Alfonso Carlos Comín, pese a su muerte prematura a los 46 años, dejó una huella indeleble entre los cristianos progresistas y los militantes comunistas, y en general en la izquierda catalana y española. De familia carlista, superó esa herencia a fuerza de vivir su fe religiosa con radicalidad, a partir de una lectura abierta y crítica del mensaje evangélico que rescatase su sentido originario. Un hilo enlaza su fe en un Dios hecho Hombre con la convicción de que sólo se puede vivir esa fe luchando por mejorar la situación vital real de los seres humanos, combatiendo por la justicia, la igualdad y la fraternidad. Esto equivale a combate político, y más concretamente a combate por el socialismo. Este libro reúne por vez primera una antología de textos de Alfonso Comín y aspira a ofrecer, de manera asequible, una visión completa de su pensamiento y su trayectoria, incluyendo, además de sus numerosos libros, cartas personales, poemas y el testimonio de sus años en Andalucía o de su paso por las cárceles franquistas. Su militancia en partidos de izquierdas, desde su juventud hasta el final de sus días, y su batalla para que se aceptara que los cristianos marxistas pudiesen vivir sin disimulos tanto su fe religiosa como su militancia política le llevaron, por un lado, a reivindicar la laicidad de los partidos comunistas y a reclamar su compromiso con las libertades democráticas y, por el otro, a defender el pluralismo ideológico de los creyentes dentro de la Iglesia. Su pasión intelectual se reflejó también en su tarea como editor y como docente.
La espléndida biografía de Alexander von Humboldt, el héroe perdido de la ciencia y padre de la ecología. La invención de la naturaleza revela la extraordinaria vida del visionario naturalista alemán Alexander von Humboldt (1769-1859) y cómo creó una nueva forma de entender la naturaleza. Humboldt fue un intrépido explorador y el científico más famoso de su época. Su agitada vida estuvo repleta de aventuras y descubrimientos: escaló los volcanes más altos del mundo, remó por el Orinoco y recorrió una Siberia infestada de ántrax. Capaz de percibir la naturaleza como una fuerza global interconectada, Humboldt descubrió similitudes entre distintas zonas climáticas de todo el mundo, y previó el peligro de un cambio climático provocado por el hombre. Convirtió la observación científica en narrativa poética, y sus escritos inspiraron no solo a naturalistas y escritores como Darwin, Wordsworth y Goethe, sino también a políticos como Jefferson o Simón Bolívar. Además, fueron las ideas de Humboldt las que llevaron a John Muir a perseverar en sus teorías, y a Thoreau a escribir su Walden. Wulf rastrea la influencia de Humboldt en las grandes mentes de su tiempo, a las que inspiró en ámbitos como la revolución, la teoría de evolución, la ecología, la conservación, el arte y la literatura.
¿Quién domina el mundo?, encarnizado, implacable y meticulosamente documentado, proporciona la explicación indispensable de los conflictos y peligros clave de nuestro tiempo que siempre se espera de Noam Chomsky. En un análisis incisivo y concienzudo de la presente situación internacional, Chomsky argumenta que Estados Unidos, por medio de sus políticas predominantemente militaristas y su ilimitada devoción por mantener un imperio de escala mundial, está arriesgándose a una catástrofe que destrozaría los bienes comunes del planeta. Recurriendo a una amplia variedad de ejemplos, desde el programa en expansión de asesinatos mediante drones hasta la amenaza de una guerra nuclear, pasando por los puntos críticos que representan los conflictos de Irak, Irán, Afganistán e Israel-Palestina, Chomsky ofrece reflexiones inesperadas y cargadas de matices sobre el funcionamiento del poder imperial en un planeta cada vez más caótico. De paso, el autor proporciona un brillante estudio acerca de cómo las élites de Estados Unidos han ido aislándose cada vez más ante cualquier restricción que la democracia pretenda imponer a su poder. Mientras el grueso de la población es empujada a la apatía –desviada hacia el consumismo o al odio al vulnerable–, a las corporaciones y los ricos se les permite, cada vez más, hacer lo que les plazca.