Alemania, 1945. El país está en ruinas. Muchas ciudades han sido reducidas a escombros, más de la mitad de la población está desplazada, lejos de sus hogares, viviendo entre ruinas. Haber escapado de la muerte deja a algunos en un estado de apatía, mientras que a otros les proporciona una alegría de vivir sin precedentes. Los sobrevivientes del III Reich necesitan justificar su silencio o su colaboración, olvidar su pasado reciente, empezar de cero, crearse una nueva identidad, y para ello recurren a cualquier coartada: el ocio alocado, las drogas, el sexo, el trabajo a destajo, también el robo y el saqueo, hay que continuar sobreviviendo... ¿Cómo pudo surgir de este caos, en apenas una década, una sociedad exultante y una economía eficiente? Harald Jähner explica este milagro mientras compone una historia de los hábitos y las mentalidades a una escala colosal.
La historia del convulso siglo que configuró las bases de nuestro mundo moderno.
En el siglo XVI el mundo cambió de manera radical dando paso a una era de descubrimientos, conflictos y transformaciones. Desde la conquista de América y las pretensiones europeas sobre el Nuevo Mundo hasta la expansión otomana en Europa, pasando por el cisma religioso que desmoronó la unidad religiosa en el viejo continente, Marina Münkler hace un recorrido detallado por los episodios que moldearon el mundo moderno en la época del Renacimiento. Con gran rigor histórico, describe las tensiones internas en Europa, la revolución de la imprenta y la Reforma, que cambiaron por completo la relación del individuo no solo con la Iglesia, sino también con la fe y la certeza de la salvación; el nacimiento de la ciencia natural moderna y los conflictos sociales que dieron lugar a las guerras campesinas y la quema de brujas. Münkler trenza elementos históricos, artísticos y filosóficos para capturar la esencia de un siglo donde convivían la barbarie y la excelencia, representadas tanto en crudas batallas como en obras maestras de arte y ciencia. Esta es la historia de un siglo convulso, cuyos ecos siguen resonando en el presente.
Este volumen III de las Obras Completas de Filón de Alejandría contiene los últimos siete tratados de los veinte que componen la serie llamada Comentario alegórico de la Ley de Moisés. Dichos tratados llevan a su plenitud la alegoría del alma humana que abandona progresivamente su condición terrenal hacia la visión de Dios. Tal despliegue alegórico se realiza con un método del todo novedoso en la historia de la cultura, consistente en una lectura continua y sistemática de versículos de carácter narrativo del ptimer libro del Pentateuco, reinterpretados desde la perspectiva de una metáfora platónica: la fuga hacia Dios desde lo temporal. La confusión de las lenguas considera el episodio de la Torre de Babel y la significación para la humanidad de la pluralidad de lenguas. La migración de Abraham establece sucesivas alegorías sobre todas las cosas que tuvo que abandonar Abraham en el camino hacia la claridad y la certeza. El heredero de los bienes divinos trata de quién es el heredero que puede considerarse hijo de Abraham y partícipe de la promesa divina, en cercanía temática pero en contraste ideológico con lo que poco después pensaría Pablo de Tarso. Acerca de la unión con los estudios preliminares versa sobre la relación de Sara y Agar, la esposa y la concubina del sabio Abraham, asimiladas una con la sabiduría y otra con la enciclopedia de la educación griega, y es el origen literario y cultural de la formulación cristiana medieval que ve en la filosofía la «sierva» de la teología. Sobre la fuga y el encuentro teje las alegorías sobre las emigraciones de los hijos de Abraham y explicita la fuente platónica del esquema de «itinerario del alma». Sobre el cambio de nombres interpreta el sentido del cambio de nombre que Dios ordena respecto de la persona de Abraham, que ha cruzado la frontera entre lo humano y lo divino. Finalmente, Sobre Dios es un fragmento mayor de un libro donde el alma llega a vislumbrar la circularidad entre el Dios monádico y su revelación triádica. Este es, según Filón, el último estadio posible del alma.