La biografía novelada de una heroína olvidada.
A finales del siglo XIX, una dama victoriana llamada Alice Seeley Harris se internó por primera vez en la selva del Congo como misionera y acabó convirtiéndose en la primera gran fotógrafa de la era moderna. Provista de una primitiva cámara Kodak, fue testigo del más cruel holocausto de la historia de la humanidad: el régimen establecido en el Estado Libre del Congo por el rey belga Leopoldo II. Retrató sus abusos y crímenes enfrentándose como nadie lo había hecho al poder establecido, con la fotografía como única y poderosa arma. Su figura fue determinante para que la historia cambiara. Sin embargo, su vida y su leyenda se perdieron en la noche de los tiempos. Hasta ahora.
En el 330 a. C., tras derrotar a Darío III y tomar Persépolis, Alejandro parecía haber alcanzado la cima de su reinado. Pero su ambición era mayor que cualquier mapa conocido. Decidió continuar hacia el este, persiguiendo un horizonte mítico: el confín del mundo. Ese viaje lo llevó a enfrentarse no solo a enemigos poderosos y a los elementos más extremos ?monzones, desiertos y cordilleras heladas?, sino también a las consecuencias imprevistas de su propia gloria.
LAS BIOGRAFÍAS QUE FASCINARON A GRANDES PERSONAJES COMO SHAKESPEARE O NAPOLEÓN. TODA UNA LECCIÓN LITERARIA DE CÓMO SE DEBE NARRAR LA VIDA DE UN HÉROE PARA HACERLO FASCINANTE Historiador, filósofo y moralista, Plutarco nos legó uno de los conjuntos literarios más extraordinarios de la Antigüedad: las Vidas paralelas. Bajo este título se reúne una extensísima recopilación de biografías de algunos de los hombres más sobresalientes de la historia antigua. En estas obras, Plutarco trasciende el relato histórico para también transmitir mensajes morales y llegar al alma de estos grandes personajes presentados siempre por parejas (uno griego y otro romano). El tomo tercero de Vidas paralelas reúne tres parejas: Coriolano-Alcibíades; Paulo Emilio- Timoleón, y Pelópidas-Marcelo. Los cuatro primeros protagonistas tienen en común un rol relevante en momentos críticos para sus pueblos, con resultados variados que Plutarco sabe manejar con su habitual sabiduría. Los dos últimos son patriotas con modos de vidas semejantes pero espíritus contrapuestos.