Caminando con el Maestro invita a descubrir que el verdadero Maestro no está fuera, sino en la propia Mente Pura de cada persona. A través de la práctica constante, en cada paso, acción y momento de la vida cotidiana, el lector es guiado a volver la mirada hacia adentro y permitir que esa claridad interior se manifieste.
Esta obra reúne las enseñanzas del Maestro Zen Miao Tsan, transmitidas a la sangha latinoamericana y recopiladas por su estudiante, Lludelis Espinal en la República Dominicana. Lejos de ser conceptos abstractos, estas enseñanzas ofrecen herramientas prácticas para enfrentar los desafíos reales de la vida.
Más que un conocimiento pasivo, el zen se presenta aquí como un camino que se recorre día a día: con esfuerzo, tropiezos y perseverancia. El Maestro no avanza por nosotros, sino que camina a nuestro lado, recordándonos que cada paso, dado con atención y sinceridad, es en sí mismo la meta.
Ensayo político sobre la rabia, su dimensión política, su instrumentalización y cómo la derecha y la izquierda compiten por ella.
Con un pulso incisivo, Oriol Erausquin denuncia la importancia de politizar la rabia y cuestionar sus usos y límites. Una rabia no quiere destruirlo todo sino romper lo que nos daña. Que no se alimenta del asco ni se descarga en chivos expiatorios, sino que se dirige contra el poder que nos asfixia. Porque si el futuro aún es posible, será gracias a quienes se atrevan a organizar la rabia.
Dos caminos. Dos hermanos. Una guerra en la que la sangre sólo tuvo una acepción
En los años más oscuros de la posguerra, cuando las fronteras entre víctima y verdugo se difuminan, dos hermanos descubren que la lucha ya no distingue bandos, sino destinos. La checa de la calle Génova retrata un país desgarrado donde hombres comunes, arrojados a trincheras opuestas, tuvieron que elegir entre matar o morir, sin espacio para héroes ni villanos.
Concluida la guerra civil, Bonifacio Cabrejas viaja a un Madrid exhausto para rescatar a su hermano Avelino, acusado de haber dirigido una de las temidas checas. Ambos saben que la justicia vencedora no escucha matices y que la derrota convierte cualquier acto en sospecha. Pero Bonifacio se niega a aceptar que el apellido Cabrejas quede marcado para siempre por una guerra que ninguno de los dos quiso librar.