Tyson Yunkaporta mira los sistemas globales desde una perspectiva única, ligada al mundo natural y espiritual, y considera que la vida contemporánea se aparta del patrón de la creación.
Los occidentales queremos que el mundo sea simple, pero nos relacionamos con él de manera complicada. El pensamiento indígena, por el contrario, entiende que el mundo es complejo y que simplificarlo sería, de hecho, destruirlo. Por este motivo, encuentra formas profundas para comunicar este conocimiento, que se despegan de la lógica neoliberal: a través de imágenes y tallas en lugar de palabras, marcan el terreno y cuentan sus propias historias.
Como miembro del clan apalach, Tyson Yunkaporta mira los sistemas globales desde una perspectiva única, ligada al mundo natural y espiritual, y considera que la vida contemporánea se aparta del patrón de la creación. Con tono reflexivo busca alternativas que reviertan este proceso. Honrando las tradiciones aborígenes australianas, se vale de la escritura en la arena, costumbre ancestral de dibujar imágenes en el suelo para transmitir conocimientos, y se pregunta qué ocurriría si aplicamos esa forma de pensar al estudio de la historia, a la educación, la economía o el poder, para crear una visión del mundo que pueda hacer frente a la situación social, política y ecológica actual y ensayar nuevas posibilidades para una vida más sostenible.
Esposito alumbra con una mirada rigurosa y original las implicaciones éticas, políticas y antropológicas del discurso inmunológico de nuestro tiempo, que está en el centro del debate filosófico internacional.
Durante la pandemia de COVID-19 la inmunización se convirtió en el centro de gravedad de toda la experiencia contemporánea. La medicalización de la política y las medidas de confinamiento y distancia social hicieron sonar las alarmas del control de la población. Así, las sociedades de todo el mundo parecieron quedar atrapadas en un verdadero síndrome inmunológico.
Para comprender los efectos ambivalentes de este fenómeno, Roberto Esposito se remonta a su origen en la Modernidad, cuando los lenguajes de la medicina, el derecho y la política comienzan a fundirse en el horizonte biopolítico y la democracia misma se ve profundamente modificada en sus procedimientos y supuestos. De este modo, las tensiones entre seguridad y libertad, norma y excepción, poder y existencia, en los años de la pandemia revelaron la relación compleja entre comunidad e inmunidad, que este libro indaga en sus cruces decisivos.
Según una de las citas más repetidas en las guías turísticas de Belgrado, atribuida al gran arquitecto Le Corbusier, Belgrado es «la ciudad más fea en el lugar más bonito». Miguel Roán, el autor de esta guía personal e intimista de la Ciudad Blanca, no solo desmiente que Le Corbusier dijese tal cosa, sino que nos descubre una de las ciudades más vitales y vibrantes de Europa. Por las páginas de este libro desfilan los lugares, escenas y personajes más característicos de Belgrado, la capital mundial del brutalismo, con construcciones tan emblemáticas como la Puerta del Oeste, el edificio Toblerone o el hotel Yugoslavia. Una ciudad donde las formas sólidas y contundentes albergan vida y el hormigón convive con la naturaleza, con sus ríos y parques, sus bares flotantes, los splavs, y sus kafanas, donde descansar, escuchar música, empaparse de sus olores y su ritmo casi frenético. Belgrado es una ciudad marcada por la historia, por su ubicación entre el Este y el Oeste, por su condición de ciudad fronteriza entre culturas y civilizaciones.