controvertidos de la historiografía española: la negación del pasado musulmán, las consecuencias de la expulsión de judíos y moriscos de nuestro país, la imposición de una ortodoxia religiosa de tintes retrógrados, las dificultades que la tolerancia ha tenido para prosperar en España, el escaso arraigo de un autentico liberalismo y la sempiterna persecución del disidente en aras de una uniformidad impuesta casi siempre por la fuerza. Todo ello sirve para establecer un esclarecedor diagnóstico de la compleja realidad social y política del país en el momento presente.
James Lovelock, el creador de la teoría de Gaia, ofrece una perspectiva de futuro en la que, juntos, los humanos y la inteligencia artificial ayudarán a la Tierra a sobrevivir.
James Lovelock, creador de la hipótesis Gaia y el mayor pensador ambiental de nuestro tiempo, ha creado una asombrosa y novedosa teoría sobre el futuro de la vida en la Tierra. Sostiene que el Antropoceno–la era en la que los humanos adquirimos tecnologías a escala planetaria–, está llegando a su fin después de trescientos años. Una nueva era, el Novaceno, ha comenzado ya.
Surgirán nuevos seres a partir de los sistemas de inteligencia artificial existentes. Pensarán diez mil veces más deprisa que nosotros y nos verán como nosotros vemos hoy a las plantas: como criaturas que actúan y piensan con una lentitud desesperante. Pero no se tratará de la cruel y violenta toma del poder del planeta por parte de las máquinas imaginada por los escritores y cineastas de ciencia ficción. Estos seres hiperinteligentes serán tan dependientes de la salud del planeta como lo somos nosotros. Necesitarán tanto como nosotros que el sistema de refrigeración planetaria de Gaia los defienda del creciente calor del Sol. Y Gaia depende de la vida orgánica. Seremos aliados en este proyecto.
A juicio de Lovelock, resulta crucial que la inteligencia de la Tierra sobreviva y prospere. No cree que existan alienígenas inteligentes, por lo que seríamos los únicos seres capaces de comprender el cosmos. Quizás, especula, el Novaceno podría ser incluso el comienzo de un proceso que conduzca finalmente a que la inteligencia impregne el cosmos en su totalidad. A sus cien años, James Lovelock ha creado la obra más importante y convincente de su vida.
Las semblanzas de Martí y Gómez que publica don Mario Rivadulla se construyen sobre el tejido humano, ético, patriótico y político que dio origen a la independencia cubana bajo las ideas y el apostolado de José Martí, y con la estrategia y la fiereza en el campo de batalla de Máximo Gómez.
La obra destaca la importancia que dio siempre Martí a la República Dominicana en sus planes independentistas. El apóstol no solo buscó aquí al guerrero que necesitaba para impulsar la guerra cubana contra el dominio español, sino que se internó en nuestra realidad, forjó amistades y creó, en fin, una ligadura casi sublime con la dominicanidad.
Luego de la firma del Manifiesto de Montecristi, Martí se embarca rumbo a Cuba junto con el general Gómez, y mes y medio más tarde, cae Martí herido de muerte. A partir de entonces, la epopeya la concluyó el general Máximo Gómez y el vínculo domínico-cubano quedó sellado para siempre.
En Santo Domingo en 1902, Gómez dice: “Cuanto hice en Cuba, como humilde y devoto soldado de la libertad, lo hice a nombre del pueblo dominicano, cuyas miradas estaban fijas en mí”. Y don Mario agrega que “sin la decisiva presencia dominicana en las primeras y bisoñas filas rebeldes, es probable que la Guerra de los Diez Años hubiese abortado en sus mismos comienzos”.