Para todo gobernante, como para todo jefe militar, es imprescindible conocer las circunstancias concernientes a sus antagonistas y adversarios (reales o potenciales), con el fin de neutralizar cualquier amenaza y afianzarse en el poder. Sin esa información, las probabilidades de que un gobierno sea derrocado, o de que un general sufra una severa derrota, aumentan de forma exponencial. De ahí que las actividades y servicios de inteligencia hayan sido una constante a lo largo de la historia.
A pesar de la importancia fundamental de este fenómeno, su existencia ha sido a menudo soslayada en lo que respecta a las sociedades del pasado. Sea por la dificultad que entraña la frecuente escasez de fuentes, por el temor a pecar de anacronismo o debido a inconscientes prejuicios idealistas, manuales y monografías acostumbran a negligir el tratamiento del papel desempeñado por las actividades de espionaje y contraespionaje en la Antigüedad.
A lo largo de más de 200000 años, desde la aparición de los primeros humanos hasta el auge de las megaciudades, este libro explora con gran detalle la historia y las culturas del segundo continente más grande del mundo.
Desde imperios y reinos poderosos e influyentes, como Malí y Benín, pasando por la lucha contra la colonización y la independencia, hasta el lugar de África en el escenario mundial actual.
Nacido en Alcalá de Henares, en 1547, aquel que andando el tiempo fue nuestro escritor universal padeció y gozó como soldado curtido, cautivo mental y físico y accidentado comisario de la Corona, esposo, encarnación de la imaginación y de la permanente resurrección de sí mismo. El intento de escribir su vida ha hecho llenar con ríos de tinta, más con leyendas y literatura que con hechos documentados, sus varias vidas. Sin embargo, Alfredo Alvar Ezquerra rastrea en archivos públicos y privados para ofrecernos esta monumental investigación y contar con rigor la vida del hombre, Miguel de Cervantes, que fue a la sazón el escritor de El Quijote. En las páginas que tienes entre tus manos, sale a la luz un Cervantes que no fue siempre pobre y hasta vivió holgadamente en muchas etapas gracias a su talento para las finanzas. Un manco de Lepanto que nunca abandonó a su esposa, en la que siempre confió. Un escritor que mintió, o dijo verdades a medias, en muchas declaraciones.