«Nada es comparable a la dicha de amar».
La civilización comenzó el día que el ser humano se preocupó por primera vez de cuidar a aquellos que no habrían sobrevivido sin ayuda.
Rafael Narbona, autor de Maestros de la felicidad, vuelve con una obra en la que reflexiona acerca de la naturaleza del amor y de la importancia de los cuidados, todo ello con su pluma impecable y su propia experiencia vital como punto de partida.
Un recorrido a las ideas en torno a la importancia del afecto de los otros, de lo determinante que puede ser nuestra red de apoyos, y de la fragilidad del ser humano más allá del abrazo de sus seres queridos.
Un canto a la importancia de la salud mental y los vínculos como su fundamento: el amor a los hijos, el amor a los padres, a la pareja, a los amigos, a los animales… Sin amor no somos nada.
En una sociedad en la que la gente se siente cada vez más desconectada y sola, el amor se alza como el sentimiento capaz de ofrecernos sensación de trascendencia.
El Che es símbolo, mito y bandera, pero ¿qué diría si pudiera hablar hoy, con absoluta libertad, sin filtros ni consignas? Este libro reproduce una larga entrevista a Ernesto Guevara, el hombre, años después de su muerte. Marcos Aguinis construye un diálogo imposible y, al mismo tiempo, fascinantemente real: un reportaje apócrifo en el que el Che, con voz propia, trajina ideas, contradicciones y recuerdos relacionados con sus hazañas guerrilleras, pero también con sus orígenes, sus amores y las decisiones que definieron su vida.
Nuestra vida está dominada por el reloj corporativo al que muchos de nosotros nos adaptamos. Pero este no fue concebido para las personas, sino para el beneficio de las empresas. Tenemos que adoptar un concepto totalmente nuevo del tiempo: uno que nos dé a nosotros y a nuestro planeta un futuro mejor.
En la sociedad occidental, efectivamente, el tiempo nos genera angustia porque siempre nos parece que falta. Esto es porque el tiempo en el capitalismo es considerado un bien que puede comprarse y venderse. En ¡Reconquista tu tiempo!, Odell cuestiona la ética protestante del trabajo que impera en todo Occidente-, el denominado workaholismo, y lo vincula a la ansiedad que produce la fugacidad temporal. El contrapunto a este culto del trabajo es una cultura del ocio, la creación de espacios públicos, la exploración de «otras temporalidades», alejadas del concepto comercializable actual, el interés por el «tiempo geológico» o el «tiempo ecológico», y las nuevas realidades de vida en común. Es decir, una constatación de la «cronodiversidad».