Con sabiduría y amenidad, Rüdiger Safranski traza en esta obra la biografía del Romanticismo -ese excepcional movimiento que eclosionó en el paso del siglo XVIII al XIX- a través del retrato y del análisis de autores como Herder, Fichte, Schelling, Hoffmann o Schiller. A continuación explora la continuidad y pervivencia hasta la actualidad de «lo romántico». Safranski nos descubre que si el movimiento romántico nos sigue fascinando en la actualidad es porque sus autores ya intuyeron las tensiones a las que hoy debemos enfrentarnos: el imperio de la técnica y la nostalgia del retorno a la naturaleza, la desdivinización del mundo y la ironía como consuelo ante el dolor de la existencia.
Don Quijote cabalga de nuevo. Pero ahora es una mujer, dama andante que vagabundea entre Londres y Nueva York. No son los libros de caballería los que la han enloquecido y lanzado al mundo, sino la experiencia transfiguradora de un aborto. Y no tiene que vérselas con molinos de viento, sino con los hechiceros de su tiempo: con la historia americana y con Richard Nixon, aún líder de un mundo de pesadilla poblado por dueñas de prostíbulos, transexuales y sacerdotes masoquistas. ¿Y qué busca esta imprevisible Don Quijote? El amor, o quizá solo el conocimiento de lo que es el amor, para así salvar el mundo. Pero que los lectores no se engañen: en el universo de Kathy Acker el amor no es más que una dialéctica de amo y esclavo, una mitología cruel, una ficción del lenguaje inventada por los hombres a espaldas de las mujeres, un conflicto entre poderes.
Como su Quijote, Acker vivió entre Nueva York y Londres y se movió en la escena de vanguardia, con gente como David Byrne o Laurie Anderson. La publicación del libro, en 1986, marcó un punto de inflexión en su obra.
Cuando Alemania se rindió, miles de antiguos oficiales del régimen se esfumaron en la confusión de la posguerra. Algunos fueron juzgados y otros escaparon, pero muchos fueron reclutados. Reinhard Gehlen, general de inteligencia nazi, creó la organización de espionaje de Alemania Occidental con la ayuda de exagentes de las SS, mientras los servicios estadounidenses y soviéticos competían por hacerse con los servicios de los mismos hombres.
Desde restaurantes de lujo en Múnich hasta puertos yugoslavos infestados de contrabandistas, pasando por casas francas en Damasco, clubes de campo en El Cairo o refugios fascistas en la España de Franco, estos fugitivos tejieron una red secreta de tráfico de armas, espionaje y poder que sirvió indistintamente a Washington, Moscú o Tel Aviv.
Basado en archivos inéditos del Mossad, la CIA y el espionaje alemán, Fugitivos revela una historia envuelta en secretos, mitos y propaganda: la de los nazis que sobrevivieron a Hitler para convertirse en piezas clave de la Guerra Fría. Con un vigoroso pulso narrativo y gran rigor, Danny Orbach reconstruye el lado más oscuro de esa época, cuando la lealtad era un lujo y la supervivencia una forma de traición.