Jesús de Nazaret fue más que un hombre.
Las pruebas lo confirman.
Solo hay dos alternativas: Jesús es Dios o no lo es. El objetivo de este libro es ayudarle a decidirse. Pongamos todas las preguntas sobre la mesa: ¿mentía Jesús cuando se declaraba hijo de Dios? ¿Era acaso un loco? ¿Se inventaron otros su mito y lo convirtieron en algo que nunca fue?
¿Manipulación, mito, mentiroso, maniaco o Mesías?
No hay más. Pero si descartamos las cuatro primeras, se verá obligado a aceptar la última.
Este no un libro de religión ni de teología, es un libro de divulgación científica e histórica: porque, con ambas en la mano, la evidencia de que Jesús es Dios resulta tan abrumadora que escapar por las fisuras de la incredulidad se vuelve casi imposible. Repasando los últimos descubrimientos científicos, históricos y arqueológicos de que disponemos, nos enfrentamos a la única verdad posible:
Jesucristo es quien dijo ser.
Desde una perspectiva intelectual, la Edad Media latina representa el esfuerzo colectivo de toda una cultura por inteligir la fe que la unía. En ese sentido, la única disciplina que despertó su interés especulativo fue la teología, y la filosofía nunca fue más que una herramienta que podía emplearse en la empresa teológica. Quien desee aproximarse a la filosofía medieval debe rastrearla en el interior de las obras teológicas, donde se encuentra dispersa al servicio de la intelección racional de los artículos de la fe.
Eileen Power, reconocida experta en la Edad Media, recrea las vidas de seis personajes comunes en este clásico de la historia social. Basándose en libros de cuentas, diarios, cartas, registros, testamentos y otros documentos históricos, da vida a Bodo, un campesino franco de la época de Carlomagno y una fase temprana de una típica hacienda medieval; Marco Polo, el conocido viajero del siglo XIII, el comercio veneciano con Oriente; Madame Eglentyne, la priora de Chaucer, la vida monástica; la esposa de Ménagier, la vida doméstica en un hogar de clase media y las ideas medievales sobre las mujeres de un ama de casa parisina del siglo XIV; Thomas Betson, un comerciante inglés de lana, las actividades de la gran compañía comercial Merchants of the Staple en el siglo XV; y Thomas Paycocke de Coggeshall, un trapero de Essex en tiempos de Enrique VII, la industria textil. La historia social sufre el reproche de ser incapaz de competir con los atractivos de la historia política debido a su falta de personalidades destacadas. En realidad, a menudo hay tanto material para reconstruir la vida de una persona corriente como para escribir la historia de Roberto de Normandía o de Carlomagno, y las vidas de las personas corrientes así reconstruidas son tan divertidas, espectaculares y atractivas como la de estos. Es la idea errónea de que la historia trata de movimientos y escenarios alejados de los trabajos y las vulgares pasiones de carne y hueso.