Una filosofía para la vida
Desear la verdad nos hace humanos, pero ¿cómo encontrarla? Si nos abrimos al mundo, descubriremos que la vida está repleta de momentos en los que la verdad, esquiva pero ineludible, irrumpe para cambiar nuestra existencia.
Fruto de sus largas estancias en África, y de su conocimiento del continente, Teresa Langle reflexiona acerca de la vida, la pérdida, el dolor, el cuerpo y la felicidad.
Deudora de la prosa de María Zambrano, y arraigada en la más sólida tradición filosófica, Langle nos ofrece un ancla para fijar nuestra existencia, atrapada en los remolinos de la dura modernidad. La autora nos propone una «ética de la verdad»: la vida son destellos de libertad, y vivir con serenidad implica aprender a reconocerlos. Para ello, lo primero es frenar nuestro paso, tomar aire y dejar que el sosiego nos invada y nos muestre las fugaces maravillas del acontecer.
El Jesús que no puedes ignorar es un libro que recuerda la absoluta fidelidad y autoridad de la Escritura. Éste llama al lector hacia una fe verdadera, a defender la verdad bíblica cuando es atacada y el mensaje del evangelio cuando es mutilado por falsos maestros; a luchar contra el error y defender la sana doctrina aplicando la sabiduría bíblica. Se toma como principal ejemplo el conflicto de Jesús con los fariseos, el modo en que trataba a sus adversarios de manera audaz, expresando su desaprobación clara y directamente.
La memoria es una forma de invocar el pasado que se conjuga en presente y se traduce en futuro. Muchas veces, la puerta de acceso del hoy a los ayeres requiere de llaves codificadas que, al estilo de la magdalena de Proust, nos ayuden a liberar del olvido a quienes en él quedaron desterrados. En 'El arte de invocar la memoria', la escritora e historiadora Esther López Barceló da cuenta de la fuerza del recuerdo colectivo a través de sus múltiples representaciones y materialidades: objetos personales encontrados en fosas, como los zapatos representados en la cubierta de este libro; grafitis fugaces, a modo de epitafios de urgencia, que dan cuenta del paso de condenados por un campo de concentración; unas escaleras transformadas en pruebas periciales; libros y documentales, depositarios de incómodas verdades, a los que se trata de hacer desaparecer… Este vibrante ensayo, escrito en un delicado tono poético, trenza un recorrido por distintas formas de invocar la memoria de una herida abierta, la de las víctimas del franquismo ―y de otras dictaduras―, a través de vestigios arqueológicos y de artefactos culturales que nos interpelan y, a la vez, nos conectan a un pasado que, gracias a ellos, no es ni será nunca un tiempo perdido.
Una útil guía para jóvenes sobre las distintas religiones, las corrientes filosóficas y la ética.
¿Qué es realmente el budismo?
¿Cuáles son las principales diferencias entre catolicismo y protestantismo?
¿Qué sabemos de la Iglesia ortodoxa?
¿Protestantismo y luteranismo son lo mismo?
¿Cuál es la doctrina del islam, tan presente en el debate social hoy en día?
¿Qué sabemos del Ejército de Salvación, los mormones o los cuáqueros que a veces aparecen en las películas americanas?
¿Qué creencias tienen en África?
Y los que no creen en un Dios, ¿en qué creen?
«Para Simone Weil, la acción política, incluso la acción revolucionaria, debe ser concebida como una acción metódica y racional -lo que equivale para ella a una forma de trabajo- en la que hay que esforzarse por evitar, en la medida de lo posible, que se desaten las pulsiones irracionales y la violencia. La verdadera revolución es un himno a la vida, una manera de respetar al ser humano poniendo remedio a la explotación, a la opresión y a la injusticia, ahí donde se manifiesten. Si el fin de la revolución se autonomiza, es decir, si la revolución se torna un fin en sí, dejando de ser un medio para mejorar la vida humana, termina perdiendo su significado». (Del prólogo de Cristina Basili) Traducción de Íñigo Sánchez-Paños y Elena M. Cano
Manuel Chaves Nogales (1897-1944) ofrece una crónica incisiva del colapso de Francia ante Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Instalado en París desde 1936, el periodista fue testigo directo de la desmoralización del ejército francés, la ineficacia burocrática y la creciente desconexión entre líderes y ciudadanos que sirvieron como caldo de cultivo para el egoísmo y la indiferencia que posibilitaron el régimen de Vichy.