Ralph Waldo Emerson fue en su tiempo y será por siempre una fuente de inspiración infinita. Adalid de la autoconfianza y de la adopción de un sentido de felicidad moral, es ejemplo inigualable de fraternidad y humanismo. Todo ello se percibe leyendo su monumental diario y su libro Naturaleza, manifiesto del trascendentalismo, su ponencia «El escolar americano», pionera en unos Estados Unidos en proceso de forjarse una cultura propia, y su discurso en la Facultad de Teología de Harvard en el que criticó la religión institucionalizada.
Esta conducta valiente y su filosofía optimista atraviesan, de forma vívida y emocionante, Ojos llenos de alegría, un ensayo en el que Toni Montesinos aborda la vida y obra del considerado fundador de las letras norteamericanas, que tanto influyó en autores como Henry David Thoreau, Walt Whitman o Louisa May Alcott. Un hombre heroico y familiar, que una época marcada por la política, la esclavitud y la guerra, se comprometió con la búsqueda intuitiva de la verdad, servir al prójimo y hallar lo divino por doquier y en el interior de cada ser humano.
¿Te has preguntado alguna vez si tienes demasiados tropiezos para que Dios utilice a alguien como tú? Si te puede beneficiar una historia de la gracia y la devoción incesante, indoblegable e inquebrantable de Dios, entonces la historia de Jacob es justo lo que necesitas.
Dios nunca se da por vencido contigo es para los luchadores entre nosotros y para los ineptos que llevamos dentro. Para los que somos en parte santos y en parte sinvergüenzas. Tenemos buenas intenciones, pero ¿lo hacemos bien? Bueno, no siempre. Tenemos avances, sin duda, pero también fracasos, a menudo en la misma hora. No necesitamos que nos los recuerden. No los hemos olvidado. Sin embargo, podríamos usar un curso de actualización sobre el plan perfecto de Dios para utilizar a personas imperfectas.
Y nadie es más adecuado para la tarea que Jacob, el patriarca que se portó mal. Era menos un prodigio y más un pródigo. Fuerte en inteligencia. Con poca conciencia. Dios utilizó a Jacob porque eligió utilizar a Jacob. Y punto. ¿La palabra para tal devoción? Gracia. La gracia vino tras Jacob. La gracia lo encontró en el desierto. La gracia lo protegió en el exilio. La gracia le hizo caer al suelo y le bendijo. La gracia lo llevó a su casa en Canaán. La historia de Jacob nos invita a creer en un Dios que se queda con los indignos y los que no alcanzan el éxito hasta que estamos a salvo en casa.
La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social. Eso dice la Constitución española de 1978.
Sin embargo, no pocos advierten en el desarrollo legal una tendencia a construir una sociedad delirante, hostil a la dignidad del ser humano y a toda creencia, que contradice el acuerdo previo defendido por la Constitución. ¿Se trata de una crisis sin precedentes? ¿A dónde nos conduce, si es realmente así? El autor, experto en Derecho, nos ofrece aquí un marco de reflexión.