Ad Absurdum recorre en esta desternillante pero rigurosa obra milenios de historia, del origen de la humanidad hasta la irrupción de la modernidad, para responder a preguntas fundamentales que todo el mundo se ha hecho alguna vez: ¿De dónde venimos? ¿Qué le debemos a los mongoles? ¿Puede un camellero huérfano cambiar la geopolítica mundial?
En este libro encontrarás muchos aspectos del pasado de la humanidad. No solo política o guerra, sino también escritura, trabajo, tecnología, creencias, chapuzas… Todo lo que nos hace humanos, para bien o para mal (más bien mal, porque somos bastante liantes).
La historia humana se construye a golpe de látigo, martillo y bisturí, pero sobre todo mediante ideas, decisiones y acciones. Recordar todas esas cosas que nos han traído hasta aquí nos puede ayudar a vislumbrar hacia dónde queremos ir.
Historia(s) del siglo XX es una mirada a una época que se mueve en la fina línea que separa la ficción de la no ficción: esos espacios en los que personajes anónimos pudieron ser testigos o formar parte de hechos esenciales de ese siglo pasado. De este modo, con esa óptica, asistimos de una manera comprensible y cercana a lo que sería la cocina de la historia. Y sin obviar una rigurosa documentación a la hora de relatar cada hecho y perfilar a cada personaje histórico para atraer a los lectores con una narración viva, subjetiva y próxima. Cuatro relatos por cada una de las décadas de la centuria, tocando la ciencia, el arte, la literatura, la guerra y la política, en todo el mundo en general y en España en particular.
La inteligencia artificial ha nacido cargada de promesas y de amenazas, suscitando a la vez entusiasmos y recelos. Tanto los entusiastas como los temerosos reclaman dotarla de ética para defender y empoderar a los seres humanos y a la naturaleza; algunos incluso aseguran que podremos acabar con las enfermedades, la muerte y crear una especie superior que inaugure un mundo de paz y felicidad.
Ante esta visión tan optimista, ¿hablamos de «ética» o de «ideoogía»? ¿No se está dando por ciencia lo que no lo es para atraer suculentas inversiones, o incluso ganar en la competencia por el poder mundial? Y todo ello mientras en el espacio público triunfa la razón estratégica y se produce el eclipse de la razón comunicativa. Es ésta una pésima noticia si queremos fortalecer la democracia, que está en peligro en el contexto mundial. Y, por supuesto, en España, Europa y América Latina.