Hágase la luz es prueba de que las mejores historias nunca mueren. En esta atrevida reescritura del Génesis, Dios es una mujer, no es perfecta y, como suele ocurrir, a veces duda de sí misma. También se siente sola. ¿Qué significa ser humano?, ¿cuál es nuestro propósito?, ¿cómo debemos tratarnos los unos a los otros? Las grandes preguntas de la Torá y del Antiguo Testamento aún son las nuestras
Este es un extraordinario compendio de los personajes más destacados en la historia de la alimentación. Almudena Villegas despliega maestría, amenidad y un fino sentido del humor, logrando que esta obra resulte ser un referente ineludible para entender el desarrollo de la gastronomía a través de la Historia. Los últimos años hemos conocido una auténtica explosión en torno a fogones y cocineros, un big bang de la gastronomía que, a veces, roza lo banal. Es por tanto un buen momento para hacer memoria y rescatar a los auténticos protagonistas, aquellos que provocaron un impulso real en el arte de preparar una buena comida. Veremos la implicación en su época, la repercusión histórica y cómo sus conocimientos y experiencias han trascendido el paso del tiempo.
Convertido hoy en una de las figuras más influyentes de nuestro pensamiento contemporáneo, Eugenio Trías es analizado en este libro a partir de tres propuestas que logran resumir todo un método y una actitud filosófica a lo largo de los años. La idea de que la obra del filósofo puede leerse desde una fértil ambigüedad es central en la primera parte del libro, donde se señala, en perfecta sintonía con su método, que Trías siempre fueron dos, uno joven y rupturista, y otro atento al orden y al vínculo, a la religación. Su idea del límite, que, como señala Jordi Ibáñez Fanés, lo acompañó aun sin nombrarlo desde sus primeros libros, puede entenderse en el doble sentido de barrera infranqueable y al mismo tiempo como un espacio que articula e incluso desafía y estimula la posibilidad de acceder a lo hermético, al enigma del ser y de la vida. Las otras dos partes del libro, presentadas a modo de apéndices, se ocupan la primera del joven Trías «hacia 1970», acompañado o más bien leído ya que se comentan aquí todas sus primeras obras junto con sus compañeros de generación Fernando Savater y Xavier Rubert de Ventós; y la segunda del filósofo ya crepuscular, dedicado a los placeres de su pasión cinéfila, con sendos comentarios de dos películas idóneas para comprender lo que se pone en juego en la filosofía del límite: Vértigo de Hitchcock y Persona de Ingmar Bergman.
Aparecieron los primeros grandes doctores de la Iglesia, y los santos, en contra de todas las pasiones humanas, realizaron una serie de ejercicios mentales dignos de todo encomio que han entrado a formar parte tanto de la historia de la fe como de la historia del pensamiento [...]”. Sin embargo, cabe puntualizar que esto no se produjo en contra de todas las pasiones humanas sino en buena medida por ellas, pues quien se toma en serio el espíritu no puede creer que uno sea dos o tres o que tres sea igual a uno. La teología cristiana llama a esto suprarracional y no contrarracional o irracional. Lo llama misterio, no absurdo. Y al haber entre el cielo y la tierra tantas cosas que nuestra filosofía escolástica ni se imagina, no es necesario tomar por verdadero todo lo que se ha imaginado, ni hace falta tomar el mayor de los absurdos por cierto y considerarlo un gran misterio. “Si Dios —dice Diderot—, por quien tenemos la razón, exige sacrificar la razón, es un prestidigitador que hace desaparecer lo que acaba de dar.
Innovadora, curiosa, polifacética y extremadamente aventurera, Agatha Christie se lanzó sin complejos a conquistar con entusiasmo cada uno de los intereses con los que se cruzó, amoldando la vida a su gusto en lugar de encajar en los estándares de su época. Se dice de ella que fue una de las primeras mujeres en volar en avión, y posiblemente la primera británica que montó en una tabla de surf; conducía con increíble destreza en una época en que la mayoría de hombres no poseía coche, y emprendió viajes sin más compañía que su máquina de escribir a lugares tan lejanos que pocas mujeres se hubieran atrevido a ir. En esta amena biografía, el lector emprenderá una profunda inmersión en la vida de una autora cuya trayectoria se escribió con la tinta de los acontecimientos mundiales del siglo xx. También conocerá deliciosas anécdotas, el origen de sus obras más conocidas y los entresijos de su extraña desaparición en 1926, un suceso sobre el que la autora y su familia jamás se pronunciaron.
Esta es una historia innovadora sobre las posesiones de Estados Unidos en el extranjero y el verdadero significado de su imperio. Estamos familiarizados con los mapas que delimitan los cincuenta estados. Pero ¿qué hay de los demás territorios reales —islas, atolones y archipiélagos— que ha gobernado y habitado? Immerwahr cuenta la fascinante historia de Estados Unidos fuera de Estados Unidos, revelando episodios olvidados que arrojan una nueva luz sobre la historia estadounidense. Desde las Islas del Guano, donde los buscadores recogieron uno de los productos más valiosos del siglo XIX, hasta Filipinas, escenario del acontecimiento más destructivo en suelo estadounidense, o Puerto Rico, donde los médicos estadounidenses llevaron a cabo espeluznantes experimentos que jamás habrían realizado en el continente. Pero en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, señala Immerwahr, el país se alejó del colonialismo para poner en práctica innovaciones en electrónica, transporte y cultura, ideando así un nuevo tipo de influencia que no requería el control de las colonias. Con una gran cantidad de detalles absorbentes, y una original concepción de lo que significan el imperio y la globalización hoy en día, Cómo ocultar un imperio es una obra de historia notable y de lectura compulsiva.