Publicado en 1846, Psyche es una de las obras más profundas y menos conocidas del Romanticismo alemán. En ella, Carl Gustav Carus (1789-1869) médico, pintor, naturalista y pensador visionario propone una comprensión orgánica y simbólica del alma que anticipa, con asombrosa claridad, los desarrollos de la psicología profunda de Freud y Jung. Su reflexión sobre los estratos de la vida psíquica, la unidad entre naturaleza y espíritu, y la relación entre lo consciente y lo inconsciente constituye una de las primeras tentativas sistemáticas de concebir la interioridad como un proceso cósmico.
Olvidada durante décadas, Psyche fue una fuente silenciosa en la configuración del pensamiento psicológico contemporáneo. Carl Gustav Jung reconoció a Carus como uno de sus precursores y retomó muchas de sus intuiciones la autonomía de lo inconsciente, la función simbólica de la naturaleza, el alma como mediadora entre cuerpo y espíritu para construir su propia psicología analítica. Freud, por su parte, halló en Carus una temprana formulación de aquello que más tarde llamaría «lo inconsciente».
La presente edición, a cargo de Juan Arnau, ofrece por primera vez en español una traducción cuidada y un estudio introductorio que sitúan esta obra en su contexto filosófico y científico, revelando la dimensión visionaria de un autor que pensó el alma como el horizonte en el que la naturaleza toma conciencia de sí misma.
Un fantasma recorre el mundo. Pero este ya no es el espectro del comunismo. Sus nombres son muchos y están en boca de todos: colapso, catástrofe, crisis, final. Su presencia se ha ido imponiendo paulatinamente bajo la forma de pequeños apocalipsis climáticos (inundaciones mortales, grandes incendios, pavorosas sequías), crisis económicas inéditas (la Gran Recesión iniciada en 2008) y una nueva generación de guerras y genocidios (Ucrania, Palestina, Yemen, Sudán del Sur). Por poner las cosas aún más sombrías, sospechamos que estos son solo el aperitivo de algo mucho peor. Vivimos de hecho en la certeza de que la catástrofe es ya nuestro presente. Y sin embargo, tratamos de pasar el rato como si nada de esto nos afectara, inmunes al desastre presente y por venir, satisfechos con una vida todavía no demasiado penosa y siempre ensimismada con mil formas de entretenimiento.
Este libro trata sobre esa perplejidad que agarrota a las poblaciones ricas del planeta, todavía protegidas para lo que viene pero ya expuestas a sus primeros efectos. El cóctel de factores que analiza van desde el nihilismo despreocupado y hedonista con el que afrontamos la catástrofe hasta la afectación moralista e impotente de las guerras culturales, desde la estetización del final de nuestro mundo hasta la inercia de una izquierda todavía aferrada a las promesas del progreso. Todo ello sin dejar de elaborar una crítica a la economía política de la crisis, un análisis de los determinantes sociales de esta paradoja e incluso proponiendo algunas vías para superar nuestra persistente impotencia.
¿Puede perdurar el capitalismo global? La pregunta se ha vuelto acuciante en un mundo asolado por la incertidumbre económica, los estallidos bélicos y la crisis ecológica. La respuesta de Robinson es aparentemente poco optimista. El capitalismo ha entrado en una crisis estructural para la que no hay visos de que encuentre una solución sencilla, no al menos al modo de las crisis anteriores a las que siguió un nuevo ciclo de crecimiento y expansión. Algunos factores importantes parecen impedir, o al menos limitar, los efectos de estas posibles recuperaciones. Estos tienen que ver con la tendencia de larga data a la caída de la tasa de beneficio, una productividad con incrementos decrecientes y una desigualdad excesiva, que redunda en los problemas de realización del capital. Igualmente, la digitalización y la financiarización, convertidos en los dos grandes motores de la actual economía política, parecen ser tanto causas como agravantes de estos problemas. La creciente crisis de legitimidad y de hegemonía de las clases dominantes apunta además a una caída generalizada de las capacidades del Estado para gobernar la crisis. Y por si esto fuera poco, la devastadora crisis ecológica ha puesto a la humanidad, en su conjunto, ante una disyuntiva en la que se determina su propia supervivencia.
