Cuando una multitud asaltó la Bastilla en julio de 1789, se cerró una etapa histórica y nació un mundo nuevo. La mayoría de los historiadores explican la Revolución francesa como el resultado de condiciones subyacentes: una economía tambaleante, tensiones sociales o la influencia del pensamiento ilustrado. Pero ¿qué creían los propios parisinos que estaban haciendo? ¿Cómo entendían su mundo? ¿Cuáles eran las motivaciones y aspiraciones que guiaban sus acciones?
En esta deslumbrante obra, resumen y resultado de toda su carrera, Robert Darnton aborda estas preguntas tras décadas de minuciosa investigación para evocar un pasado de forma tan vívida como lo haría con las noticias de ayer. Su retrato del París del siglo XVIII es el de una sociedad de la información muy parecida a la nuestra, con sus circuitos de noticias centrados en cafés, parques y bajo el Árbol de Cracovia del Palais-Royal.
A través de panfletos, rumores, boletines clandestinos y actuaciones públicas, se incorporaron a la agitada conciencia colectiva de los parisinos de a pie los eventos de cuarenta años intensos: desde tratados desastrosos, corrupción institucional y libertinaje real hasta emocionantes ascensos en globos aerostáticos y nuevas ideas acerca de la nación. A medida que la confianza pública en la autoridad real se erosionaba y se abrían nuevos horizontes para los ciudadanos, sin darse cuenta estos fueron preparándose para la revolución.
La autoridad y el firme pulso de Darnton permiten a los lectores navegar exhaustivamente por las pasiones y complejidades de la política de la corte, la doctrina de la Iglesia y la economía. Su prosa iluminadora propicia una apasionante lectura. El resultado es una narración fascinante que logra hacer del pasado una presencia viva.
El mundo al revés, de Yang Jisheng, es la historia definitiva de la Revolución Cultural, con un detalle demoledor y desgarrador.La Gran Revolución Cultural Proletaria (1966-1976), un acontecimiento político de primer orden y un punto de inflexión crucial en la historia de la República Popular China, marcó el cenit y el nadir de la política ultraizquierdista de Mao Zedong. Reaccionando en parte al "revisionismo" de la Unión Soviética, que consideraba una amenaza para el futuro del socialismo, Mao movilizó a las masas en una batalla contra lo que él llamaba fuerzas "burguesas" dentro del Partido Comunista Chino (PCCh). Esta lucha de clases a gran escala, que duró diez años, devastó la cultura tradicional china y la economía de la nación.Tras su innovadora y premiada historia de la Gran Hambruna, Tombstone. The Great Chinese Famine, 1958-1962, Yang Jisheng presenta aquí la única historia de la Revolución Cultural realizada por un académico independiente con sede en la China continental, y hace una contribución crucial para comprender la influencia de esos años en la actualidad.
Historia intelectual de la humanidad
Es difícil calificar un libro que nos ofrece nada menos que el patrimonio intelectual de la humanidad. No se encontrará en sus páginas la majestad de los reyes, o el fragor de las batallas, sino la belleza de las intuiciones, las ideas y las invenciones que, desde la noche de los tiempos ha desarrollado el hombre para mejorar su condición y su vida.
El presente libro aborda el estudio y examen del Nuevo Testamento de una manera clara, con la intención de dirigirse no solamente a especialistas, sino a aquellos lectores que se hallen interesados en profundizar su conocimiento sobre los diversos aspectos de estos textos.
El Nuevo Testamento es uno de los textos más influyentes de la cultura y espiritualidad occidental. Está formado por veintisiete escritos que la cristiandad considera «inspirados» y han sido el punto de partida de numerosas interpretaciones teológicas. La filología neotestamentaria es la ciencia que procura estudiar crítica y racionalmente estos textos, considerados a la vez como productos literarios y como testimonios históricos.
Antonio Piñero y Jesús Peláez abordan el estudio y examen del Nuevo Testamento profundizando en diversos aspectos como la historia de su interpretación, el canon neotestamentario, la crítica textual e historia del texto, la lengua, el contexto histórico-literario en el que surgió, y los variados métodos y aproximaciones al estudio moderno del Nuevo Testamento.
Los primeros en atribuir una figura a Noé a partir de las sobrias palabras del Génesis lo imaginaron envejecido, barbudo y tan fiero con sus congéneres como sumiso con la divinidad. Pero también fue descrito y pintado borracho y desnudo, aunque, antes de exhibirlo, la Biblia lo muestra en doce escenas simbólicas: de rodillas, obedeciendo a su creador; armando un recipiente que podría evitarle la muerte; construyendo un edificio para salvar a ciertas criaturas elegidas; posando con su familia; embarcando especies zoológicas en un artefacto; flotando a la deriva; navegando durante el diluvio universal; asomándose a una ventana a la espera de una paloma; desembarcando en la cima de una montaña oriental; sacrificando en el fuego a los animales que sobrevivieron a la inundación; embriagándose con el vino recién descubierto, y durmiendo la borrachera a la sombra de su guarida.
Ninguno de estos sucesos es extraño en el repertorio de las escenas míticas fundacionales. Lo que sí es verdaderamente sorprendente es que el Arca no parece una embarcación, sino un edificio: una Casa que los defiende del Diluvio y, desde entonces, los protege de las inclemencias y posterga la muerte. Por tanto, Noé fue un arquitecto, heredero de Caín y precursor de quien ideó la célebre Torre de Babel. No un armador, ni un navegante, ni siquiera un profeta, sino el primer arquitecto que proyectó una gran residencia en la Tierra. De este modo, el Arca, como evidencia Noé en imágenes y señala su subtítulo, es la más eficaz y necesaria arquitectura contra toda catástrofe.
Democracia para realistas arremete contra la romántica teoría vulgar en la que se asienta el pensamiento contemporáneo sobre política y gobierno democráticos, ofreciendo una provocadora visión alternativa centrada en la naturaleza humana de los ciudadanos democráticos. Gracias a una amplia variedad de pruebas procedentes de las ciencias sociales, incluidos ingeniosos e inéditos análisis sobre temas que abarcan desde el aborto y los déficits presupuestarios hasta la Gran Depresión y los ataques de tiburón, Christopher Achen y Larry Bartels desmienten la imagen generalizada de ciudadanos concienciados que dirigen el rumbo del Estado desde las urnas de votación. Argumentan que los votantes -incluso los mejor informados y más implicados- eligen partidos y candidatos en función sobre todo de sus identidades sociales y lealtades partidistas, no de cuestiones políticas. Además, demuestran que los electores ajustan sus opiniones políticas e incluso sus propias percepciones sobre asuntos objetivos para que se correspondan con dichas lealtades. Cuando los partidos están más o menos igualados, las elecciones a menudo dependen de consideraciones irrelevantes o engañosas, como repuntes económicos o recesiones que escapan al control de los gobernantes; en esencia, los resultados son aleatorios. Así pues, los electores no dirigen el rumbo de las políticas públicas, ni tan siquiera de forma indirecta.