El orientalismo fue y sigue siendo un ambiguo concepto añorante, dramático, a veces perverso, sobre un mundo mágico y elitista, siempre al borde de su destrucción. Nació en un carmen granadino, se extendió por la Europa femenina de los salones y se remodeló con los cuentos de las "mil y una noches". Después del "shock" de la invasión napoleónica de Egipto, el orientalismo impuso la perspectiva de cartógrafos y académicos que acompañó al imperialismo colonial, lo justificó tanto como canalizó la rebelión personal y colectiva contra la imposición de las normas morales hipócritas occidentales. El orientalismo es, en fin, un caleidoscopio de poder, sueños, pesadillas y subversión.
Nuestra vida está dominada por el reloj corporativo al que muchos de nosotros nos adaptamos. Pero este no fue concebido para las personas, sino para el beneficio de las empresas. Tenemos que adoptar un concepto totalmente nuevo del tiempo: uno que nos dé a nosotros y a nuestro planeta un futuro mejor.
En la sociedad occidental, efectivamente, el tiempo nos genera angustia porque siempre nos parece que falta. Esto es porque el tiempo en el capitalismo es considerado un bien que puede comprarse y venderse. En ¡Reconquista tu tiempo!, Odell cuestiona la ética protestante del trabajo que impera en todo Occidente-, el denominado workaholismo, y lo vincula a la ansiedad que produce la fugacidad temporal. El contrapunto a este culto del trabajo es una cultura del ocio, la creación de espacios públicos, la exploración de «otras temporalidades», alejadas del concepto comercializable actual, el interés por el «tiempo geológico» o el «tiempo ecológico», y las nuevas realidades de vida en común. Es decir, una constatación de la «cronodiversidad».
Agricultura, tejeduría, cerámica, metalurgia, altares y sacrificios, escritura, ciudades y Estados constituyen las etapas que las civilizaciones del Viejo y del Nuevo Mundo recorrieron en el mismo orden. En Mesoamérica, el paralelismo también incluye una serie impresionante de técnicas y desarrollos culturales, desde los sellos cilíndricos hasta el moldeo a la cera perdida, desde la introducción del cero hasta figurillas de terracota de animales montados sobre ruedas. ¿Son itinerarios preestablecidos por nuestro acervo genético o son el resultado de antiguos contactos? ¿No puede extraerse acaso de esta pregunta una tesis sólida que esclarecería nuestras esencias históricas?
Los estudiosos persisten en su escepticismo sobre las posibles pruebas de contactos precolombinos entre América y otros continentes y los exiguos heterodoxos no han presentado aún pruebas dignas de su respaldo. Este revelador y revolucionario ensayo aborda el problema con una nueva herramienta extraída de la geografía matemática: el examen de las coordenadas transmitidas por Claudio Ptolomeo constata que asignó a la Tierra unas dimensiones erróneas y permite demostrar que, en la Antigüedad, los océanos no constituían una barrera insalvable, eliminando de base la concepción determinista de la historia.
¿Confundió Ptolomeo las islas Canarias con las Antillas Menores del Caribe? ¿Era Hiparco su fuente? ¿Habían descubierto los cartagineses aquellos lugares ignotos antes que nadie? ¿Qué consecuencias tuvo la conquista del Mediterráneo a manos de Roma en el conocimiento científico de entonces? Y, sobre todo, ¿cuál es la trascendencia real de la cuestión? El físico, matemático e historiador italiano Lucio Russo emprende en La América olvidada un apasionante viaje al encuentro de las claves de nuestra civilización.
Esta extraordinaria biografía nos ofrece una visión profunda de la Antigüedad tardía y de Justiniano, un hombre que, desde los comienzos más humildes, llegó a gobernar gran parte del mundo conocido y alcanzó una consideración casi divina. Un emperador que infundía un significado espiritual incluso a las tareas más mundanas. Un administrador excelente y obsesionado con los detalles. Un hombre, ya en la mediana edad, capaz de cambiar la ley para poder casarse con una bailarina de la que se enamoró, y que gobernó acompañado de la emperatriz Teodora durante más de veinte años. Un brillante estratega militar que nunca estuvo en primera línea.
Se enfrentó a retos como el cambio climático, las luchas culturales e identitarias o la primera pandemia mundial de la que se tiene constancia, y muchas de las soluciones que encontró siguen teniendo sentido en la actualidad. Su legado nos rodea y está patente en el mundo de hoy, desde un sinfín de monumentos entre los que cabe destacar la hermosa Santa Sofía, hasta nuestro sistema jurídico, a través de la codificación del Corpus Iuris Civilis, pasando por su contribución a la cultura, a la cristiandad y al islam. En esta obra maestra, Sarris nos muestra que, con toda su complejidad y contradicciones, Justiniano fue, en muchos sentidos, un emperador sorprendentemente moderno.
¿Crees que estamos ante el apocalipsis de las máquinas? ¿Eres de los que ceden sus datos con total alegría? ¿Temes por tu trabajo y por tu seguridad en este futuro inmediato o piensas que este es el inicio de una nueva manera de trabajar para todos? ¿Crees que la inteligencia artificial puede superar a la natural o quizá piensas que son complementarias?
Vidas futuras ofrece una visión realista sobre la inteligencia artificial y su impacto social. Por supuesto que la IA supondrá un reto ético y económico, pero también tiene un potencial inmenso para mejorar temas fundamentales como el trabajo, la salud o la educación.
Nuestro mundo tiene innumerables fronteras, desde las más obvias hasta sutiles diferencias lingüísticas o climáticas que condicionan nuestra percepción de la existencia. En Fronteras invisibles, el geógrafo Maxim Sanson presenta 30 de esas fronteras invisibles, ejemplos intrigantes e inesperados de las múltiples formas en que nos relacionamos colectivamente con el mundo y lo experimentamos. Desde los aficionados al fútbol en Buenos Aires hasta la calidad del aire en China, pasando por los suburbios de París o el cinturón de malaria del África subsahariana.