En el prólogo de la primera edición de sus Máximas, La Rochefoucauld advierte al lector que su propósito es retratar el corazón del hombre. Y efectivamente, aunque no trata exclusivamente de ello, en sus reflexiones plasma con gran perspicacia los mecanismos y motivaciones que subyacen a los comportamientos humanos, con una clarividente exposición de lo que las apariencias esconden. Con este propósito, este noble, guerrero, conspirador y filósofo hizo de su obra, llena de ironía, humor y despego, notable cinismo y prodigiosa lucidez, la más profunda reflexión moral que nos ha legado el racionalismo y, a la vez, una obra maestra del estilo, de la inteligencia y de la literatura.
De su infancia en Nueva Jersey a sus increíbles experiencias en el Irán de la revolución, China o Arabia Saudí, Donna Leon narra en este libro encantador e íntimo una vida extraordinaria en la que las aventuras vividas superan a todo lo que pudo imaginar. Y con su llegada a Venecia nos sumerge en la que será una historia de amor de décadas con Italia, desde su eterna búsqueda del capuchino perfecto hasta las tácticas de guerra de las abuelas que hacen sus compras en el mercado de Rialto.
Con una generosidad, una ironía y un buen humor arrolladores, la dama del crimen comparte las vivencias de alguien que ha perfeccionado el exquisito arte de no planificar nada jamás y sin embargo ha conseguido permanecer fiel a lo que verdaderamente importa como su adoración por la ópera, la escritura o la gastronomía, su defensa del medio ambiente y su pasión desmedida por compartir y disfrutar.