Un texto lúcido y provocador sobre nuestro papel en un mundo en el que casi todo nos puede ser entregado a domicilio, y que traza con agudeza la arqueología de una nueva mentalidad de repliegue y renuncia.
El declive y el catastrofismo permean las sociedades occidentales. Desde principios de siglo una serie de acontecimientos, tales como el calentamiento global, el terrorismo islamista, la pandemia del Covid-19 y la guerra en Ucrania parecen confirmar esta idea.
En este esclarecedor ensayo, Bruckner indaga en la mentalidad que prevalece hoy en día y que tiende de manera progresiva al retraimiento y la renuncia al mundo. Reflexiona sobre experiencias propias y plantea una de las grandes e irrefutables paradojas de la modernidad: el gusto por la reclusión ha provocado un confinamiento voluntario que sustituye aquel al que nos vimos obligados a causa de la pandemia, y cuyas graves implicaciones podemos advertir en el estado de ánimo de la sociedad de nuestro tiempo.
En 1507, cuando el cartógrafo Martin Waldseemüller publicó un mapa del mundo, denominó América a un nuevo continente, descubierto poco antes, en honor al navegante y explorador Américo Vespucio. El nombre hizo fortuna y años después se extendió al hemisferio norte de aquellas tierras, aunque no correspondía al de su auténtico descubridor y el propio Waldsemüller pensaba que había elegido mal el nombre. Ésta es la historia de esa curiosa denominación, y también la biografía de un maestro de la autopromoción. Nacido en 1454 en la Florencia de los Médicis, para los que trabajó en su juventud, Américo se trasladó a Sevilla en 1491. Fue amigo y rival de Cristóbal Colón, y colaboró en la segunda y tercera expediciones de éste a las Indias, antes de embarcarse él mismo por lo menos en dos ocasiones y de explorar la costa de lo que hoy es Brasil. El hombre que dio su nombre al Nuevo Mundo emerge en estas páginas como un acabado producto de una riquísima época: proxeneta, mago, aventurero, intrigante, hábil navegante (aunque no al principio), autor de deslumbrantes crónicas de viajes, siempre al tanto de los últimos avances científicos y capaz de apropiarse de honores inmerecidos. Fernández-Armesto, valiéndose de una cantidad ingente de fuentes y documentos, ha escrito la primera biografía de Vespucio que consigue distinguir la realidad de la leyenda.
La obra de Pier Paolo Pasolini conforma un archipiélago de poesías, relatos, ensayos, intervenciones, films y documentos que invitan a una constante indagación. Para quien quiera emprender un viaje de exploración así pueden ser de ayuda, al menos, un mapa y una brújula.
En forma de alfabeto (que su autor entiende como un «instrumento ágil, sintético, esencial»), este libro ofrece conceptos y lemas (un mapa) y orientaciones críticas (una brújula) para entrar en la vasta y compleja producción literaria y cinematográfica pasoliniana. Al intentar trasladar el movimiento característico de esa producción (de una obra a otra, de un género a otro, de una forma expresiva a otra distinta), pone al descubierto un andamiaje que crece con el tiempo, articulado ennociones como «sagrado» o «muerte», en figuras como la del padre o imágenes como el cabello, la rosa, las luciérnagas, el cuervo… Un andamiaje que en su movilidad atraviesa y subvierte cualquier idea preconcebida.
Frente a lo planetario es un libro fundamental sobre uno de los más acuciantes del presente: el cambio climático. El autor pone el foco en el “proceso de lo planetario” –incluyendo el estado de los océanos, el derretimiento de los glaciares, las placas tectónicas y la evolución de las especies– y plantea una mirada crítica de las formas de vida contemporáneas y una recuperación del lugar de los no-humanos que habitan en la Tierra de la mano de autores como Lynn Margulis, Alfred North Whitehead, Mahatma Gandhi, Naomi Klein, el papa Francisco y Bruno Latour. Pero además de realizar una fuerte crítica al estado del tiempo contemporáneo, Frente a lo planetario, apuesta por una “política del enjambre” con la que personas de distinta cultura, clase social, credo y de diversas regiones del mundo puedan aliarse para reponer las verdaderas prioridades de un planeta en alerta máxima. Una crisis que demanda cooperación y acción, una asamblea militante espiritual pedirá Connolly, para evitar el colapso y el fin de la vida humana.
Un llamamiento a involucrarnos cívicamente para tomar las riendas de nuestro futuro
Los ciudadanos tendemos a culpar al Estado, al mercado o a cualquier otra entidad abstracta cuando estamos insatisfechos. Los actores económicos, ocupados únicamente en la maximización del beneficio propio, no tienen ninguna motivación racional para interrogarse por el bien común. Asimismo, los poderes públicos se desentienden de las consecuencias finales de sus acciones.
El jurista Rodrigo Tena sostiene que la huida de la responsabilidad es el fenómeno más importante en la vida pública actual, que ha contaminado a todos los agentes sociales y que tiene múltiples manifestaciones. Delegamos en el sistema nuestros compromisos individual y colectivo, y a su vez el sistema se rige por incentivos perversos que fomentan el comportamiento irresponsable.
El libro De Winston Churchill a Donald Trump: Auge y Decadencia de las Elecciones en el Mundo, de Pedro Arturo Aguirre, es mucho más que una historia electoral. Se trata de una reflexión sobre la fortuna y la tragedia "más allá de las urnas" de decenas de políticos en los últimos 70 años. Todos son políticos, aunque algunos hayan navegado como anti-políticos o ciudadanos buenos e impolutos. Algunos de los personajes que recorren las páginas de este libro fueron estadistas, otros meros oportunistas; algunos talentosos y elocuentes, otros grises y aburridos, pero casi todos con capacidad de adaptación y aprendizaje. No han faltado incluso "payasos", según el autor. El libro describe cómo el candidato, así como su contexto económico y político influyen los resultados de una elección, pero también el azar y otros accidentes coyunturales. También cómo los políticos se engrandecen o encojen en las campañas, cómo capturan el sentimiento de la gente y lo traducen en triunfos arrolladores o en fracasos rotundos cuando son incapaces de actuar y leer el humor público con sentido común.