Cuarto tomo de los diez que reúnen las Obras completas de José Ortega y Gasset, la mayor compilación de los textos del filósofo presentada hasta la fecha.Los primeros seis tomos de estas Obras completas de José Ortega y Gasset reúnen las obras publicadas por el propio Ortega, incluidos muchos textos cuya primera reimpresión se ofrece ahora. Los cuatro tomos siguientes incorporan aquellos textos que habían quedado inéditos a su muerte, muchos de los cuales ven la luz por primera vez.Para la fijación del texto de los seis primeros volúmenes se ha realizado una notable labor de investigación, que ha permitido recuperar numerosos artículos todavía dispersos en diarios y revistas, así como seleccionar las ediciones pertinentes para el cotejo, a fin de depurar el texto de erratas perpetuadas en ediciones anteriores e identificar sustanciales variantes, que se muestran en el apéndice.
El objetivo principal ha sido analizar el derecho de familia y el migratorio de una manera amplia. En el desarrollo de la obra dejamos claramente establecido conceptos, jurisprudencias y procedimientos a seguir en cada demanda, petición, recursos, tanto en el Derecho de Familia como en el Migratorio, destacando la figura de la impugnación de filiación paterna y materna, de igual manera en el Derecho Migratorio presentamos y comentamos todos los tipos de procedimientos administrativos, visados, así como los recursos, potestativos, waiver, revisión de caso, cuando se haya determinado una inadmisibilidad. Del mismo modo los tipos de peticiones a las que tienen derecho las familias postulantes a la reunificación familiar, así como las estadísticas en torno a las distintas demandas en impugnación de filiación tanto paterna como materna.
La teología es, evidentemente, discurso sobre Dios. Pero ¿es esto tan evidente como se pudiera suponer? Convertida ya en un clásico de la teología del siglo XX, la obra del filósofo y teólogo luterano Eberhard Jüngel se esfuerza por mostrar que es posible decir una palabra razonable sobre «Dios».
Hasta la Modernidad ha existido la convicción de que los seres humanos podían hacerse una idea suficientemente precisa y coherente sobre Dios. Sin embargo, la confrontación entre las posiciones teísta y ateísta terminaron cuestionando dicha idea, hasta el punto de considerar que era más bien una forma de enmascarar el problema, ya por el exceso de palabras sobre Dios, ya por la imposibilidad de hablar de Él.
Para la teología y la fe cristianas de los últimos decenios, el peligro latente no ha sido otro que aceptar acríticamente la imposibilidad de pensar a Dios.