Entre 1949 y 1952, Rumanía se vio sumida en el horror de la primera oleada de represión comunista. Miles de personas fueron víctimas de encarcelamientos, torturas y asesinatos en nombre de la «dictadura del proletariado». En el mapa del gulag rumano, el centro penitenciario de Piteşti ocupa un lugar especialmente siniestro. Sus reclusos fueron sometidos a un monstruoso experimento de «reeducación» a través de la «autocrítica radical» y la tortura recíproca. El objetivo no era otro que convertirlos en una masa informe e infrahumana, para modelar al «hombre nuevo», un clon poshistórico al servicio de la distopía comunista. Este es el primer testimonio de una de las víctimas de Piteşti, una desgarradora historia de supervivencia que a la vez sirve como llamada a la reflexión y a la memoria: un recordatorio imperecedero de las atrocidades que puede cometer la humanidad cuando se ve arrastrada por dogmas totalitarios.
Un nuevo enfoque a cómo la década de los veinte a los treinta años es básica para construir el resto de nuestras vidas Existe una corriente social que piensa que la década de los veinte años no es una edad realmente importante. Algunos la consideran una prolongación de la adolescencia. Otros, una incipiente adultez. Sin embargo, los veinte y principio de los treinta años es en realidad uno de los periodos más transformadores de la vida adulta. La doctora Meg Jay, psicóloga clínica, señala en este libro que estos jóvenes se ven atrapados en una espiral de desinformación. Están asustados, confundidos y desorientados, y sus únicas referencias para guiarse en la vida proceden de los tópicos de las películas, los periódicos y los amigos. Fruto de más de diez años de experiencia con cientos de pacientes y alumnos veinteañeros, La década decisiva combina los últimos estudios sobre esta etapa vital con historias reales contadas por sus propios protagonistas.
Este libro proporciona un relato de la obra de Lacan, desde los primeros escritos sobre la psicosis paranoide hasta sus últimos trabajos sobre lo real y el goce excedente. Beistegui muestra que para aproximarse a la vasta obra lacaniana es necesaria una genealogía que saque a la luz el proceso que atravesó su concepto central: el deseo. Siguiendo el método filosófico de Foucault, Beistegui se pregunta cuáles son las transformaciones teóricas y prácticas, los discursos, las instituciones y las relaciones de poder que han configurado nuestra subjetividad y nuestro deseo.
Beistegui establece las conexiones de Lacan con las filosofías de Kant, Marx, Nietzsche y Foucault, así como con la tradición lingüística y el psicoanálisis freudiano, mostrando el modo en que reconfigura, reintegra y trasciende estas influencias, dibujando una figura compleja que, no obstante, queda perfectamente integrada en el marco del pensamiento contemporáneo.