Jorge Luis Borges que él se sentía más orgulloso de las obras que había leído que de las que había escrito. Orgullo que comparte con uno de sus mejores lectores: José Emilio Pacheco. Desde el recuento puntual de su vida literaria hasta la vivisección de su obra escrita, José Emilio Pacheco recorre los caminos del vasto laberinto borgeano y sus acertijos inagotables.
En los preludios de la Primera Guerra Mundial, en pleno apogeo del colonialismo europeo, un agente del Gobierno británico se interna en la península arábiga con la finalidad de subyugar una inminente rebelión anticolonial.
El emisario es cuestión recorre, bajo un sol abrasador, amplias regiones desérticas. Trata con los enemigos del Imperio Británico, conoce sus constumbres y se gana su confianza. Se convierte en uno de ellos... y actúa de forma subrepticia a favor de los intereses de la metrópli, aunque le repugna tanto ejercer ese papel que acaba simpatizando con la causa árabe.