Pessoa, uno de los autores más enigmáticos y brillantes del siglo XX, dejó más de 25.000 folios manuscritos en un baúl, tras su prematura muerte en Lisboa. Partiendo de estre vasto archivo y de cartas familiares inéditas, Zenith no sólo recrea la infancia del escritor en Sudáfrica, los círculos bohemios lisboetas que frecuentó en su juventud, los infructuosos intentos para sobrevivir como traductor y editor, o su desempeño redactando eslóganes y cartas comerciales en inglés para diversas empresas, sino también las corrientes de pensamiento y los acontecimientos de la época. La profusa imaginacióndel autor y su asombrosa originalidad no sólo explican el desbordamiento de la autoría unívoca a través de sus heterónimos, sino también su singular mirada sobre el erotismo y la política de su época.
Esta biografía monumental rastrea la capacidad de Pessoa de encarnar y nombrar a un tiempo la experiencia moderna del desarraigo, y nos ofrece un fresco extraordinario de Lisboa, ciudad que el escritor reinventó y colmó de sus personalidades errantes.
La Cultura es uno de los ideales prácticos de mayor rango: el Estado de Cultura ha llegado a ser un ideal de rango superior al del Estado de Derecho y, por supuesto, de más alto prestigio que el Estado de Bienestar. Sin embargo, nadie entiende qué es eso de la Cultura, como nadie entendía antaño qué era la Gracia de Dios. La cultura es un mito, y un mito oscurantista, como lo fue el mito de la Gracia en la Edad Media o como lo fue el mito de la Raza en la primera mitad del siglo XX. En cierto modo podría decirse que el mito de la Cultura incorpora, además, a través de los nacionalismos de fin de siglo, muchas funciones que el mito de la Raza desempeñó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Una historia sobre la inocencia, el amor y el sentido de la vida.
Gustavo Bueno fue nombrado, en virtud de oposición, primer catedrático numerario de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos” de la Facultad de Filosofía y Letras de Oviedo, por orden de 18 de abril de 1960, incorporándose a esa universidad en junio de 1960, tras haber ejercido desde 1949 en Salamanca como catedrático de filosofía en el Instituto Nacional de Enseñanza Media “Lucía de Medrano”.
Las cátedras de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos” se habían introducido en la universidad española el 7 de julio de 1944, mediante decreto que organizaba la Facultad de Filosofía y Letras en siete secciones (Filosofía, Filología clásica, Filología semítica, Filología románica, Historia, Historia de América, y Pedagogía) y tres periodos de estudios: dos cursos comunes, tres cursos de licenciatura especializada y un curso de doctorado. En los cuatrimestres primero y segundo, del primer curso común, se establecía la asignatura “Fundamentos de Filosofía” (tres horas semanales de clase) y en los cuatrimestres tercero y cuarto, del segundo curso común, la asignatura “Historia de los sistemas filosóficos” (tres horas semanales de clase).
Pese al fracaso editorial que había supuesto la primera edición de El mundo como voluntad y representación, Schopenhauer consiguió que en 1844 saliera a la luz una segunda edición, aumentada por un segundo volumen de mayor extensión que el primero y en el que incluyó los complementos a los cuatro libros que componían la obra original. Calificadas por él mismo como «lo mejor que he escrito», sus páginas son fruto de veinticinco años de trabajo dedicados a reelaborar, ampliar y profundizar en las tesis vertidas en el primer volumen. Lejos de ser un aditamento postizo, los Complementos del Schopenhauer maduro son a la obra de juventud «lo que el cuadro pintado al simple boceto», y su lectura resulta indispensable para captar en toda su significación el contenido de aquélla y comprender en profundidad la filosofía de Schopenhauer. En esta edición se incluyen los índices de materias y nombres de los dos volúmenes de la obra, reforzando así la perfecta unidad de este libro único.
Este segundo volumen continúa la genealogía del pensamiento posmetafísico siguiendo el hilo conductor del discurso sobre fe y saber. Empezando con el protestantismo y la filosofía del sujeto, se centra en la bifurcación de la tradición trascendental (Kant) y la empirista (Hume) para, a partir de ahí, desgranar los temas del lenguaje, el espíritu objetivo y la filosofía de la historia, hasta los Jóvenes Hegelianos, el marxismo, la filosofía de la existencia y el pragmatismo. De las muchas líneas posibles de una historia de la filosofía, Jürgen Habermas destaca un proceso de aprendizaje cuyas huellas permitan insuflar ánimos de cara a las tareas impuestas a la razón humana.
Fenómenos como el postmarxismo, la infrapolítica, lo poshumano, la crisis migratoria, los proyectos decoloniales, la virtualidad o la poshegemonía proyectan desde su obra un abanico de problemas que exigen el fortalecimiento del pensamiento crítico. En este detallado estudio, Mabel Moraña ofrece una mirada diferente sobre estos temas y vuelve a las incisivas ideas del filósofo sobre universalismo, psicoanálisis, literatura, traducción, saberes fronterizos, pensamiento amazónico, lenguaje, duelo, universidad, humanismo y democracia. Abre así un diálogo con pensadores de diversos contextos culturales que des-centra el repertorio derridiano y estimula debates desde perspectivas periféricas capaces de desafiar la totalización globalizadora.