El espejo y el oráculo ofrece, en un lenguaje accesible, una visión exhaustiva de la estética de Schopenhauer. La obra sitúa al filósofo en el contexto intelectual de su momento, de modo que pueda comprenderse su singularidad como pensador de la belleza y de lo terrible.
A continuación, el libro se desplaza desde “la filosofía del espejo” al lugar opuesto. Tras dejar atrás la juventud, Schopenhauer desarrolló una “filosofía del oráculo”, de vocación activa, para comerciar con el mundo en las disputas sociales, en la pugna por el prestigio burgués y en la satisfacción de necesidades. Esta segunda sección oracular versa sobre temas como la astucia, la dialéctica, el honor, la vanidad, la vejez o la amistad, que no siempre han sido atendidos por los intérpretes.
Como señalara Hernán Cortés, hubo un tiempo en que los españoles tenían a su alcance todo lo posible. Y lo posible en el siglo XVI no tenía nada que se le equiparase.
Pocas veces ha habido una época más rica que el Siglo de Oro español. El esplendor intelectual, la exuberancia vital, política, científica y mística fueron tan abundantes que tienden a caer en el olvido, más allá de nombres inevitables como Cervantes y Calderón, Lope y Góngora, fray Luis de León y Teresa de Ávila, por citar a unos pocos y traicionar a unos cientos.
Se diría que un periodo tan deslumbrante es inabarcable. Consciente de ello, Gregorio Luri opta por abordarlo desde una perspectiva arriesgada y original: siguiéndole el rastro a las manifestaciones del yo; un yo genuinamente español, que potencia la pasión frente a la razón; rastreando ese yo, en un país que se sueña eje del mundo y cuya lengua se crea y recrea con viveza.
Todo con la clara intención pedagógica de poner a disposición del lector español un patrimonio que le pertenece, al menos mientras nuestro Siglo de Oro no se nos convierta en un país extranjero cuya lengua nos resulte incomprensible.
Una obra que consigue despertar el entusiasmo de pasar horas entre los grandes.
¿Sabía que hubo antisemitas de derechas franceses que simpatizaron con el anarquismo? ¿O que durante la Revolución rusa surgió en Ucrania el Ejército Negro anarquista que combatió al mismo tiempo contra bolcheviques y zaristas? ¿Y que en la Manchuria de los años treinta del siglo XX se organizó una Comuna Libre formada por anarquistas coreanos que combatieron al ejército japonés?
El anarquismo vio la luz como ideología en la Europa de la segunda mitad del siglo XIX y sus principales ideólogos fueron Pierre-Joseph Proudhon y el noble ruso Mijail Bakunin, siendo su definición canónica: una propuesta de organización revolucionaria de la sociedad caracterizada por la inexistencia de cualquier tipo de estado, gobierno, jerarquía y leyes escritas.
Este libro nos adentrará en personajes como Ravachol o Bonnot, representativos de un anarquismo francés conocido como «ilegalista», poco amante de la teoría y propenso a la violencia contra el «sistema». Revisaremos tópicos como que, entre finales del siglo XIX y las tres primeras décadas del XX, la principal implantación organizativa del anarquismo tuvo lugar en la Europa mediterránea y el Imperio ruso o las mitificadas virtudes de los anarquistas españoles y rusos en sus respectivas guerras civiles. También abordaremos la experiencia revolucionaria durante nuestra contienda fratricida y analizaremos experiencias libertarias ignoradas como la del Ejército Negro del anarquista ucraniano Nestor Mackhnó durante la guerra civil rusa o la de la Comuna Libre de Shinmin en Manchuria.