Robert Darnton analiza el comercio de libros en los años previos a la Revolución francesa. Su estudio atraviesa diversos temas, como las prácticas editoriales de la época, los canales de venta y distribución, el papel de los vendedores de libros y la demanda literaria. El hilo conductor es un vendedor de libros de la época, Jean-François Favarger, quien realizó un viaje de cinco meses a través de toda Francia, analizando y comentando los acontecimientos del mundo del libro que presenciaba, los cuales plasmaba en un diario. De manera paralela, Darnton disecciona las implicaciones del negocio y la literatura en la formación de la cultura francesa, el papel de los libreros y vendedores como intermediarios entre el texto y el lector y los libros más populares de la época.
La biografía definitiva del líder que transformó el mundo, narrada por el Premio Pulitzer, William Taubman. Cuando Mijaíl Gorbachov se convirtió en el líder de la Unión Soviética en 1985 la URSS era sin duda una de las dos superpotencia...
El famoso explorador, marino y navegante portugués Fernando de Magallanes ha sido aclamado durante siglos como un verdadero héroe: un noble aventurero que circunnavegó el globo en una extraordinaria gesta de valentía humana. Su nombre aporta connotaciones relacionadas con la ciencia, el emprendimiento y el éxito, por no decir que se reclama para su figura una importancia mundial que trasciende los nacionalismos. Pero ¿fue realmente así?
Felipe Fernández-Armesto, en una deslumbrante y magnífica investigación, nos revela a un Magallanes muy diferente, una figura controvertida que nunca se propuso, y menos aún lo logró, dar la vuelta al mundo, que cometió asesinatos, malgastó recursos de la Corona, se desempeñó negligentemente como capitán general del viaje que le hizo célebre, asumió riesgos innecesarios que acarrearon hambre, enfermedades y derrotas, provocó motines, tuvo una conducta con los pueblos indígenas cuando menos controvertida y cuya única y verdadera ambición no fue otra que explotar el oro filipino.
Un ensayo brillante y cautivador, que se lee casi como una novela, y que lleva al lector a vivir las aventuras más insospechadas.
En 1854, Bécquer abandonó Sevilla con rumbo a la gloria literaria que deseaba alcanzar en Madrid, donde residiría durante sus años de madurez y lograría prestigio como escritor y editor de periódicos, sin llegar a ver publicada su poesía. Aunque no se olvidó de su ciudad natal, a la que dedicó páginas espléndidas en Maese Pérez el organista o La Venta de los Gatos, sus referencias a Sevilla, adonde oficialmente nunca regresó, son pocas en comparación con las dedicadas a Madrid, Soria o Toledo, lo que siempre ha constituido un enigma para sus biógrafos. Algunos, sin embargo, han elucubrado sobre la posibilidad de un último retorno, sobre todo a partir de textos anónimos habituales en la prensa del XIX en las cabeceras donde colaboraba, que reflejan con viveza las nuevas costumbres de la capital andaluza durante los últimos años del reinado de Isabel II, justo cuando declinaba esa época, todavía romántica, a la que Bécquer prestó el lenguaje emocional de su poesía. Es la verosimilitud de este anhelado regreso, reforzada por el hallazgo de seis cartas anónimas remitidas a El Contemporáneo en la primavera de 1862, año en que Gustavo Adolfo estrenó paternidad y se ausentó de Madrid, la que permite a José María Jurado García-Posada perseguir su posible rastro, evocando el lugar en fiestas que habría acogido al ilustre hijo pródigo, quizás ya más crítico que nostálgico.
Cuando en el año 476 Odoacro depuso a Rómulo Augústulo, a Roma todavía le quedaba un milenio de vida. Con su magnífica capital, Constantinopla, el Imperio romano de Oriente o Bizancio tendría una vibrante historia y sería una potencia cultural y política de primer orden.
En este brillante ensayo histórico, John Julius Norwich cuenta la historia del Imperio bizantino desde sus inicios hasta la aparición de su único rival europeo, el Sacro Imperio Romano Germánico, con la coronación de Carlomagno el día de Navidad del año 800 d. C. Esos cinco primeros siglos estuvieron marcados por cambios y dramas extraordinarios: la adopción del cristianismo en el mundo grecorromano; la caída de Roma; los reinados de Constantino, Teodosio el Grande y Justiniano, las guerras de Belisario y las intrigas de emperatrices como Eudoxia y Teodora.
Entre 1914 y 1918 se libró la mayor guerra que el mundo había conocido, y los ejércitos de Europa se desangraron a una escala inédita mientras en el frente se revolucionaba la forma de combatir: los ejércitos se atrincheraron y, en Francia y Bélgica, la región fronteriza entre los Aliados y las Potencias Centrales se convirtió en una letal tierra de nadie surcada de alambre de espino, castigada por los proyectiles y sembrada de cadáveres. En el Frente Occidental, como se llamó a este teatro de la guerra, los soldados decidieron el destino de Europa y el mundo.
Con firme pulso narrativo, y respaldado por una profunda investigación que ofrece nuevas perspectivas sobre la Primera Guerra Mundial, Ismael López acomete una auténtica hazaña y nos sumerge en cuatro años de combates para conocer la historia completa del Frente Occidental, desde el empuje inicial alemán y el terror francés hasta la precaria paz de Versalles, pasando por la heroica resistencia belga y las grandes batallas y ofensivas, como el Marne, Verdún, el Somme o la Kaiserschlacht. Todo ello, sin perder jamás de vista el componente social del conflicto, pues la Gran Guerra también se libró en los hogares, ciudades y fábricas del continente, con consecuencias que se dejan sentir hasta nuestros días.
La guerra de las trincheras es la obra de referencia sobre la brutal trituradora de carne que fue el Frente Occidental.