¿Cómo era viajar en la Edad Media? ¿Qué veía un peregrino en Santiago, un mercader en Constantinopla o un emisario castellano en la corte del poderoso Tamerlán? A medio camino entre el libro de viajes y la historia cultural, Guía de viajes por la Edad Media nos invita a seguir las huellas de quienes se lanzaron a recorrer caminos inciertos para descubrir un mundo maravilloso y mucho más interconectado de lo que solemos imaginar.
En esta fascinante obra, el historiador Anthony Bale reconstruye ese mundo con una mirada tan rigurosa como deslumbrante, a partir de mapas, manuscritos y textos de viaje. Desde las costas de al-Ándalus hasta los confines de la China de Marco Polo, en este libro viajaremos por Europa, Asia y el norte de África siguiendo las voces de viajeros reales: el diplomático Ruy González de Clavijo, enviado a Samarcanda en nombre del rey de Castilla; Jordanus Catalani, dominico catalán en las costas de la India, o Ibn Yubair, andalusí refinado y observador incansable. Junto a ellos, peregrinos, frailes, soldados y mercaderes trazan una geografía de barcos abarrotados, caminos embarrados, reliquias dudosas y ciudades fabulosas.
Si en sus anteriores libros Pedro Baños ofrecía un lúcido análisis de las relaciones de poder, esta nueva obra no solo describe con detalle las excepcionales circunstancias que se están dando en el presente y las que padeceremos en el futuro inmediato en nuestro mundo hiperconectado, sino que va mucho más allá y propone soluciones que sirvan a todas las personas, en cualquier país, convirtiéndose en un manual práctico imprescindible.
Las fórmulas del siglo pasado ya no son válidas. Hemos entrado de lleno en la era digital, una verdadera revolución industrial, económica y social cuyos efectos apenas empezamos a vislumbrar. Un mundo regido por la inteligencia artificial, con ordenadores cuánticos, sorprendentes avances en biotecnología y neurociencia, y en el que hasta los objetos más cotidianos estarán conectados a internet.
Publicado por primera vez en 1982, El imperio contraataca examina el lugar de la «raza» y el racismo en la Gran Bretaña de finales de los años setenta. La crisis «orgánica» del país colocó entonces la cuestión de la raza y de la identidad nacional en el centro de las preocupaciones políticas. En los ensayos reunidos en este volumen se trata de explorar el complejo perfil de este nuevo racismo. Se analizan así las representaciones de las familias negras, que enfatizaban su alienación, y las supuestas inclinaciones criminales de la población negra. De igual modo, se contrasta la imagen popular del Reino Unido como una democracia liberal con las estructuras profundamente racistas de la cultura, la nación y la estructura de clases británica. Y en la misma dirección, se diseccionan algunas de las áreas clave de la intervención estatal en materia de educación, seguridad y «relaciones raciales», invariablemente orientadas al control de la población negra en una situación de crisis económica y creciente erosión de los servicios sociales. No obstante, al mismo tiempo que
se descubre el fracaso del Estado en todos estos campos, los autores presentan un amplio muestrario de experiencias de resistencia, tanto entre las mujeres como entre los jóvenes negros, con especial atención al fenómeno rasta. La crítica se desliza, de este modo, del análisis de las políticas de Estado a la puesta en cuestión de un feminismo que no tiene en cuenta la raza, así como de un marxismo excesivamente eurocéntrico.