Estos Treinta y seis pasos perdidos son una suspendida realidad en la vida de Antonin Artaud, es muy conocido su viaje sobre la Tarahumara así como del Teatro de la crueldad o sobre el Teatro Alfred Jarry. Pero, ¿qué sabemos sobre esa transición entre el viejo continente y la espiritualidad mexicana? ¿Qué sabemos sobre sus andanzas en la inmensidad de la noche por los mil y un vericuetos de las zonas más sórdidas y espeluznantes del lumpenaje mexicano, que para el poeta francés significaron un sendero alterno a la salvación del espíritu? ¿Cómo era México cuando llega Artaud en 1936? ¿Cómo eran sus espacios callejeros de la clandestinidad? ¿Quiénes eran los poetas y artistas que tuvieron cierta noción del poeta francés y que algunos le brindaron ayuda, consciente o inconscientemente?
Pasa, lectora, lector, estás en tu fiesta. Más que un libro, este objeto es un carnaval de cincuenta estaciones que desfila tras las bambalinas de la cultura mexicana. En él participan Tin Tan y Pita Amor, María Félix y Monsiváis,Piporro y Tongolele, Nahui Olin y Jorge Ibargüengoitia, los beats y Marilyn Monroe, Vitola y José Revueltas. Entre muchos, muchos otros. Mientras pasan, nos van contando de sus vicios, supersticiones, sus pleitos y apodos, los cuadrángulos amorosos que formaron y los cabarés que visitaron. Guiados por la insaciable curiosidad de Julia Santibáñez, nos enteramos de quiénes fueron huéspedes de Lecumberri y quiénes invitados a la casa de Carlos Fuentes; qué escritores la hicieron de actores y qué libros ypelículas gozaron de la mercadotecnia inversa de la censura y por qué. Encuentra aquí lo que los libros ceremoniosos nunca dirán sobre escritores, artistas e intelectuales.
Margarita Nelken va enlazando las escritoras españolas desde los albores del cristianismo, con la influencia de Córdoba y las princesas eruditas, a las juglaresas y soldaderas tanto moras como judías, llegando a finales del siglo XIV con uno de los primeros textos que se conservan en lengua castellana, el testamento de Doña Leonor López de Córdoba. Así va desgranando a consejeras de reyes, a místicas, a visionarias y endemoniadas, sabias, catedráticas y traductoras, mujeres eruditas, con fragmentos de sus cartas y textos. Aparecen María de Zayas y la escuela cínica, las novelas de caballerías, las dramaturgas y las consejeras de reyes. El feminismo de antaño, las poetas, las tertulianas, hasta llegar a las grandes del siglo XIX: Fernán Caballero y Emilia Pardo Bazán.