En definitiva, a la pregunta ¿Puede perdurar el capitalismo global?, Robinson responde señalando las principales dificultades en la reproducción del sistema. En el marco de su propia teoría sobre el capitalismo global, de la que este libro es su mejor resumen, queda descartada igualmente cualquier «salida nacional» o soberanista a la crisis. De hecho, la única posibilidad parece descansar en la articulación de nuevas alianzas de clase dirigidas a superar el capitalismo desde abajo. A esa posibilidad apuesta el trabajo analítico de Robinson.
Originalmente Ta-Nehisi Coates se propuso escribir un libro sobre la escritura, en la tradición del clásico de Orwell La poli?tica y la lengua inglesa, pero pronto se encontró lidiando con cuestiones más profundas sobre cómo nuestras historias —nuestros reportajes y narraciones y la creación de mitos— exponen y distorsionan nuestra realidad y dan forma a nuestro mundo. En su viaje inaugural a África, un viaje a Dakar, se encuentra en dos lugares a la vez: una ciudad moderna en Senegal y el país fantasma de su imaginación. Luego nos lleva a Columbia, en Carolina del Sur, donde aborda la prohibición de su propio trabajo y las raíces profundas de una mitología estadounidense falsa y ferozmente protegida, visiblemente en exhibición en sus estatuas segregacionistas. Finalmente en Palestina, Coates ve con una claridad devastadora la tragedia que crece en el choque entre las historias que contamos y la realidad en el terreno.
Estamos acostumbrados a ser testigos de violencias extremas, torturas, violaciones y humillaciones en todas las formas del arte. A menudo la crueldad allí desplegada se nos presenta como espectáculo o como propaganda de las ideas hegemónicas. Sin embargo, hay una crueldad que no satisface el morbo del espectador ni corteja sus valores, sino que lo confronta con sus hipocresías y sus miserias. Es ética en el sentido de que pretende una transformación del lector, aunque tenga que agredirle para ello y atentar contra sus certidumbres, adentrándose en ámbitos que rondan el tabú, como la violencia despiadada y el sexo desaforado. La ética de la crueldad, que recibió varios premios y ha sido traducida a diversos idiomas, defiende una literatura contraria a la cultura del espectáculo y a la asepsia posmoderna, una literatura que aborrece lo inocuo y lo complaciente. E ilustra su propuesta teórica con una original exploración de novelas de Bataille, Canetti, Martín-Santos, McCarthy, Kristof, Onetti y Jelinek, autores crueles cada uno a su manera. Después de leerlos, no se puede seguir viviendo como antes de hacerlo. Y lo mismo le sucederá a quien lea este ensayo, que ha sido revisado y ampliado por su autor para esta edición.
La autobiografía de Isabel Preysler.
Como nunca lo había hecho, Isabel Preysler escribe sus memorias para romper de una vez por todas con los falsos mitos que desde hace años circulan sobre ella. En Mi verdadera historia, Isabel nos descubre no solo su mundo, también una época sorprendente de España de la que fue protagonista muchas veces de forma involuntaria.
Con la elegancia que le caracteriza, recorre con sinceridad los diferentes capítulos de su pasado, desde su infancia en Filipinas hasta los grandes amores que marcaron su destino.
Valiente, autocrítica, tolerante, divertida y, sobre todo, defensora a ultranza de la libertad individual, expone su manera de ser y de vivir, y relata los momentos decisivos de su vida que la han convertido en la mujer que es hoy.
A través de su propia voz, descubriremos a una mujer que siempre luchó por su independencia y que se siente en paz con su presente. Y conoceremos los hitos de su biografía desde un ángulo tan íntimo que impactará a los lectores.