La mayor tragedia política y social de la España contemporánea fue el fracasode la Segunda República, un proyecto democrático que nunca logró cumplirlas expectativas generadas cuando los políticos republicanos llegaron al poderen abril de 1931.Fue un fracaso innecesario. La Segunda República pudo ser un régimen perdurabley positivo para el país, que seguiría vigente en el día de hoy. De habermantenido la neutralidad en la Segunda Guerra Mundial, los beneficioshabrían sido evidentes, así como los derivados de su posterior inclusión enel Plan Marshall de recuperación de la economía europea, a partir de 1947. YEspaña también podría haber sido uno de los socios fundadores, en 1957, delMercado Común, la actual Unión Europea.La quiebra del proyecto, en julio de 1936, fue el resultado de una serie defactores, el más determinante de los cuales fue la ausencia de cultura democráticapor parte de la mayoría de los gobernantes republicanos.
ienvenidos a la fascinante y desconocida historia del Egipto Ptolemaico, desde la conquista de Alejandro Magno hasta el suicidio de la legendaria Cleopatra.
Incluso para los especialistas, el periodo Ptolemaico siempre ha quedado oculto por la bruma, entre la grandeza del antiguo Egipto faraónico y el nuevo poder romano. Sin embargo, miles de papiros muy bien conservados, magníficas esculturas o las huellas de una portentosa arquitectura descartan cualquier decadencia y nos hablan de tres siglos que brillaron con luz propia.
Las calles de la mítica Alejandría, los minuciosos detalles de la vida cotidiana o la grandeza de la dinastía greco-macedónica son la materia de un relato repleto de acontecimientos, logros, reinas poderosas, sabios bibliotecarios y generales ambiciosos.
Una civilización cosmopolita que, no sin tensiones y crisis, fundió la tradición egipcia y el helenismo en una síntesis única cuyo legado resuena hasta hoy.
En Estados Unidos, los cuadriláteros de boxeo han sido un espacio donde se ha escenificado la dominación racial y la lucha contra ella. Este es el punto de partida de un relato sensible que recupera las carreras de algunos de los más grandes boxeadores negros de la historia norteamericana. Desde el periodo de la esclavitud hasta el movimiento por los derechos civiles de los años sesenta del siglo XX, pasando por las dos guerras mundiales, la figura del boxeador negro nunca dejó de cristalizar las esperanzas de la población afroamericana, pero también el odio y el deseo de venganza de quienes detentaban el poder y de sus aliados. En las páginas de este libro nos encontramos con numerosos púgiles, como Tom Molineaux, antiguo esclavo que saltó a la fama cuando sus victorias minaron el prestigio racial blanco; Peter Jackson, víctima, como tantos otros boxeadores negros, de la frontera del color que le negó la consagración suprema en el ring; Jack Johnson, primer campeón mundial negro de los pesos pesados en 1908; y Muhammad Ali, «el más grande».Una historia política del boxeo negro es la importante contribución de Chafik Sayari para conocer unos EE.UU. en los que el deporte, la política y el racismo se entrecruzan para pintar un cuadro donde los protagonistas reciben golpes, los devuelven y los esquivan.
Uno de los objetivos fundamentales de esta obra, que alcanza su novena edición, es intentar enseñar a redactar escritos relacionados con los procesos judiciales. No se trata de un libro de formularios, aunque contenga un capítulo dedicado a modelos procesales civiles y otro a modelos procesales penales. A lo largo de los diversos capítulos que componen la obra se va desmenuzando cada una de las partes y de los elementos que forman el cuerpo de los escritos tanto de parte como del órgano judicial, explicando el porqué de cada uno de ellos. El resultado pretendido es que el lector, tras su lectura, sea capaz de redactar, no un escrito concreto, sino cualquier escrito procesal. Pensado para alumnos de cualquier tipo de estudios jurídicos, la obra es igualmente útil para letrados noveles o, simplemente, para cualquier persona interesada en preparar un escrito dirigido a un juzgado. El trabajo se completa con los dos formularios indicados, unas referencias a las actuaciones orales y una visión de los procesos civiles y penales más habituales en forma de esquemas.
La historia que conocemos sobre el surgimiento del mundo moderno otorga el papel central a la Era de los Descubrimientos europeos y a la búsqueda de rutas hacia Asia, relegando a África a un segundo plano o borrándola por completo de la narrativa.
En este extraordinario libro, Howard W. French demuestra que el primer impulso de la exploración europea no fue llegar a Asia, sino establecer contacto con las legendarias sociedades negras de África Occidental y su prodigiosa riqueza en oro. Fue en las costas africanas donde los navegantes perfeccionaron sus técnicas de cartografía y navegación. Fue el comercio del oro africano, descubierto por los portugueses en 1471, el que financió las posteriores expediciones a Asia. Y fueron los africanos y sus descendientes esclavizados quienes, con su trabajo forzado en las plantaciones de azúcar y algodón del Nuevo Mundo, impulsaron la acumulación de capital que hizo posible la Revolución Industrial y el ascenso de Occidente.
El nacionalsocialismo convirtió el cuerpo en un elemento central de su proyecto político y social. Durante aquel periodo, la imagen y muy especialmente el cine actuó como un instrumento decisivo para moldear identidades individuales y colectivas. En el encuentro entre estética y poder surge la noción de «cuerpo contenido» como clave interpretativa de la simbología nacionalsocialista: un cuerpo disciplinado y ajustado a los principios del régimen.
La visión del cuerpo promovida por el nacionalsocialismo alcanzó su expresión más influyente en la obra cinematográfica de Leni Riefenstahl, en particular en sus películas El triunfo de la voluntad y Olimpiada. Sus innovaciones formales y narrativas contribuyeron a consolidar un «realismo idealista» que no solo dio soporte al imaginario nazi, sino que ha seguido proyectándose, de manera sutil pero persistente, en la estética contemporánea.
«El cine de Leni Riefenstahl no solo documentó un régimen: creó una estética del cuerpo que contribuyó a convertir la ideología en espectáculo». (Nayra Sanz)