Un contundente y honesto ensayo sobre el problema de la vivienda que narra el conflicto en primera persona.
A partir de un artículo que Lara Moreno escribió en el diario El País acerca de su experiencia vital de más de quince años viviendo en la ciudad de Madrid, este ensayo reflexiona sobre el gravísimo problema de la vivienda que sufrimos como sociedad. A lo largo de los últimos veinte años las ciudades han visto como los precios de las viviendas se disparaban, el mercado iba expulsando poco a poco de los barrios a quienes los habitaban y sus gentes hayan tenido que aprender a vivir con los condicionantes de si les van a renovar el alquiler así como resignificar palabras como“lujo”,“chollo”,“centro”o“primera necesidad”cuando hay buscar un nuevo lugar donde vivir.
Lara Moreno analiza todas estas circunstancias, extrapolando su propia vivencia y acercando los datos más reveladores sobre la transformación de la vivienda y como está afectando la vida de la gente.
El poder frente a sí mismo es una forma de mostrar algunos de los múltiples rostros que presentan el dominio y su figura gregaria, lo social. Destellos que dibujan ciertos contornos de la sociedad mexicana sin llegar a plasmar una figura definitiva. Hoy en día el poder es percibido como algo malo, como algo que hay que erradicar del trato fraternal de las nuevas conciencias democráticas que tanto trabajo les ha costado conquistar a los recién emancipados ciudadanos mexicanos. Sin embargo, este tipo de percepciones lo único que logran es traslucir no sólo una ignorancia cada vez más de moda en estas cuestiones, sino, sobre todo, una hipocresía con respecto a los anhelos de todos aquellos que hablan emboscados en la conciencia social. El poder, como su propio nombre lo indica, es la fuerza que hace que las cosas sean, la capacidad que hace posible que el deseo se objetive, pero, más que cualquier otra cosa, la forma en que la existencia se afirma. Dicho con otras palabras, el poder es la fuente máxima de vida, aun y cuando solamente pueda ser disfrutado en forma de espectáculo. Qué puede causar más regocijo que contemplar a alguien realmente virtuoso ejercer todo el poder del que es posible.