«Día cero»: un virus informático que permite a un hacker adentrarse en tus aparatos y moverse sin que le detecten. Una de las herramientas más codiciadas en el arsenal de un espía, un día cero tiene el poder de espiar en silencio tu iPhone, desmantelar los controles de seguridad en una fábrica de químicos, modificar votaciones y apagar la red eléctrica.
Durante décadas, bajo la protección de niveles clasificatorios y acuerdos de confidencialidad, el gobierno de Estados Unidos se convirtió en el principal acaparador de días cero del mundo. Los agentes del gobierno de EE.UU. pagaron un elevado precio (primero miles, después millones de dólares) a hackers dispuestos a vender sus códigos de acceso y su silencio. Pero luego, Estados Unidos perdió el control de su provisión y del mercado.
Ahora esos días cero están en manos de naciones hostiles y de mercenarios a quienes no les importa si tu voto se pierde, si se contamina tu agua o si nuestras centrales nucleares se colapsan.
Este libro analiza las interconexiones cronológicas y enfatiza acerca de la continuidad entre los años veinte, los treinta, los años de la propia guerra y el período de posguerra, extendiéndose hasta sucesos como la reunificación de Alemania. Busca respuestas a preguntas tales como: ¿Por qué muchos influyentes norteamericanos estuvieron a favor del fascismo antes de la guerra? ¿Por qué transcurrió tanto tiempo hasta que Estados Unidos decidió apoyar a las democracias europeas contra la Alemania nazi? ¿Y por qué un ataque japonés contra un territorio estadounidense, Hawái, provocó que EEUU se viera 'arrastrada' accidentalmente a la guerra contra la Alemania nazi, en lugar de entrar en ella a propósito? De hecho, fue la Alemania nazi la que declaró la guerra a Estados Unidos y no a la inversa. En cuanto a la posguerra, ¿por qué los dirigentes de EEUU no erradicaron todas las formas de fascismo en Alemania y en otros lugares, España incluida, después de 1945? ¿Por qué en vez de eso eligieron oponerse a los antifascistas?.
El estudio que sigue no es un análisis, es una síntesis. Se trata de una tentativa de ofrecer un esbozo general relativamente breve, así como una interpretación congruente del papel jugado por Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Este tema fascinante ha sido ya objeto en EEUU de numerosas síntesis. Sin embargo, el presente estudio difiere de forma evidente de los puntos de vista ortodoxos sobre la historia de la guerra y sobre el papel jugado por Estados Unidos en el conflicto. Para empezar, aquí se sostiene que el papel de EEUU, o más exactamente, el papel del liderazgo político y económico estadounidense durante la guerra no estuvo guiado primordialmente por motivos idealistas, como por lo general se supone.
En la víspera de Año Nuevo de 1977, el presidente Jimmy Carter brindó por Mohammad Reza Pahlavi, rey de reyes, y por el Estado de Irán, aliado clave de Estados Unidos en la Guerra Fría. En esos momentos, Irán tenía el quinto ejército más grande del mundo, una floreciente capital en expansión, enormes ingresos petroleros y una presencia policial que sofocaba cualquier voz disidente del régimen. Catorce meses después, sin embargo, el sah huía al exilio, derrocado contra todo pronóstico por una revolución religiosa liderada por un ayatolá llamado Jomeini. ¿Cómo es posible que Estados Unidos, con ingentes recursos procedentes de la CIA y miles de militares en la región iraní, no lo viera venir?
Con un estilo vibrante, ingenioso y sumamente preciso, Scott Anderson reconstruye la fascinante historia del colapso de una superpotencia política y revela cómo la Revolución iraní, que fue tan decisiva como la francesa o la rusa, prefiguró los enfrentamientos entre las masas religiosas y las élites en todo el mundo.