Siguiendo los pasos de Theodor W. Adorno, Susan Sontag, Michel Foucault y Paul K. Feyerabend, Espíritus del presente crea un amplio panorama de las ideas de la posguerra en Occidente. Wolfram Eilenberger ofrece un relato cautivador de los albores de una nueva ilustración que conduce directamente a las fallas de nuestro tiempo.
Invierno de 1949: Theodor W. Adorno regresa de Estados Unidos a un Frankfurt destruido. Paul K. Feyerabend, herido en la guerra, vuelve a Viena. La niña prodigio Susan Sontag visita a Thomas Mann en Los Ángeles. El joven Michel Foucault protagoniza un nuevo intento de suicidio en París. Como consecuencia de la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial, estos cuatro pensadores buscan su camino hacia una nueva forma de filosofar. Durante las décadas siguientes, revolucionan la manera de pensar nuestra sociedad, nuestra cultura y nuestra ciencia.
Wolfram Eilenberger vuelve a presentar una obra maestra narrativa que utiliza el ejemplo de estas cuatro mentes valientes para proclamar el poder de la filosofía y encontrar una salida a los confines del presente. Llena de ideas sorprendentes e impulsos liberadores para nuestra época de crisis.
Código fuente no es un libro sobre la época dorada de Microsoft ni sobre la creación de la Gates Foundation, tampoco sobre el futuro de la tecnología. Es la historia humana, personal, de cómo Bill Gates se convirtió en quien es hoy, de su infancia y de sus tempranos intereses y proyectos. Es también la historia de su abuela, una mujer de principios, y de sus ambiciosos padres; de sus primeras amistades verdaderas y de la muerte repentina de su mejor amigo; de sus problemas para integrarse y de su descubrimiento de la programación y los ordenadores en los albores de una nueva era; de cómo siendo adolescente emprendió un camino que empezó con escapadas a medianoche a un centro de informática cercano y culminó en la habitación de su residencia universitaria, donde puso en marcha una revolución que cambiaría el mundo.
El tiempo en que vivimos a menudo se vuelve aburrido, a veces oscuro. Ocurre cuando perdemos de vista lo que es realmente importante. La práctica del cuidado es fundamental para la vida: cuidado de uno mismo, de los demás, de las instituciones, de la naturaleza. Sin cuidado, no puede haber buena vida para el ser humano. Pero en una cultura neoliberal, no se presta la debida atención al cuidado. Cuando las actividades esenciales del cuidado ―las que proporcionan lo que alimenta la vida, las que reparan situaciones difíciles, las que construyen mundos― no reciben el debido reconocimiento, la política se marchita, pierde su capacidad de promover una vida plenamente humana. Es hora de que la política se repiense a sí misma para convertirse en una política del cuidado.