Una historia remenda y bien contada. Un thiller donde la Historia Oficial es mercancía y la gente muere, según cree, por utopías, cuando en realidad lo hace para coartada de un clero corrupto o una monarquía falsificada desde sus inicios...
La creación de la web es una historia de libertad, un espacio digital en el que todo puede estar vinculado a todo. Porque la omnivinculación es, ante todo, un ideal, un deseo de libertad. Treinta años después, se ha llegado a un límite grotesco: los muertos se niegan a descansar y se transfieren a soportes digitales; los vivos se niegan a morir y están obsesionados con perfeccionarse y permanecer. Morir es algo primitivo, lo civilizado es seguir vinculándose sin parar, a otros cuerpos, otras entidades, otros planos.
Los inuit llaman iktsuarpok a la mezcla de ansiedad, nerviosismo, excitación y felicidad que siente quien espera la llegada de invitados a casa. Para los finlandeses kaukokaipuu es la inexplicable nostalgia por un lugar en el que no hemos estado nunca. Solo en nuestra cultura e idioma sabemos perfectamente qué es la vergüenza ajena, ese sonrojo empático que nos produce el comportamiento de otra persona. Todos somos capaces de reconocer la diferencia entre rabia y miedo, entre deseo y envidia. Sabemos también que es mejor no confundir el afecto con el amor. El arrepentimiento con el remordimiento. La euforia con la felicidad. Pero hemos experimentado cosas a las cuales a menudo no hemos sabido dar un nombre.